La Liturgia de hoy nos invita a vivir la hospitalidad de la fe para que, abriendo el corazón, recibamos la fuerza del Espíritu Santo y seamos testimonios alegres de Cristo en lo cotidiano.
La liturgia de hoy nos invita a reconocer la presencia viva del Resucitado y a servir al Señor con alegría, con la confianza de quienes comprenden su verdadera misión, pues Jesús nos recuerda: «no sois del mundo, sino que yo os he elegido sacándolos del mundo».
Hoy siguiendo en nuestro proceso de dejarnos amar, vamos a reflexionar acerca de cómo de transformar nuestra comunicación en un puente hacia lo sagrado, inspiradas por el modelo de María
La liturgia de hoy nos enseña que el verdadero encuentro con Dios se vive al eliminar barreras y priorizar la caridad para manifestar sus maravillas en la unidad.
La liturgia de hoy nos enseña que solo permaneciendo unidos a Cristo, como sarmientos a la vid, podemos dar un fruto verdadero que no se seque porque nuestra fe deja de ser individual para convertirse en un testimonio compartido de unidad, caridad y alegría.