LITURGIA DE LA PALABRA
Introducción:
Comienza la semana de la Octava de Pascua y en la liturgia de hoy recibimos el anuncio gozoso de la Resurrección de Jesús y la misión de difundir esta verdad frente al miedo y el engaño, pues la alegría de la Pascua nace de Cristo resucitado, no proviene de mi estado anímico o de mis circunstancias…, por eso, también hemos recibido la invitación, de como nos explicaba el Papa Francisco, volver a «la Galilea del primer amor» — cada uno a la propia, a la del primer encuentro con Jesús — para poder resurgir a «la vida nueva»,
PRIMERA LECTURA de los Hechos de los Apóstoles 2, 14. 22-33
El día de Pentecostés, Pedro poniéndose de pie con los Once, levantó la voz y dijo: “Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención, porque voy a explicarles lo que ha sucedido. A Jesús de Nazaret, el hombre que Dios acreditó ante ustedes realizando por su intermedio los milagros, prodigios y signos que todos conocen, a ese hombre que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios, ustedes lo hicieron morir, clavándolo en la cruz por medio de los infieles. Pero Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera dominio sobre Él.
En efecto, refiriéndose a Él, dijo David: “Veía sin cesar al Señor delante de mí, porque Él está a mi derecha para que yo no vacile. Por eso se alegra mi corazón y mi lengua canta llena de gozo. También mi cuerpo descansará en la esperanza, porque Tú no entregarás mi alma al Abismo, ni dejarás que tu servidor sufra la corrupción. Tú me has hecho conocer los caminos de la vida y me llenarás de gozo en tu presencia.
Hermanos, permítanme decirles con toda franqueza que el patriarca David murió y fue sepultado, y su tumba se conserva entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como él era profeta, sabía que Dios le había jurado que un descendiente suyo se sentaría en su trono. Por eso previó y anunció la resurrección del Mesías, cuando dijo que “no fue entregado al Abismo ni su cuerpo sufrió la corrupción”. A este Jesús, Dios lo resucitó, y todos nosotros somos testigos. Exaltado por el poder de Dios, Él recibió del Padre el Espíritu Santo prometido, y lo ha comunicado como ustedes ven y oyen”.
Reflexión:
En este discurso presenta el primer gran discurso de Pedro tras recibir el Espíritu Santo en Pentecostés en el que proclama el Kerygma o primer anuncio: Jesús de Nazaret, a quien los hombres mataron, ha sido resucitado por Dios.
Aunque este texto ocurre en Jerusalén, su contenido es el cumplimiento teológico de la promesa de Jesús que nos habla el evangelio : “vayan a Galilea, allí me verán”.
SALMO RESPONSORIAL 15, 1-2a. 5. 7-11
Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.
Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. Yo digo al Señor: “Señor, Tú eres mi bien”. El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡Tú decides mi suerte!
Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! Tengo siempre presente al Señor: Él está a mi lado, nunca vacilaré.
Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: porque no me entregarás a la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro.
Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha.
Reflexión:
Al igual que los peregrinos que escucharon este salmo por primera vez, también debemos usar este salmo para reflexionar sobre el estado de nuestros propios corazones y una invitación a renovar nuestra entrega al Señor y entonces con la frase con que termina termina: “Me enseñarás el sendero de la vida”, Galilea es el lugar de nuestro primer encuentro con el Maestro. Al citarlos allí, Jesús nos muestra, también a nosotros que la Resurrección no es un evento estático en una tumba vacía, sino un camino vivo que continúa en el día a día.
EVANGELIO según san Mateo 28, 8-15
Las mujeres, que habían ido al sepulcro, después de oír el anuncio del Ángel, se alejaron rápidamente de allí, atemorizadas pero llenas de alegría, y fueron a dar la noticia a los discípulos. De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: “Alégrense”. Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de Él. Y Jesús les dijo: “No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán”.
Mientras ellas se alejaban, algunos guardias fueron a la ciudad para contar a los sumos sacerdotes todo lo que había sucedido. Éstos se reunieron con los ancianos y, de común acuerdo, dieron a los soldados una gran cantidad de dinero, con esta consigna: “Digan así: “Sus discípulos vinieron durante la noche y robaron su cuerpo, mientras dormíamos”. Si el asunto llega a oídos del gobernador, nosotros nos encargaremos de apaciguarlo y de evitarles a ustedes cualquier contratiempo”.
Ellos recibieron el dinero y cumplieron la consigna. Esta versión se ha difundido entre los judíos hasta el día de hoy.
Reflexión:
Las reacciones de las mujeres ante la presencia del Señor expresan las actitudes más profundas del ser humano ante Aquel que es nuestro Creador y Redentor: la sumisión —«se asieron a sus pies» — y la adoración. ¡Qué gran lección para aprender a estar también ante Cristo Eucaristía!
«No tengáis miedo» , dice Jesús a las santas mujeres. Y, nos explicaba el Papa Francisco, “Las mujeres en Pascua no se quedaron paralizadas frente a una tumba, sino que —dice el Evangelio— «atemorizadas pero llenas de alegría, se alejaron rápidamente del sepulcro y corrieron a dar la noticia a los discípulos» . Llevan la noticia que cambiará para siempre la vida y la historia: ¡Cristo ha resucitado! . Y, al mismo tiempo, custodian y transmiten la recomendación del Señor, su invitación a los discípulos: que vayan a Galilea, porque allí lo verán . Pero, hermanos y hermanas, nos preguntamos hoy: ¿qué significa ir a Galilea? Dos cosas. Por una parte, salir del encierro del cenáculo para ir a la región habitada por las gentes, salir de lo escondido para abrirse a la misión, escapar del miedo para caminar hacia el futuro. Y por otra parte —y esto es muy bonito—, significa volver a los orígenes, porque precisamente en Galilea había comenzado todo. Allí el Señor encontró y llamó por primera vez a los discípulos. Por tanto, ir a Galilea significa volver a la gracia originaria; significa recuperar la memoria que regenera la esperanza, la “memoria del futuro” con la que hemos sido marcados por el Resucitado.
Esto es lo que realiza la Pascua del Señor: nos impulsa a ir hacia adelante, a superar el sentimiento de derrota, a quitar la piedra de los sepulcros en los que a menudo encerramos la esperanza, a mirar el futuro con confianza, porque Cristo resucitó y cambió el rumbo de la historia. Pero, para hacer esto, la Pascua del Señor nos lleva a nuestro pasado de gracia, nos hace volver a Galilea, allí donde comenzó nuestra historia de amor con Jesús, donde fue el primer llamado. Es decir, nos pide que revivamos ese momento, esa situación, esa experiencia en la que encontramos al Señor, sentimos su amor y recibimos una mirada nueva y luminosa sobre nosotros mismos, sobre la realidad, sobre el misterio de la vida. Hermanos y hermanas, para resurgir, para recomenzar, para retomar el camino, necesitamos volver siempre a Galilea; no al encuentro de un Jesús abstracto, ideal, sino a la memoria viva, a la memoria concreta y palpitante del primer encuentro con Él. Sí, para caminar debemos recordar, para tener esperanza debemos alimentar la memoria. Y esta es la invitación: ¡recuerda y camina! Si recuperas el primer amor, el asombro y la alegría del encuentro con Dios, irás hacia adelante. Recuerda y camina…
Cada uno sabe dónde está la propia Galilea, cada uno de nosotros conoce dónde tuvo lugar su resurrección interior, ese momento inicial, fundante, que lo cambió todo. No podemos dejarlo en el pasado, el Resucitado nos invita a volver allí para celebrar la Pascua. Recuerda tu Galilea, haz memoria de ella, reavívala hoy. Vuelve a ese primer encuentro. Pregúntate cómo y cuándo sucedió; reconstruye el contexto, el tiempo y el lugar; vuelve a experimentar las emociones y las sensaciones; revive los colores y los sabores. Porque sabes que, cuando has olvidado ese primer amor, cuando has pasado por alto ese primer encuentro, ha comenzado a depositarse el polvo en tu corazón. Y experimentaste la tristeza y, como les ocurrió a los discípulos, todo parecía sin perspectiva, como si una piedra sellara la esperanza. Pero hoy, hermano, hermana, la fuerza de la Pascua nos invita a quitar las lápidas de la desilusión y la desconfianza. El Señor, experto en remover las piedras sepulcrales del pecado y del miedo, quiere iluminar tu memoria santa, tu recuerdo más hermoso, hacer actual ese primer encuentro con Él. Recuerda y camina; regresa a Él, recupera la gracia de la resurrección de Dios en ti. Vuelve a Galilea, vuelve a tu Galilea…”
Conclusión
La Pascua no es solo que Cristo haya vencido la muerte. Es que ya no necesitamos vivir desde el miedo ni sostener mentiras para proteger seguridades. Por eso la Iglesia en el Catecismo afirma con claridad: ‘La resurrección de Cristo es un acontecimiento real, con manifestaciones históricamente comprobadas’.
Esto es verdad y por eso la fe pascual no se reduce a celebrar, sino a vivir como resucitados con verdad, con libertad, con valentía. Durante esta octava, la Iglesia nos pone delante una lección muy concreta: o caminamos como las mujeres y el Resucitado sale a nuestro encuentro o nos quedamos gestionando excusas para que nada cambie ni nosotros cambiemos.
Oración para el Tiempo de Pascua
Señor Jesús Resucitado, Tú que venciste a la muerte y nos llenas de esperanza, renueva en nosotros la alegría de tu presencia viva.
Danos un corazón abierto para reconocer Tu Luz en cada hermano y hermana, en medio de nuestras comunidades y en el caminar de la historia.
Que la fuerza de Tu Resurrección nos impulse a llevar Tu Paz y Tu Amor a todos los rincones del mundo, siendo testigos valientes de Tu Evangelio. Amén.
Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-04-06
- Libro Busco tu Rostro, autor Carlos G. Vallés
- ttps://www.osservatoreromano.va/es/news/2023-04/spa-015/volver-a-galilea-para-resurgir-a-la-vida-nueva.html#:~:text=Allí%20el%20Señor%20encontró%20y,sido%20marcados%20por%20el%20Resucitado.
- https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
- https://www.spokengospel.com/es/devocionales/salmo-15#:~:text=Por%20eso%20David%20habla%20de,sinceros%20pueden%20acceder%20a%20%C3%A9l.
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/04/06/alegraos-3/
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/?gad_source=1&gad_campaignid=10494685803&gbraid=0AAAAACagDDuFZv0a8wHUK-bnjxP8LZtx5&gclid=Cj0KCQiAgbnKBhDgARIsAGCDdlcOzm1hT9ggRWVbzDwC_7UVt8xcCGmudHHQiyuFZJi5yFGWhf5fn2EaAuttEALw_wcB
- https://evangeli.net/evangelio
Palabra de Vida Mes de Abril: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba” (Lucas 24, 29) https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/