Hoy la liturgia nos invita a contemplar el hilo conductor de la historia de la salvación: la fidelidad inquebrantable de Dios que se manifiesta plenamente en la figura de Cristo.
Hoy la Palabra de Dios nos invita a presentamos ante el Señor y reconocer la fuerza del Espíritu Santo, que rompe barreras y no conoce fronteras con el deseo de a abrir el corazón para que el Buen Pastor, sacie nuestra sed, y que escuchando su voz, formemos un solo rebaño bajo un solo Pastor.
En este Cuarto Domingo de Pascua dedicado al Buen Pastor y a la Jornada de Vocaciones , la liturgia nos invita a medita sobre el cuidado, la guía y el sacrificio de Cristo por su “rebaño”.
En la Fiesta de san Marcos, la liturgia nos invita a caminar en comunidad, recordándonos que debemos revestirnos de humildad en el trato mutuo para ser verdaderos reflejos del Evangelio.
La liturgia nos invita a experimentar nuestro propio camino de Damasco que nos permite recobrar la vista de la fe y alimentados por la Eucaristía,,ser llenos del Espíritu Santo para ver el mundo con ojos nuevos y con la fuerza de su presencia proclamar el Evangelio.
.Hoy les invito a seguir profundizando en aquello que todavía nos frena para amar a Dios, para dejarnos amar por Él y, finalmente, para hacerlo amar por los demás.
La liturgia de este día, , ante todo nos llama a que la docilidad se traduzca en una práctica de amor y servicio y el Señor nos hace la invitación más profunda: reconocerlo como el único alimento que sacia nuestra hambre de eternidad.