La liturgia, que nos muestra como en un mundo didivido, como el que vivimos, en donde podremos encontrar muchos Goliat que combatir y Saules que recelen, la presencia de Dios y la fuerza de su Reino siempre prevalecerá.
En la liturgia de hoy encontramos la gran diferencia entre lo que Dios ve en nosostros y lo que nosotros vemos ¡Cuántas veces pretendemos dar lecciones a Dios, o, vemos, juzgamos la idoneidad según nuestro criterio!
Hoy la lirugia nos habla sobre obdiencia y renovación, dos actitudes que aunque pareciera se contraoponen en la lógica de Dios son un ciclo vital de crecimiento espiritual.
Hoy la liturgia nos insta a dirigirnos al Señor con una actitud de escucha y de fe madura y de seguimiento del Señor, incluso cuando atravesamos contrarierdades.
En la liurgia de hoy vemos como Dios irrumpe en la vida cotidiana para llamar a hombres y mujeres a un servicio específico. La clave para es la oración que nos dispone a escuchar la voz de Dios y responder a su llamado con obediencia y amor.