LITURGIA DE LA PALABRA.
Introducción:
La liturgia de hoy nos invita a reconocer con gratitud el misterio de la salvación universal que Dios ha revelado a toda la humanidad. Al sabernos partícipes de esta inmensa gracia, somos llamados a confiar plenamente en su amor y a proclamar sus maravillas con alegría. Sin embargo, recibir este gran don conlleva también la seria responsabilidad de permanecer en vela y actuar como administradores fieles. Así, la vigilancia activa y el servicio comprometido transforman nuestra vida en un testimonio preparado para el encuentro definitivo con el Señor.
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso 3, 2-12.
Hermanos:
Seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes. Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras.
Al leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo, que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas. Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio. De este Evangelio, yo fui constituido ministro por el don de la gracia que recibí de Dios, en virtud de la eficacia de su poder.
Yo, el menor de todos los santos, he recibido la gracia de anunciar a los paganos la insondable riqueza de Cristo, y manifestar a todos la dispensación del misterio que estaba oculto desde siempre en Dios, el creador de todas las cosas, para que los Principados y las Potestades celestiales conozcan la infinita variedad de la sabiduría de Dios por medio de la Iglesia.Éste es el designio que Dios concibió desde toda la eternidad en Cristo Jesús, nuestro Señor, por quien nos atrevemos a acercarnos a Dios con toda confianza, mediante la fe en Él.
Reflexión:
Este texto nos descubre el misterio de Cristo como una revelación gratuita que derriba fronteras y une a todos los pueblos en un solo cuerpo.
San Pablo, reconociéndose como un humilde instrumento de la gracia divina, asume la misión de anunciar la riqueza insondable de la salvación universal. A través de este designio eterno, la Iglesia se manifiesta como el espacio sagrado donde se despliega la multiforme sabiduría de Dios para el mundo.
Así, reconciliados y unidos en comunidad, los creyentes encontramos el acceso confiado al Padre por la fe en su Hijo.
SALMO RESPONSORIAL Is 12, 2-6
Sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación.
Éste es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo, porque el Señor es mi fuerza y mi protección; Él fue mi salvación.
Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, anuncien entre los pueblos sus proezas, proclamen qué sublime es su Nombre.
Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso: ¡que sea conocido en toda la tierra! ¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel!
Reflexión:
Este cántico del profeta Isaías se convierte hoy en nuestra respuesta salmónica de alabanza al misterio de la salvación universal revelado en la primera lectura. La Iglesia nos invita a proclamar con gozo y absoluta confianza que Dios es nuestra fuerza, nuestra salvación y la fuente inagotable de nuestra alegría.
Este himno nos impulsa a dar gracias al Señor, a invocar su Santo Nombre y a dar a conocer sus hazañas entre todas las naciones de la tierra. Al cantar que el Santo de Israel es grande en medio de nosotros, la comunidad eclesial celebra la presencia viva de Dios.
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 12, 39-48:
Jesús dijo a sus discípulos: “Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada”.
Pedro preguntó entonces: “Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?” El Señor le dijo: “¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno?
¡Feliz aquél a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.
Pero si este servidor piensa: “Mi señor tardará en llegar”, y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.
El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto recibirá un castigo severo. Pero aquél que, sin saberlo, se hizo también culpable será castigado menos severamente.
Al que se le dio mucho se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho se le reclamará mucho más”.
Reflexión:
Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; y al que mucho se le confió, más se le pedirá.
El Papa León XIV nos recuerda que hemos recibido muchísimo en nuestro camino junto a Jesús y la Iglesia, lo cual representa una señal de profunda confianza y amistad divina. Ante este gran don, la verdadera fidelidad del administrador cristiano no nace del miedo al futuro, sino de permanecer vigilantes y servir generosamente en el presente.
La vida, la fe y los talentos no nos pertenecen, son regalos que Dios ha puesto en nuestras manos con la misión de dar una respuesta justa y llena de amor hacia toda la humanidad. De este modo, la autoridad y los dones recibidos se transforman, a ejemplo de Cristo, en oportunidades cotidianas para hacer el bien.
Conclusión:
Hoy, a través de la Liturgia de la Palabra, el Señor nos indica que nos ha concedido la sabiduría y generosidad necesarios para vivir como auténticos discípulos, y por ello nos invita a comprometernos con el servicio y la transformación del mundo.
- Acoger la inclusión universal: Nos impulsan a derribar barreras y a reconocernos como un solo cuerpo en Cristo, donde todos los pueblos comparten la misma promesa y herencia divina.
- Vivir desde la gratitud: Transforman nuestro día a día en un himno de alabanza y confianza, reconociendo que Dios es nuestra fuerza y la fuente de toda alegría.
- Asumir la administración fiel: Nos recuerdan que la vida, la fe y los dones son regalos prestados que conllevan la seria responsabilidad de dar una respuesta justa y generosa.
- Practicar la vigilancia activa: Nos mueven a rechazar la pasividad y el miedo, invitándonos a vivir el presente como una oportunidad constante para hacer el bien.
- Liderar desde el servicio: Nos enseñan, a ejemplo de Cristo, que toda autoridad y capacidad recibida no es para dominar, sino para desgastarse en el amor y la entrega al prójimo.
Oración Final:
Señor Omnipotente, derrama tu Gracia sobre cada uno de nosotros. Concede a tu pueblo un corazón desprendido y atento, capaz de custodiar los tesoros que has depositado en nuestras manos, empleándolos siempre para el beneficio de los afligidos.
Danos la constancia para perseverar en la bondad cotidiana, alejando toda apatía y viviendo cada instante con la mirada puesta en las realidades eternas. Que nuestra existencia sea un reflejo de tu luz y un testimonio de unidad que siembre esperanza en medio de la sociedad.
Te lo pedimos por mediación de tu Amado Hijo, quien vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
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Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada D´+ia.
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-10-21
- Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos.
- https://evangeli.net/evangelio/dia/2026-10-21
- https://evangelizacion.org.mx/lecturas/evangelio/21-10-2026
- https://evangeli.net/evangelio/dia/2026-10-21
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/21-10-2026/
Palabra de Vida Mes de Octubre 2026. «No maltratarás al extranjero ni lo oprimirás, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto» (Ex 22, 20) https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/