Este Lunes Santo, la liturgia nos habla de los últimos pasos de Jesús hacia la Pasión, centrando la meditación en la fidelidad del “Siervo de Dios” y en un gesto de amor profundo: la unción en Betania.
En este Domigo de Ramos , la liturgia nos muestra que Jesús se despojó de sí mismo y con ello nos da prueba de su amor hasta el exgtremo y su entrega sin límites.
En la liturgia de hoy el Señor nos promete que El nos purificará, pues es nuestro Pastor y por eso nos protege, nos guarda y muestra su Amor aunque muchas veces como los judíos no entedamos su Palabra.
Al ser el viernes previo al Domingo de Ramos, el tono de la liturgia es de una creciente tensión ante la inminencia de la Pasión, sin embargo, las lecturas nos invitan a confiar en Dios aun en momentos de crisis o incomprensión.
Hoy la liturgia Jesús se identifica con el nombre de Dios (“Yo Soy”), revelando su divinidad. Y nos invita a reflexionar en la fidelidad de la Alianza del Señor con Abraham y con nosotros
La liturgia nos invita a reflexionar sobre la importancia de las decisiones en nuestra vida. La Virgen decidió libremente aceptar el ofrecimiento de Dios, y ese Sí cambio el destino de la humanidad.