La liturgia de hoy nos invita a reflexionar sobre nuestro quehacer espiritual y la importancia de vivir cimentados en la fe y no en el cumplimiento de normas y prescripciones.
La liturgia de hoy nos invita a mantenernos en la fe, no basada en las leyes o ritos, sino en hacer que nuestra vida se prepare para un compromiso real e íntegro hacia el seguimiento del Maestro con alegría.
La liturgia de hoy nos recuerda los dos principales pilares de nuestra vida cristiana: la fe en Cristo y el amor a los hermanos, fruto de la relación con Dios, alimentada de la Palabra y la oración diaria.
La liturgia de hoy nos invita a buscar confiadamente en Dios el rumbo de la vida, con la certeza de que El esta con nosotros en los momentos difíciles y su gracia nos prepara para cuando El llegue.
La liturgia de hoy nos indica la importancia de la Palabra de Dios para reflexionar y alimentar nuestra fe y así anuciar el Evangelio con la palabra y, antes aún, con la vida, es la finalidad principal de cada uno.
Hoy les invito a que reflexionemos sobre como el cuerpo se expresa por sintomatología por la que nos dice claramente que está pasando a nivel emocional y cómo solucionarlo.