La liturgia de hoy nos invita a la mesa del banquete celestial a través de la humilde entrega y abnegación de Cristo, misterio de salvación que se hace presente en el memorial de su pasión, muerte y resurrección.
En la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, la Liturgia transforma el dolor de la pérdida en una firme Esperanza Pascual al garantizarnos el encuentro definitivo con el Padre.
En esta liturgia, Dios nos revela el destino glorioso de quienes le son fieles y nos muestra, mediante las bienaventuranzas, el camino sencillo y exigente de la verdadera santidad.
La liturgia de hoy nos invita a la humildad sincera y a la confianza absoluta en Dios, reconociendo que la verdadera grandeza no nace de la soberbia humana.
La liturgia de hoy nos invita a Anunciar el Reino, para ello nos exhorta a revestirnos de la armadura de la fe y la fortaleza divina para resistir firmes ante las acechanzas del mal.
Al celebrar hoy la fiesta de san Simón y san Judas Tadeo; la liturgia nos revela que, edificados sobre el cimiento apostólico con Cristo como piedra angular, dejamos de ser extranjeros para ser familia y morada de Dios.
La liturgia de hoy nos invita a cultivar la fe, la esperanza y la caridad para acoger el Reino de Dios, el cual crece de forma constante y misteriosa como la semilla de mostaza.
La Liturgia de hoy nos convoca a romper con las ataduras del egoísmo y la rigidez para vivir plenamente la compasión transformadora de Dios en lo cotidiano.