La liturgia de hoy nos enseña acerca de la generosidad y como El premia a quienes la practican, así como nos alerta sobre quienes solo la aparentan practicar.
En el Salmo de hoy, encontramos esta frase: “A ti, Señor, levanto mi alma” y cabría preguntarnos ¿qué es la oración sino levantar nuestra alma al Señor?
Hoy la liturgia nos presenta por un lado algo digno de imitar y es la ación de Tobías y algo que no debemos de imitar, la actitud de los arrendadores del viñedo.