La liturgia de hoy, nos muestra el gran Amor que Dios nos tiene aun sin merecerlo y nos instruye en lo que nos espera si nos decidimos a ser verdaderos cristianos en medio del mundo.
Jesús hoy nos encomienda llevar su mensaje “«No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel.
La cosecha es mucha y los trabajadores pocos: Hoy el Señor en la liturgia nos invita a formar parte de su equipo de trabajo para colaborar con El en la extensión de su Reino.
La liturgia de la Palabra nos invita a admirar dos magníficas manifestaciones de fe, fortalecer nuestra confianza en el Señor y a dejarnos seducir por su Amor.
La obra de Dios requiere que todos los bautizados, nos pongamos en camino y demos a conocer su Obra, y esa es la invitación que nos hace la liturgia de hoy.
Hoy la liturgia nos invita a ser odres nuevos para que el vino se conserve. Si continuamos con el corazón cerrado, seguiremos ayunando por el luto de no tener al Señor en nuestros corazón y viviremos parcheando.