Para pasar de ser misericordiados a ser misericordiosos, la clave es nuestro espíritu. Para ser renovados, debemos volvernos a nuestro espíritu, donde el Espíritu divino mora
Después de la paz que rehabilita y el perdón que realza, el tercer don con el que Jesús misericordia a los discípulos es ofrecerles sus llagas. Esas llagas nos han curado
La liturgia de hoy nos habla de la misión profética del cristiano que cree y vive del gran Amor de Dios, pues toda la fe, toda la teología nos habla de que Dios nos ama con amor gratuito y sin límites
Jesus, para sentirnos Misericordiados, nos ofrece La Paz, es paz que libera de las cerrazones que paralizan, rompe las cadenas que aprisionan el corazón