Yo he venido al mundo como luz”, nos dice el Señor en la Liturgia de hoy, y sin duda alguna habitar en ella es entregar nuestra vida en sus manos, lo que nos llevará por el camino de la Salvación.
Reflexionemos. ¿Me he dado licencia para ser persona? ¿Me acepto, me quiero, me respeto, me reconozco humano? ¿Le otorgo a los demás la misma licencia?
La liturgia de hoy nos recordará la meta a la que todos los bautizados hemos sido llamados, al gozo del reino eterno, y el escuchar, conocer y seguir all Buen Pastor nos guiará a llegar a ello.
La liturgia de hoy nos invita a revisar cómo es nuestra fe, sobre todo en la adversidad y nos muestra en el Sacramento de la Eucaristia, el gran Amor que El nos tiene.