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Liturgia del 23 de abril 2026. Corazones dóciles, vidas alimentadas para la Eternidad.

Posted on abril 23, 2026abril 22, 2026

LITURGIA DE LA PALABRA.

Introducción

Con la alegría de saber que Dios no es un Dios lejano, sino alguien que sale a buscarnos en los caminos más áridos de nuestra existencia, abramos el espíritu para que la liturgia de este día, que  ante todo nos motiva a la docilidad, se traduzca en una práctica de amor y servicio. A veces caminamos por la vida con preguntas y vacíos, pero el Señor siempre pone a nuestro lado a alguien que nos ayude a entender Su Palabra, y nos enseña ser como aquel viajero que busca con humildad quien le enseñe, a dejarnos guiar, abrir el corazón a quien nos explica la fe y no tener miedo de dar el paso hacia una vida nueva.
Esa búsqueda no es silenciosa sino que se convierte en un canto de gratitud. La enseñanza que debemos grabar en nuestra alma es que nuestra voz debe unirse a la de toda la creación para contar las maravillas que Dios hace en nosotros. No podemos callar lo que hemos visto y oído; nuestra vida misma debe ser un testimonio de que el Señor nos mantiene en pie y nos devuelve la esperanza.
Finalmente, el Señor nos hace la invitación más profunda: reconocerlo como el único alimento que sacia nuestra hambre de eternidad. Se nos enseña hoy que creer en Jesús es ‘dejarse atraer por el Padre’. Que al participar de la Eucaristía, no solo escuchemos palabras, sino que aceptemos el compromiso de ser transformados por el Pan Vivo, para que nuestras acciones diarias reflejen esa vida eterna que ya ha comenzado en nosotros.
 

PRIMERA LECTURA de los Hechos de los Apóstoles 8, 26-40

El Ángel del Señor dijo a Felipe: “Levántate y ve hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: es un camino desierto”. Él se levantó y partió.Un eunuco etíope, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace, la reina de Etiopía, había ido en peregrinación a Jerusalén y se volvía, sentado en su carruaje, leyendo al profeta Isaías.El Espíritu dijo a Felipe: “Acércate y camina junto a su carro”. Felipe se acercó y, al oír que leía al profeta Isaías, le preguntó: “¿Comprendes lo que estás leyendo?” Él respondió: “¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?” Entonces le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él.El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente: “Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero que no se queja ante el que lo esquila, así él no abrió la boca. En su humillación, le fue negada la justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, ya que su vida es arrancada de la tierra?” El etíope preguntó a Felipe: “Dime, por favor, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?” Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús.Siguiendo su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el etíope dijo: “Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?” Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero seguía gozoso su camino. Felipe se encontró en Azoto, y en todas las ciudades por donde pasaba iba anunciando la Buena Noticia, hasta que llegó a Cesarea.Palabra de Dios

Reflexión: 

Este texto subraya que la salvación de Dios no tiene fronteras y alcanza incluso a quienes nosotros, por prejuicios o apariencias, excluiríamos de antemano. A través del encuentro entre Felipe y el eunuco etíope, se nos muestra una fe que no cuestiona el mandato divino y que se atreve a transitar caminos desiertos para salir al encuentro de la “otredad”. El relato funciona como un espejo de Emaús, donde la cercanía física y la explicación de las Escrituras transforman la desolación de quien busca sin guía en la alegría de quien se reconoce amado y bautizado. En definitiva, es una llamada a la responsabilidad de no abandonar a los demás en su búsqueda, recordándonos que el Evangelio se vive “pegándose a la carroza” del prójimo para caminar a su lado.

 SALMO RESPONSORIAL 65, 8-9. 16-17. 20

¡Aclame al Señor toda la tierra!
Bendigan, pueblos, a nuestro Dios, hagan oír bien alto su alabanza: Él nos concedió la vida y no dejó que vacilaran nuestros pies. 
Los que temen al Señor, vengan a escuchar, yo les contaré lo que hizo por mí: apenas mi boca clamó hacia Él, mi lengua comenzó a alabarlo
.Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración ni apartó de mí su misericordia. ¡Bendigan, pueblos, a nuestro Dios! 
 

Reflexión: 

El Salmo 65 se funde con tu reflexión en un grito de universalidad, pues al invitar a “toda la tierra” a aclamar al Señor, ratifica que nadie —por muy extraño o alejado que nos parezca— queda fuera del plan de Dios.  La alegría que desborda el salmista es la misma con la que el etíope prosigue su viaje: la certeza de que Dios no ha rechazado su súplica y de que, a través de la guía de Felipe, las “obras admirables” del Señor se han hecho carne en su propia historia.
 
EVANGELIO según san Juan 6, 44-51

Jesús dijo a la gente:  Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y Yo lo resucitaré en el último día. 

Está escrito en el libro de los Profetas: “Todos serán instruidos por Dios”. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza viene a mí. Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo Él ha visto al Padre. 

Les aseguro que el que cree tiene Vida eterna. Yo soy el pan de Vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero éste es el pan que desciende del cielo, para que aquél que lo coma no muera. 

Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que Yo daré es mi carne para la Vida del  mundo.

Reflexión:

Durante la Cuaresma se vislumbraba el participar en la mesa pascual. Ahora, es el Pan de vida que se prefiguró en el desierto con el maná y se realiza plenamente en la  persona de Jesús. El pan que sustenta para siempre es Cristo mismo. Él nos garantiza que el amor de Dios, su perdón y su promesa de vida eterna es un verdadero don universal.

Jesús, nos explicaba el Papa Benedicto XVI, ” habla de sí mismo como el verdadero pan bajado del cielo, capaz de mantener en vida no por un momento o por un tramo de camino, sino para siempre. Él es el alimento que da la vida eterna, porque es el Hijo unigénito de Dios, que está en el seno del Padre y vino para dar al hombre la vida en plenitud, para introducir al hombre en la vida misma de Dios”.

No hay mejor remedio que la Eucaristía, no hay mejor compañía que la Eucaristía, no hay mejor lugar a donde ir a “perder el tiempo” que frente a Cristo Eucaristía. Hacer un momento de silencio para encontrarnos con Cristo en la Eucaristía y escuchar cómo Él nos dice: ‘Yo soy el pan de vida’, que da la vida eterna. 

 

Conclusión:

La lección fundamental de estas lecturas es que nuestra fe nos exige ser puentes, no aduanas, pues la vida cristiana no se trata de esperar a que los demás encajen en nuestros moldes, sino de salir a los caminos desiertos para ofrecer respuestas a quienes buscan sentido. Al igual que Felipe, estamos llamados a romper la comodidad de nuestros juicios para “pegarnos a la carroza” de quienes son diferentes, entendiendo que el Evangelio solo se vuelve comprensible cuando hay alguien dispuesto a caminar al lado del otro con humildad.
Nuestra misión es facilitar el encuentro con Dios para que nadie se sienta abandonado en su búsqueda, lo cual solo es posible si cultivamos corazones dóciles, vidas alimentadas para la Eternidad. Al final, la medida de nuestra fidelidad está en nuestra capacidad de ser ese pan y esa guía que transforma el desierto ajeno en un camino de alegría y vida nueva.

Oración para el Tiempo de Pascua

Señor Jesús Resucitado, Tú que venciste a la muerte y nos llenas de esperanza, renueva en nosotros la alegría de tu presencia viva.

Danos un corazón abierto para reconocer Tu Luz en cada hermano y hermana, en medio de nuestras comunidades y en el caminar de la historia.

Que la fuerza de Tu Resurrección nos impulse a llevar Tu Paz y Tu Amor a todos los rincones del mundo, siendo testigos valientes de Tu Evangelio. Amén. 

Tomado de: 

  • Folleto La Misa de Cada Día.
  • https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-04-23
  • Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos
  • https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy/2026/04/23.html
  • https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
  • https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/04/23/camino-de-gaza-no-de-emaus/
  • https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/
 
 

Palabra de Vida Mes de Abril: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba” (Lucas 24, 29) https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/

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