La Pascua es un tiempo propicio para que nos encontremos con el Señor Resucitado en lo profundo de nuestro ser. Simplemente hay que estar atentos, no lo dejemos pasar…
Hoy la liturgia nos continua mostrando a los Apóstoles, en especial a Pedro con una actitud totalmente diferente, convencidos de quién es Jesús y enviándonos a todos a una misión: ser sus testigos.
Hoy la liturgia, nos hace un enérgico llamado a no perder la fe, a abrir nuestro corazón y nuestros ojos para reconocerlo, sobre todo en la Eucaristía.
Hoy da inicio el Tiempo Pascual y con ello la Octava de Pascua. La liturgia nos motiva a vivir el gozo del Señor Resucitado y hoy muy particularmente a ir a anunciar que el Señor Resucitó como lo había predicho.
El Domingo de Resurrección es la celebración con mayor densidad divina, es decir, donde Dios se hace más patente pues realiza su gran gesta: vencer al mal y a la muerte