Hoy la liturgia nos presenta textos que animan a la paciencia y la segura esperanza; parábolas que se refieren al Reino de Dios y a la Iglesia, y que se aplican también al crecimiento de este mismo Reino en cada uno de nosotros.
Hoy vamos a tener una experiencia grandiosa al subir la montaña de nuestras heridas y desde la cumbre poder contemplar la grandiosidad de la obra que Dios esta realizando en nuestra vida interior.
¿Quién podrá entrar en el recinto santo? Es la base de nuestra reflexión de hoy. Jesús confía en nosotros en nuestra transformación, pero solos no podemos, debemos dejar que el Espíritu de Dios obre en nuestras vidas.
La liturgia de hoy nos invita a reflexionar sobre la fuerza con que opera dentro de nosotros, el pecado, y a dejarnos guiar por la Gracia Santificante que Dios nos regala y, obtener así, la Salvación .
Como bautizados estamos bajo la gracia. Hoy la litugia nos interpela acerca de cómo mantenemos esa gracia en nuestro diario vivir, mientras esperamos la venida del Señor.
La liturgia de hoy nos invita a centrar nuestra atención en el hecho de la potencia de la gracia, no solo para justificarnos y darnos así la gracia para caminar de acuerdo a la Voluntad Dios, sino para sanar las heridas que deja el pecado