El Sagrado Corazón, que vino “a traer fuego sobre la tierra”, es decir, para inspirar a los corazones fríos y tibios con un nuevo temor y el amor de Dio
Que el Cuerpo y la Sangre de Cristo sean para cada uno de ustedes una presencia y un soporte en medio de las dificultades, un consuelo sublime en el sufrimiento de cada día y una prenda de resurrección eterna
Todos hemos pasado por momento de oscuridad, de dolor, de dificultades, incluso de no reconocer a Jesús, como nos indica la liturgia de hoy. Entonces digamos con el salmista: Alba alma mía al Señor y depositemos nuestra confianza en El.
No hay mandamiento mayor que estos». Afirma el evangelio de hoy y un testimonio del cumplimento fiel a este mandamiento, nos lo dan los Santos Carlos Lwanga y sus compañeros