LITURGIA DE LA PALABRA
Introducción:
Hoy la liturgia nos convoca a renovar nuestro compromiso como Iglesia misionera. La Palabra nos invita a pasar de la teoría a la entrega, recordándonos que ser seguidores de Jesús resucitado implica construir comunidades donde nadie se sienta solo ni desamparado. Como pueblo de Dios, estamos llamados a ser ese ‘buen pastor’ para los demás, sanando heridas con la caridad y anunciando con audacia que el Reino ya está entre nosotros.
Que en esta meditación nos dejemos transformar por el Espíritu, para que nuestra fe no se quede en palabras, sino que se convierta en un testimonio valiente de esperanza para un mundo que tiene sed de Dios.
PRIMERA LECTURA de los Hechos de los Apóstoles 11, 19-26
Los que se habían dispersado durante la persecución que se desató a causa de Esteban, llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, y anunciaban la Palabra únicamente a los judíos. Sin embargo, había entre ellos algunos hombres originarios de Chipre y de Cirene que, al llegar a Antioquía, también anunciaron a los paganos la Buena Noticia del Señor Jesús. La mano del Señor los acompañaba y muchos creyeron y se convirtieron.
Al enterarse de esto, la Iglesia de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía. Cuando llegó y vio la gracia que Dios les había concedido, él se alegró mucho y exhortaba a todos a permanecer fieles al Señor con un corazón firme. Bernabé era un hombre bondadoso, lleno del Espíritu Santo y de mucha fe. Y una gran multitud adhirió al Señor.
Entonces partió hacia Tarso en busca de Saulo, y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Ambos vivieron todo un año en esa Iglesia y enseñaron a mucha gente. Y fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de “cristianos”.
Reflexión:
SALMO RESPONSORIAL 86, 1-7
¡Alaben al Señor, todas las naciones!
¡Ésta es la ciudad que fundó el Señor sobre las santas Montañas! Él ama las puertas de Sión más que a todas las moradas de Jacob. Cosas admirables se dicen de ti, Ciudad de Dios.
“Contaré a Egipto y a Babilonia entre aquéllos que me conocen; filisteos, tirios y etíopes han nacido en ella”. Así se hablará de Sión: “Éste, y también aquél, han nacido en ella, y el Altísimo en persona la ha fundado”.
Al registrar a los pueblos, el Señor escribirá: “Éste ha nacido en ella”. Y todos cantarán, mientras danzan: “Todas mis fuentes de vida están en ti”.
Reflexión:
Este salmo es el eco profético de lo que vivimos en los Hechos de los Apóstoles. Mientras en Antioquía los discípulos comenzaban a llamar ‘hermanos’ a quienes venían de otras culturas, este Salmo ya nos anunciaba una verdad gloriosa: el Señor ama las puertas de Sión porque en ella todos los pueblos encuentran su hogar.
EVANGELIO según san Juan 10, 22-30
Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno, y Jesús se paseaba por el Templo, en el Pórtico de Salomón.
Los judíos lo rodearon y le preguntaron: “¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Mesías, dilo abiertamente”. Jesús les respondió:
“Ya se los dije, pero ustedes no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas.
Mis ovejas escuchan mi voz, Yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y Yo somos una sola cosa”.
Reflexión:
Hay momentos en los que nos sentimos como los personajes de este pasaje del Evangelio, rodeados de dudas y pidiendo a gritos una señal clara para saber qué camino tomar. En el Evangelio de hoy la gente rodea a Jesús y le exige que ya no los tenga en suspenso, que les diga de una vez si Él es el Mesías.
Pero Jesús les da una respuesta que nos sirve de lección para hoy. El problema no es que Él no lo haya dicho, sino que nosotros no siempre sabemos escuchar. Debemos recordar que la fe, como hemos oído anteriormente, no se trata de acumular pruebas lógicas, sino de tener sintonía.
Jesús dice: ‘mis ovejas escuchan mi voz, Yo las conozco y ellas me siguen’. Lo que Jesús nos pide es una relación de cercanía que nos permita reconocerle. Afirmaba el Papa Francisco: “La imagen del pastor y de las ovejas indica la estrecha relación que Jesús quiere establecer con cada uno de nosotros. Él es nuestra guía, nuestro maestro, nuestro amigo, nuestro modelo, pero sobre todo es nuestro salvador. De hecho, la frase sucesiva del pasaje evangélico afirma: «Yo les doy la vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano» (v. 28). ¿Quién puede hablar así? Solamente Jesús, porque la «mano» de Jesús es una sola cosa con la «mano» del Padre, y el Padre es «más grande que todos»
Conclusión:
Oración para el Tiempo de Pascua
Señor Jesús Resucitado, Tú que venciste a la muerte y nos llenas de esperanza, renueva en nosotros la alegría de tu presencia viva.
Danos un corazón abierto para reconocer Tu Luz en cada hermano y hermana, en medio de nuestras comunidades y en el caminar de la historia.
Que la fuerza de Tu Resurrección nos impulse a llevar Tu Paz y Tu Amor a todos los rincones del mundo, siendo testigos valientes de Tu Evangelio. Amén.
Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día.
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-04-28
- Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos
- Libro Busco Tu Rostro, autor Carlos G Vallés
- https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy/2026/04/28.html
- https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy
Palabra de Vida Mes de Abril: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba” (Lucas 24, 29) https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/