Hoy en la Conmemoración de los fieles difuntos, la liturgia no invita a reflexionar en tres dimensiones importantes en nuestra vida: la memoria, la esperanza y el camino que debemos recorrer.
En este artículo espero responder a la pregunta que nos hacemos tantas veces sobre ¿por qué es tan importante cuidar lo que guardemos en nuestra mente?
La liturgia de hoy nos invita a vivir el AMOR. Meditemos: ¿conocemos lo que es verdaderamente este Amor que nos propone el Señor? ¿Seremos capaces de amar así?
En la liturgia de hoy, el Señor nos exhorta, a ser prudentes, humildes e inclusivos. El Señor nos invita a pensar en el otro y dejarnos llevar por el amor fraterno.
La liturgia de hoy nos indica que cualquier día es propicio para ayudar a levantar la dignidad de un ser humano. Ser capaces de vivir según las exigencias y el horizonte del Reino por Él predicado.
Hoy la liturgia nos recuerda la dignidad que nos fue dada por el Bautismo, ser hijos de Dios. Y como para que esta gracia de frutos debemos estar injertados en la vida de Dios y para ello dedicar unos momentos a la oración y otros a la acción.