En la Fiesta de san Marcos, la liturgia nos invita a caminar en comunidad, recordándonos que debemos revestirnos de humildad en el trato mutuo para ser verdaderos reflejos del Evangelio.
La liturgia nos invita a experimentar nuestro propio camino de Damasco que nos permite recobrar la vista de la fe y alimentados por la Eucaristía,,ser llenos del Espíritu Santo para ver el mundo con ojos nuevos y con la fuerza de su presencia proclamar el Evangelio.
.Hoy les invito a seguir profundizando en aquello que todavía nos frena para amar a Dios, para dejarnos amar por Él y, finalmente, para hacerlo amar por los demás.
La liturgia de este día, , ante todo nos llama a que la docilidad se traduzca en una práctica de amor y servicio y el Señor nos hace la invitación más profunda: reconocerlo como el único alimento que sacia nuestra hambre de eternidad.
La Palabra de Dios nos invita hoy a profundizar en el misterio de nuestra fe: Jesús no solo ha vencido a la muerte, sino que se nos entrega como el Pan de Vida que sacia toda nuestra sed de infinito, ese que nos motiva a llevar la alegría de la fe en medio de la dificultad.
La Liturgia nos invita a renovar nuestra fe en el Resucitado, creer en El y alcanzar por medio del Espíritu Santo la sabiduría y la gracia para dejarnos conducir por Su Camino.
La meditación de la Liturgia de hoy nos invita a unimos a la experiencia de los primeros discípulos, quienes vivieron momentos de profunda zozobra, la Palabra de Dios nos recuerda que la ayuda verdadera proviene del Resucitado.