La liturgia de hoy nos invita a seguir lo que el primer Concilio nos indica,
para ser cristiano basta seguir la doctrina y el evangelio de Jesucristo y el evangelio lo que nos pide es Amar.
La liturgia de hoy nos invita a seguir lo que el primer Concilio nos indica,
para ser cristiano basta seguir la doctrina y el evangelio de Jesucristo y el evangelio lo que nos pide es Amar.
Hoy meditamos sobre la amistad cimentada en principios sólidos.
En la liturgia de hoy, Jesús nos invita primordialmente a dejarnos seducir por el Amor, eso nos ayudará a permanecer en Él.
Hoy reflexionamos sobre dónde encontrar la alegría plena.
La liturgia de hoy nos invita a meditar en la Jerarquía de la Iglesia y en la necesidad de permanecer unidos a Cristo, Cabeza de la Iglesia, para dar frutos.
Hoy quisiera que meditemos en nuestra capacidad de permanecer. Acaso hemos perdido esa capacidad? Qué nos ha llevado a esto?
Vivir la Pascua significa experimentar la vida renovada de Jesús, contagiar ese espíritu nuevo que supera la banalidad del mal y de lo terreno, y lanzarnos a buscar un horizonte de hermandad y de paz que nos reúna y nos aliente en el Señor.
Hoy meditamos sobre La Paz que nos dona Jesús: «una paz real» porque está enraizada en la cruz, capaz de pasar a través de las muchas tribulaciones cotidianas de la vida, entre sufrimientos y enfermedades.
La liturgia de hoy nos invita a reflexionar acerca las implicaciones de la Palabra de Dios en las personas que la acogen con sincero corazón y la aplican a su vida logrando así predicar lo que viven.