Menu
Vive Feliz
  • Inicio
  • Blog
    • Sanacion
      • Familiar
    • Formación
      • Infantil
    • Espiritual
    • Inteligencia Emocional
      • El poder de la mente
    • Archivo
  • Liturgias Diarias
  • Contacto
Vive Feliz

Liturgia del 7 de marzo 2026. ¿Qué Dios hay como Tu?

Posted on marzo 7, 2026marzo 7, 2026

LITURGIA DE LA PALABRA

Introducción 

¿Qué Dios hay como Tu? Es la frase que cenra nuestra meditación de la liturgia de Dios y es que debido a Su amor por nosotros, Dios quiere que estemos con Él. Su misericordia es necesaria para que eso suceda; hay una conexión inseparable entre el amor y la misericordia de Dios.

Que Dios sea misericordioso básicamente significa que, cuando merecemos castigo, Él no nos castiga y, de hecho, nos bendice en lugar de eso. La misericordia es la retención de una condena justa. A lo largo de la Biblia, Dios da muchas ilustraciones de Su misericordia. Dios demuestra plenamente Su misericordia en Jesucristo.

El amor misericordioso de Dios es su esencia amorosa en acción: Es un refugio que no condena, sanando heridas profundas y renovando oportunidades diarias a pesar de nuestras fallas. Esta gracia transforma vidas, invitando a la confianza, la esperanza y a replicar esa misma compasión con el prójimo. 

 

PRIMERA LECTURA de la profecía de Miqueas 7, 14-15. 18-20

Apacienta con tu cayado a tu pueblo, al rebaño de tu herencia, al que vive solitario en un bosque, en medio de un vergel. ¡Que sean apacentados en Basán y en Galaad, como en los tiempos antiguos! Como en los días en que salías de Egipto, muéstranos tus maravillas.

¿Qué dios es como Tú, que perdonas la falta y pasas por alto la rebeldía del resto de tu herencia? Él no mantiene su ira para siempre, porque ama la fidelidad. Él volverá a compadecerse de nosotros y pisoteará nuestras faltas. Tú arrojarás en lo más profundo del mar todos nuestros pecados. Manifestarás tu lealtad a Jacob y tu fidelidad a Abraham, como lo juraste a nuestros padres desde los tiempos remotos.

Reflexión: 

Miqueas, preocupado por la injusticia general envía un mensaje de esperanza en el que destaca una maravillosa pregunta: ¿Qué Dios hay como tú, que quite la culpa y pase por alto el delito del resto de tu heredad? Invoca a Dios para que guíe a su pueblo, que mora solitario en la selva, con la esperanza de que vuelvan los días de la milagrosa liberación y salida de Egipto. Una súplica por el regreso de la justicia.

A pesar de los pecados de su pueblo, Dios cumplirá su promesa, deja abierta la puerta al regreso a todos. Miqueas resalta la importancia de que regresen los que están alejados.  Y al que regresa le espera Dios con su misericordia y perdón, que “pisoteará nuestras culpas”.

Miqueas nos transmite una actitud en la vida: esperanza en medio de la oscuridad, confianza en Dios, arrepentimiento y humildad.

 

SALMO RESPONSORIAL 102, 1-4. 9-12

 El Señor es bondadoso y compasivo.

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. 

Él perdona todas tus culpas y sana todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura. 

No acusa de manera inapelable ni guarda rencor eternamente; no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. 

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por los que le temen; cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados. 

Reflexión:

El Salmista nos invita a cantar la Misericordia de Dios que extiende su mano que cura, con gesto de perdón y de gracia restaura nuestra vida y revitaliza nuestro cuerpo. y afirma nuestra fortaleza. 

Te bendigo para siempre con todo el agradecimiento de mi alma, por Tu Misericordia. 

 

EVANGELIO según san Lucas 15, 1-3. 11b-32

Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Pero los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: “Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”. Jesús les dijo entonces esta parábola:

“Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte de herencia que me corresponde”. Y el padre les repartió sus bienes.

Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa. 

Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. Él hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba.

Entonces recapacitó y dijo: ” ¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros”.

Entonces partió y volvió a la casa de su padre.

Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó.

El joven le dijo: “Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo”.

Pero el padre dijo a sus servidores: “Traigan enseguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado”. Y comenzó la fiesta.

El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó qué significaba eso. Él le respondió: “Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo”.

Él se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, pero él le respondió: “Hace tantos años que te sirvo, sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!”

Pero el padre le dijo: “Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado” ”.

Reflexión 

En este texto,  vemos claramente la misericordia, la nota distintiva de Dios Padre, en el momento en que contemplamos una Humanidad “huérfana”, porque —desmemoriada— no sabe que es hija de Dios. 

Nos indica el sacerdote Angel Espinosa de los Monteros: “vivimos en un mundo de pecadores –yo el primero–” y que el pecado, por pequeño que parezca, siempre nos lleva a un “país lejano” donde terminamos cuidando cerdos y deseando comer sus algarrobas. 

El núcleo del mensaje fue la frase que marcó el giro de la parábola: “Me levantaré”. Para el sacerdote, ese instante –cuando el hijo pródigo “entra en sí mismo”– es el momento decisivo de toda conversión. “En cuanto dijo ‘me levantaré’, ya se arregló todo. Se abrió una rendija por donde entró el Espíritu Santo”, afirmó.

El padre Ángel subrayó la reacción del padre de la parábola, que corre hacia su hijo, lo abraza y lo cubre de besos sin dejarlo terminar su discurso de arrepentimiento. “Traigan el mejor vestido, el anillo, las sandalias, maten el ternero gordo…”. Y explicó el simbolismo: el anillo es pertenencia (“tú sigues siendo mi hijo”), las sandalias distinguen al hijo del esclavo, y el banquete es la fiesta del cielo por un pecador que se arrepiente.

Tampoco dejó de lado al hijo mayor, ese “buena persona” que se escandaliza y se niega a entrar en la fiesta. “Sí, está mejor que el menor, pero también está muy mal. No siente gozo por la salvación de su hermano”

El sacerdote cerró con un llamado concreto: “¿Conoces a alguien que está cuidando cerdos? Alguien metido en pornografía dura, alcoholismo, drogas, adulterio, negocios sucios… No te rías ni hagas chistes. Sé tú quien le abras la rendija con una palabra, un consejo, para que diga ‘¿Qué estoy haciendo aquí? Me levantaré’”.

Y es que la experiencia interior que todos tenemos del pecado, bien sea al estilo del hijo mayor o del hijo menor —los dos padecen de hecho el pecado— nos revela el grado de vulnerabilidad al que estamos sometidos. Si humanamente el perdón es salvador, cuando ese perdón lo realiza Dios, entonces adquiere dimensiones infinitas, muchísimo más profundas y eficaces que el amor humano: se trata no sólo de resarcir un daño hecho. El Señor, que es el Amor y nos da amor, convierte su perdón en algo salvífico, redentor, que va a las raíces del mal que nos aqueja: el pecado.

Recuerdan cuando recuerdan cuando hablamos sobre el libro El Regreso del Hijo Pródigo de Henri M. Nouwen del cuadro de Rembrandt en el que se ve cómo el hijo que regresa, desvalido y hambriento, es abrazado por un anciano, con dos manos diferentes: una de padre que le abraza fuerte; la otra de madre, afectuosa y dulce, le acaricia. Dios es padre y madre… es Misericordia.

Conclusión:

El protagonista es siempre el Padre.

Ante la pregunta inicial  ¿Qué Dios hay como Tu? nos responde el Papa Francisco con esta explicación:  “Nuestro Dios es un Dios que espera. Él es fiel, el Señor es fiel a su promesa, porque no puede negarse a sí mismo. Es fiel. Y así nos ha esperado a todos nosotros, a lo largo de la historia. Es el Dios que nos espera, siempre.”

 Que el desierto de la Cuaresma nos lleve a interiorizar esta llamada a participar en la misericordia divina, ya que la vida es un ir regresando al Padre.

Oración para el Tiempo de Cuarema.

Señor Jesús, Tú que en desierte venciste al mal, danos fuerza para superar nuestras debilidades.

Que el ayuno nos despierte el hambre de justicia, la oración nos acerque a Tu corazón, y que nuestra generosidad sea signo de fraternidad.

Acompáñanos en este camino de conversión, para que lleguemos a la Pascua con un corazón renovado. Amén

Tomado de:

  • Folleto La Misa de Cada Día.
  • https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-03-07
  • Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos
  • Libro 1busco Tu Rostro. Autor Carlos G.  Vallés
  • https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/03/07/
  • https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/
  • https://evangeli.net/evangelio
  • https://www.gotquestions.org/Espanol/Dios-es-misericordioso.html#:~:text=
  • https://exaudi.org/es/me-levantare-la-parabola-del-hijo-prodigo-en-tiempos-de-pecado-y-misericordia/

Si quieren revisar el tema les dejo los link:

El Padre Misericordioso. Parte 1.

El Padre Misericordioso. Parte 2

 

Ser el Padre Misericordioso.

Palabra de Vida Mes de Marzo.«Levántense, no tengan miedo.» Mt 17,7 https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías

  • Archivo (23)
  • Blog (2.716)
    • Espiritual (565)
    • Familia (2)
    • Inteligencia Emocional (24)
      • El poder de la mente (6)
    • Sanacion (19)
      • Familiar (3)
      • Personal (5)
  • Formación (143)
    • Infantil (13)
  • Liturgias Diarias (2.429)

Entradas recientes

  • Liturgia del 7 de marzo 2026. ¿Qué Dios hay como Tu? marzo 7, 2026
  • Liturgia del 6 de marzo 2026. ¿Qué antivalores deshechar? marzo 6, 2026
  • Liturgia del 5 de marzo 2026. La confianza en el mundo y la confianza en Dios marzo 5, 2026
  • Liturgia del 4 de marzo 2026. El Camino del Bien. marzo 4, 2026
  • Liturgia del 3 de marzo 2026. Religiosidad Superficial o Fe. marzo 3, 2026

Meta

  • Acceder
  • Feed de entradas
  • Feed de comentarios
  • WordPress.org
©2026 Vive Feliz | Rosa Otárola