LITURGIA DE LA PALABRA
Introducción:
La Liturgia nos invita a renovar nuestra fe en el Resucitado, creer en El y alcanzar por medio del Espíritu Santo la sabiduría y la gracia para dejarnos conducir por Su Camino.
PRIMERA LECTURA de los Hechos de los Apóstoles 6, 8-15
Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo. Algunos miembros de la sinagoga llamada “de los Libertos”, como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él. Pero como no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra, sobornaron a unos hombres para que dijeran que le habían oído blasfemar contra Moisés y contra Dios. Así consiguieron excitar al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y llegando de improviso, lo arrestaron y lo llevaron ante el Sanedrín.
Entonces presentaron falsos testigos, que declararon: “Este hombre no hace otra cosa que hablar contra este Lugar santo y contra la Ley. Nosotros le hemos oído decir que Jesús de Nazaret destruirá este Lugar y cambiará las costumbres que nos ha transmitido Moisés”. En ese momento, los que estaban sentados en el Sanedrín tenían los ojos clavados en él y vieron que el rostro de Esteban parecía el de un ángel.
Reflexión:
Esta escena destaca la valentía de los primeros cristianos al enfrentar persecución, mostrando cómo la fe auténtica resplandece incluso ante la injusticia y la mentira.
A pesar de las falsas acusaciones y los testigos comprados, la verdad de la palabra de Esteban prevalece en su sabiduría. La Iglesia Católica enfatiza que la verdad a menudo enfrenta oposición, pero debe ser sostenida con la fuerza del Espíritu. Su ejemplo invita a los fieles a no temer a la incomprensión ni a la persecución por causa de la fe.
La descripción de su rostro como el de “un ángel” simboliza la gloria de Dios reposando sobre él en medio del sufrimiento. Esto enseña que la presencia divina se manifiesta en la paz y la dignidad de quienes sufren injustamente por Cristo.
SALMO RESPONSORIAL 118, 23-24. 26-27. 29-30
¡Feliz el que sigue la ley del Señor!
Aunque los poderosos se confabulen contra mí, yo meditaré tus preceptos. Porque tus prescripciones son todo mi deleite, y tus preceptos, mis consejeros.
Te expuse mi conducta y Tú me escuchaste: enséñame tus preceptos. Instrúyeme en el camino de tus leyes, y yo meditaré tus maravillas.
Apártame del camino de la mentira, y dame la gracia de conocer tu ley. Elegí el camino de la verdad, puse tus decretos delante de mí.
Reflexión:.
Este salmo nos invita a reconocer la Voluntad del Señor, al encontrar en la ley de Dios su delicia y consejero, solicitando instrucción para seguir sus caminos rectos a pesar de la incomprensión de otros pues la felicidad y seguridad espiritual provienen de la obediencia fiel a los mandamientos de Dios, considerados no como una carga, sino como una guía sabia y amorosa.
EVANGELIO según san Juan 6, 22-29
Después que Jesús alimentó a unos cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el agua. Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos.
Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias.
Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban en el lugar donde el Señor había multiplicado los panes, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron, “Maestro, ¿cuándo llegaste?” Jesús les respondió: “Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es Él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello”.
Ellos le preguntaron: “¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?” Jesús les respondió: “La obra de Dios es que ustedes crean en Aquél que Él ha enviado”.
Reflexión:
En este texto escuchamos cómo Jesús invita a quienes le seguían a trabajar por el alimento que permanece para la vida eterna, y también es una invitación para nosotros, Él no desprecia el pan material, pues Él mismo lo multiplicó, pero denuncia una búsqueda puramente horizontal, puramente mundana. Y cuando la fe se reduce a resolver problemas inmediatos, se convierte en consumo religioso. Y Cristo no vino a crear consumidores de milagros, sino discípulos. Luego después escuchamos cómo la multitud pregunta ¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios? Y Jesús responde: ‘La obra de Dios es que crean en el que Dios ha enviado’.
No dice las obras, sino la obra. La raíz es la fe. Todo lo demás brota de allí. Para san Agustín, la fe no es solo adhesión intelectual, es comunión, es alimentarse de Cristo interiormente. Nosotros sabemos que sin fe, incluso la Eucaristía se queda en rito externo y con fe se convierte en vida eterna que comienza ya.
Y bueno, la advertencia es clara y actual: podemos buscar a Cristo por interés, por seguridad, por consuelo, pero Él nos llama a algo más, algo más alto, más divino, más sagrado. A creer en Él por quien es.
A pasar del beneficio al encuentro, del milagro a la Persona. Hoy el Señor nos pregunta: ¿Lo buscamos por lo que nos da o por quién es? Porque solo cuando creemos verdaderamente, comenzamos a alimentarnos del único Pan que no perece.
Conclusión:
Retados los oyentes a plantearse su intención y deseo de Jesús a un nivel más profundo, le preguntan: “¿Cómo podemos ocuparnos en los trabajos que Dios quiere?” Quizás pensaban en duras mortificaciones, o en otro tipo de austeridad o fidelidad legalista a la Ley de Moisés, pero Jesús es taxativo: “Este es el trabajo que Dios quiere: que creáis en el que Él ha enviado”. Asíi, nos enseña que la única obra que Dios exige es creer en aquel que El ha enviado. Frente a quienes no lograban hacer frente a la sabiduría con que hablaba Esteban, nosotros también nos llenemos de su Espíritu. y con el salmista le digamos: “Instrúyeme en el camino de tus mandatos y dame la gracia de tu ley”, para que nuestras obras sean fruto de una fe auténtica y duradera, pues como nos explIcaba el Papa Benedicto XVI: “…Del mismo modo que Jesús había explicado a los discípulos de Emaús que todo el Antiguo Testamento habla de él, de su cruz y de su resurrección, también san Esteban, siguiendo la enseñanza de Jesús, lee todo el Antiguo Testamento en clave cristológica. Demuestra que el misterio de la cruz se encuentra en el centro de la historia de la salvación narrada en el Antiguo Testamento; muestra que realmente Jesús, el crucificado y resucitado, es el punto de llegada de toda esta historia. Y demuestra, por tanto, también que el culto del templo ha concluido y que Jesús, el resucitado, es el nuevo y auténtico “templo”.
Oración para el Tiempo de Pascua
Señor Jesús Resucitado, Tú que venciste a la muerte y nos llenas de esperanza, renueva en nosotros la alegría de tu presencia viva.
Danos un corazón abierto para reconocer Tu Luz en cada hermano y hermana, en medio de nuestras comunidades y en el caminar de la historia.
Que la fuerza de Tu Resurrección nos impulse a llevar Tu Paz y Tu Amor a todos los rincones del mundo, siendo testigos valientes de Tu Evangelio. Amén.
Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día.
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-04-20
- Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos.
- https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy/2026/04/20.html
- https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy
Palabra de Vida Mes de Abril: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba” (Lucas 24, 29) https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/