La liturgia de hoy nos invita a no desanimarnos en nuestras luchas por mantener viva nuestra fe en Cristo y a fortalecernos para dar siempre lo mejor de nosotros dondequiera que El lo necesite.
La liturgia hoy nos confronta con la hipocresía, actitud que nos impide que el Evangelio se convierta en un verdadero estilo de vida en nuestra sociedad, de tal modo que todos vivamos “de una manera digna de Dios”,