LITURGIA DE LA PALABRA:
Introducción:
La coincidencia de la Solemnidad de Pentecostés con la fiesta de María Auxiliadora nos invita a contemplar el misterio del Cenáculo como el lugar teológico donde el Espíritu Santo y la Virgen Santísima actúan en perfecta sintonía para sostener a la Iglesia. Las lecturas de este día, que proclaman la fuerza transformadora del Espíritu que rompe los miedos y derrama sus frutos de paz y comunión, encuentran su reflejo perfecto en la figura de María. Ella, como Madre y Auxilio de los Cristianos, ejerce su primer gran acto de protección histórica al unirse a la oración de la comunidad naciente, convirtiéndose en el modelo ideal de docilidad a la gracia divina. Al reunirnos hoy en torno al altar, la liturgia nos recuerda que el mismo Espíritu Santo que actúa como el Defensor divino nos es regalado bajo el amparo materno de la Virgen, configurando una Iglesia que es auxiliada por la fuerza de Dios para convertirse, a su vez, en auxilio y luz en medio de nuestra historia concreta.
PRIMERA LECTURA de los Hechos de los Apóstoles 2, 1-11
Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.
Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor decían: “¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios”.
Reflexión:
Lucas nos quiere dar a entender que no se puede ser espectadores neutrales o marginales a la experiencia del Espíritu. Porque ésta es como un fenómeno absurdo o irracional hasta que no se entra dentro de la lógica de la acción gratuita y poderosa de Dios que transforma al hombre desde dentro y lo hace capaz de relaciones nuevas con los otros hombres.
María Auxiliadora nos muestra que ella no fue una espectadora neutral, sino la primera en entrar en la lógica del Espíritu al aceptar con valentía la acción gratuita de Dios en su vida. Su auxilio materno, y la guía del Espíritu nos capacitan para construir relaciones nuevas basadas en la solidaridad, la acogida y la comunión fraterna.
SALMO RESPONSORIAL 103, 1ab. 24ac. 29b-31. 34
Señor envía tu Espíritu y renueva la faz de la tierra.
Bendice al Señor, alma mía: ¡Señor, Dios mío, qué grande eres! ¡Qué variadas son tus obras, Señor! ¡La tierra está llena de tus criaturas!.
Si les quitas el aliento, expiran y vuelven al polvo. Si envías tu aliento, son creados, y renuevas la superficie de la tierra.
¡Gloria al Señor para siempre, alégrese el Señor por sus obras! Que mi canto le sea agradable, y yo me alegraré en el Señor.
Reflexión:
SEGUNDA LECTURA de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 12, 3b-7. 12-13
Hermanos: Nadie puede decir: “Jesús es el Señor”, si no está impulsado por el Espíritu Santo. Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común.
Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo -judíos y griegos, esclavos y hombres libres- y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.
Reflexión:
Los dones espirituales, los carismas, no son algo solamente estético, pero bien es verdad que si no se viven con la fuerza y el calor del Espíritu no llevarán a la comunión. Y una comunidad sin unidad de comunión, es una comunidad sin el Espíritu del Señor.
María Auxiliadora encarna la vivencia perfecta de los carismas bajo el calor del Espíritu Santo, convirtiéndose en el auxilio que nos congrega y protege para que nuestros dones edifiquen una verdadera comunidad en comunión y unidad.
EVANGELIO según san Juan 20, 19-23
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.
Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
Reflexión.
Nos explicaba el Papa Francisco: “El Resucitado, en la tarde de Pascua, se presenta precisamente en aquella situación de miedo y angustia y, soplando sobre ellos, les dice: “Reciban el Espíritu Santo” . Así, con el don del Espíritu, Jesús quiere liberar a los discípulos del miedo, de ese miedo que los mantiene encerrados en sus casas, y los libera para que puedan salir y convertirse en testigos y anunciadores del Evangelio.”
La venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés renueva y lleva a plenitud ese don de un modo solemne y con manifestaciones externas. Así culmina el misterio pascual.
Conclusión:
Hoy, el Espíritu Santo y María Auxiliadora nos abrazan comunitariamente para recordarnos que la fe se vive en salida, rompiendo los miedos y encierros que nos aíslan para sanar nuestras relaciones desde el perdón y el amor compartido. Alrededor del altar, somos pastoreados por la fuerza transformadora de Dios y el cuidado tierno de nuestra Madre, quienes nos regalan la alegría de la comunión para ser consuelo, esperanza y auxilio vivo en medio de los dolores de nuestro prójimo.
Secuencia:
y envía desde el cielo
un rayo de tu luz.
ven a dar tus dones,
ven a iluminar los corazones.
dulce huésped del alma,
suave refresco.
templanza en las horas de fuego,
consuelo en el llanto.
llena lo más íntimo
de los corazones de tus fieles.
no hay nada en el hombre,
nada que sea inocente.
riega lo que está seco,
sana lo que está enfermo.
calienta lo que está frío,
endereza lo que está desviado.
que confían en ti,
tus siete sagrados dones.
dales el puerto de la salvación,
dales la felicidad eterna.
Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día.
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-05-24
- https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy/2026/05/24.html
- https://www.evangelizacion.org.mx/lecturas/evangelio/24-05-2026
- https://evangeli.net/evangelio/dia/2026-05-24
- https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/24-5-2026/lecturas/
Palabra de Vida Mes de Mayo. “Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes”. Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: “Reciban al Espíritu Santo” (Jn 20, 21-22… https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/