La liturgia de hoy nos invita a confiar en el Señor aunque lo que nos pida, como le ocurrió a Abram, no tenga lógica, pues no podemos olvidar que el nos dará la Gracia y como al leproso nos puede curar.
Hoy, Jesús nos hace una invitación a escudriñar en nuestro interior y descubrir nuestros defectos y pecados para emprender el camino de la conversión, en lugar de andar juzgando a los demás.
La reflexión de la liturgia de hoy nos deja la certeza de que el Señor aunque el camino del cristiano, no es fácil, El siempre estará a nuestro lado y por la fe en El venceremos todo miedo.