LITURGIA DE LA PALABRA.
Introducción:
Celebramos hoy la fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote. Él no ofrece algo externo, sino que se ofrece a sí mismo. Su sacerdocio se expresa en la oración, en la intercesión, en la entrega total al Padre por amor a los hombres.
Jesús vela y ora. Y nos invita a entrar en ese mismo movimiento: velar con Él, orar con Él, vivir para el Padre y para los hermanos. En el sacerdocio de Jesús encontramos el modelo de toda vida ofrecida: una vida disponible, entregada, fecunda en el amor.
PRIMERA LECTURA del libro del Génesis 22, 9-18
En aquellos días, llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán alargó la mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:
«¡Abrahán, Abrahán!».
Él contestó:
«Aquí estoy».
El ángel le ordenó:
«No alargues la mano contra el muchacho ni le hagas nada. Ahora he comprobado que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, a tu único hijo».
Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.
Abrahán llamó aquel sitio «El Señor ve», por lo que se dice aún hoy «En el monte el Señor es visto».
El ángel del Señor llamó a Abrahán por segunda vez desde el cielo y le dijo:
«Juro por mí mismo, oráculo del Señor: por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo, tu hijo único, te colmaré de bendiciones y multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de sus enemigos. Todas las naciones de la tierra se bendecirán con tu descendencia, porque has escuchado mi voz».
Reflexión:
En la lectura del Génesis, la escena de Abraham en el monte es una de las más sobrecogedoras de la Escritura. No se nos ahorran las preguntas, ni el temblor del corazón. Abraham sube con su hijo, con la promesa en sus manos… y con la fe como único apoyo. No entiende, pero confía. No retiene, sino que entrega.
Abraham no ofrece solo algo suyo: se ofrece a sí mismo. Su fe no consiste en comprender, sino en permanecer. Y en ese permanecer, Dios revela que no quiere sacrificios de muerte, sino corazones disponibles a su voluntad.
SALMO RESPONSORIAL 39, 7-8a. 8b-9. 10-11ab. 17 R7.
Aqui estoy, Señor, para hacer tu voluntad
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio;
entonces yo digo: «Aquí estoy».
«-Como está escrito en mi libro-
para hacer tu voluntad.
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas».
He proclamado tu justicia
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes.
No me he guardado en el pecho tu justicia,
he contado tu fidelidad y tu salvación.
Alégrense y gocen contigo
todos los que te buscan;
digan siempre: «Grande es el Señor»,
los que desean tu salvación.
Reflexión:
En ese momento límite, cuando todo parece oscurecerse, resuena en lo profundo la actitud que el salmo pone en nuestros labios: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad“. No es una frase fácil. Es una disponibilidad que ha sido purificada; es, en el fondo, dejarnos encontrar por Dios tal como somos, y permanecer ante Él con un corazón abierto.
EVANGELIO según san Mateo 26, 36-42
Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos:
«Sentaos aquí, mientras voy allá a orar».
Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia.
Entonces les dijo:
«Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo».
Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo:
«Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú».
Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:
« ¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil».
De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:
«Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad».
Reflexión:
Vemos en este texto como la humanidad de Jesús se estremece ante la muerte. El amor a la vida, connatural a la naturaleza humana, le hace reaccionar violentamente contra la muerte. Pero por encima de esto, obra en Él la absoluta confianza que ha puesto en su Padre, y resuelve el trance con su obediencia filial a la voluntad de quien lo ha enviado al mundo para mostrar un amor que no se detiene ni ante la muerte para salvar a todos sus hijos e hijas. Getsemaní es escuela de fidelidad. Aquí se revela el verdadero combate. No es solo el sufrimiento, sino la obediencia. Jesús no suprime su deseo humano —lo expresa con verdad—, pero lo entrega. No hace lo que quiere, sino que quiere el querer del Padre. Así nos lo explicaba el Papa Francisco: “…cuando experimentó la angustia y oró: “¡Padre, si quieres, aparta de mi esta copa, pero no se haga mi voluntad sino la tuya!” (Lucas 22:42). Jesús es aplastado por el mal del mundo, pero se abandona confiadamente al océano del amor de la voluntad del Padre. Allí aprendemos que la oración no elimina la lucha, pero nos permite atravesarla. Que la verdadera libertad está en adherirse a la voluntad de Dios. Y que acompañar a Cristo —aunque sea desde nuestra pobreza— es ya participar de su entrega.
Conclusión:
La liturgia de hoy nos enseña que por el bautismo todos compartimos su sacerdocio espiritual, llamados a ofrecer la vida diaria como un sacrificio vivo. Este sacerdocio común se ejerce al imitar la fe de Abraham y la entrega de Jesús en Getsemaní, permaneciendo firmes en las pruebas y la oscuridad cotidiana. Nuestra misión bautismal no exige ritos externos, sino la disponibilidad de purificar el corazón para decir con valentía: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”. Al dejarnos encontrar por Dios tal como somos, transformamos nuestras realidades, trabajos y sufrimientos en una ofrenda de amor para el mundo. Así, la obediencia perfecta de Cristo se hace vida en cada bautizado mediante una entrega generosa y transformadora.
- Folleto La Misa de Cada Día.
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy
- https://www.aciprensa.com/noticias/74737/catequesis-del-papa-francisco-sobre-la-voluntad-de-dios
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/05/28/cristo-nuestro-sacerdote-eterno/
- https://parroquiadefatimamiraflores.blogspot.com/2017/06/padre-aleja-de-mi-este-caliz-mt-26-36-42.html
- https://www.ciudadredonda.org/events/comentario-al-evangelio-del-28-de-mayo-de-2026/#google_vignette
Palabra de Vida Mes de Mayo. “Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes”. Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: “Reciban al Espíritu Santo” (Jn 20, 21-22… https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/