Hoy celebramos las Témporas de Acción de Gracias y la liturgia nos invita a que reflexionemos en la obra de Dios en el hombre y con la ayuda del hombre; con un espíritu de fe y de acción de gracias propios del creyente.
La liturgia de hoy nos da un verdadero ejemplo de lo que Dios espera de nosotros, con ello nos invita a reflexionar acerca de qué podemos hacer ante la increencia qué hay en el mundo.
La liturgia de hoy nos invita reflexiona sobre el amor a Dios y la fidelidad a sus mandamientos y a emplear inteligentemente y sin demora los bienes que se poseen, que son un don de Dios, y de hacerlos fructificar.
La liturgia de hoy nos invita a seguir el ejemplo de Eleazar y de Zaqueo y asi vencer todo obstáculo que me impida gozar de su presencia y de su gracia en nuestra vida.
La liturgia de hoy nos enseña acerca de la fidelidad y la fe que nos ayuda a no sucumbir en las tentaciones de caer en los criterios del mundo y dejar de lado el camino del Evangelio. ¡Señor que vea!
La liturgia de hoy nos anuncia que tenemos un salvador, Cristo, el Señor, ya no hacen falta más ofrendas. Y ante ello nos invita a tener menos miedos y más coherencia en nuestro actuar con lo que creemos.
La liturgia de hoy nos invita a orar siempre sin desanimarnos aunque estemos experimentando la noche de la fe y el silencio de Dios, levantar los ojos a Dios en todas las circunstancias y, esto solo es posible si juntamos la oración con una vida cristiana coherente.
Hoy la liturgia nos hace una invitación para redescubrir a Dios en todo lo creado y si queremos seguir a Jesús, debemos recorrer el camino que Él mismo ha trazado, el camino del servicio.