En la liturgia de hoy encontramos la gran diferencia entre lo que Dios ve en nosostros y lo que nosotros vemos ¡Cuántas veces pretendemos dar lecciones a Dios, o, vemos, juzgamos la idoneidad según nuestro criterio!
Hoy la lirugia nos habla sobre obdiencia y renovación, dos actitudes que aunque pareciera se contraoponen en la lógica de Dios son un ciclo vital de crecimiento espiritual.
Hoy la liturgia nos insta a dirigirnos al Señor con una actitud de escucha y de fe madura y de seguimiento del Señor, incluso cuando atravesamos contrarierdades.
En la liurgia de hoy vemos como Dios irrumpe en la vida cotidiana para llamar a hombres y mujeres a un servicio específico. La clave para es la oración que nos dispone a escuchar la voz de Dios y responder a su llamado con obediencia y amor.
La liturgia de hoy nos insta a practicar en nuestros encuentros con el Señor dos actitudes claves: la confianza y la certeza de que el tiene autoridad sobre todo.
Hoy la litiurgia, nos motiva a buscar crecer y madurar nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor, y sobre todo, cumplir con gozo la Voluntad Santísima de Dios.