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Liturgia del 19 de octubre 2026. Salva­dos por Gracia para Amar en Co­mu­ni­dad y Ser­vir con Des­pren­di­mien­to.

Posted on octubre 19, 2026octubre 18, 2026

LITURGIA DE LA PALABRA: 

Introducción:

La Liturgia de  hoy nos invita a reconocer que la vida y la salvación son un regalo gratuito de Dios, el cual no se puede conseguir mediante los bienes materiales ni los esfuerzos puramente humanos.El verdadero sentido de nuestra existencia consiste en desprendernos del egoísmo y de la acumulación terrenal para ser ricos ante los ojos del Creador. Al responder con gratitud y alabanza a su inmensa bondad, transformamos nuestro corazón para dar frutos de generosidad hacia el prójimo.

Así, descubrimos que nuestra mayor seguridad no está en las riquezas de este mundo, sino en la gracia eterna que nos da la vida verdadera.

 

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso 2, 1-10

Hermanos:

Ustedes estaban muertos a causa de las faltas y pecados que cometían, cuando vivían conforme al criterio de este mundo, según el Príncipe que domina en el espacio, el mismo Espíritu que sigue actuando en aquellos que se rebelan. Todos nosotros también nos comportábamos así en otro tiempo, viviendo conforme a nuestros deseos carnales y satisfaciendo nuestra concupiscencia y nuestras malas inclinaciones, de manera que por nuestra condición estábamos condenados a la ira, igual que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, precisamente cuando estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo -¡ustedes han sido salvados gratuitamente!- y con Cristo Jesús nos resucitó y nos hizo reinar con Él en el cielo. Así, Dios ha querido demostrar a los tiempos futuros la inmensa riqueza de su gracia por el amor que nos tiene en Cristo Jesús. Porque ustedes han sido salvados por su gracia, mediante la fe. Esto no proviene de ustedes, sino que es un don de Dios; y no es el resultado de las obras, para que nadie se gloríe. Nosotros somos creación suya: fuimos creados en Cristo Jesús, a fin de realizar aquellas buenas obras, que Dios preparó de antemano para que las practicáramos.

Reflexión: 

La fe cristiana brota de saber que Dios nos ama de manera gratuita y nos salva en Cristo por pura gracia, un don inmerecido que transforma nuestra existencia y descarta todo orgullo humano. Esta salvación no se debe a nuestros propios méritos u obras, por lo que nadie puede presumir de haberla conseguido mediante su buen hacer. Al acoger con humilde confianza este regalo vital, resucitamos con el Señor y descubrimos la inmensa riqueza de su amor divino. Finalmente, esta nueva vida nos impulsa a la caridad, demostrando que fuimos creados para practicar las buenas obras que el Creador ya determinó

 

SALMO RESPONSORIAL 99, 1-5

El Señor nos hizo, a Él pertenecemos.

Aclame al Señor toda la tierra, sirvan al Señor con alegría, lleguen hasta Él con cantos jubilosos. 

Reconozcan que el Señor es Dios: Él nos hizo y a Él pertenecemos; somos su pueblo y ovejas de su rebaño. 

Entren por sus puertas dando gracias, entren en sus atrios con himnos de alabanza, alaben al Señor y bendigan su Nombre. 

¡Qué bueno es el Señor! Su misericordia permanece para siempre, y su fidelidad por todas las generaciones. 

Reflexión:

El salmista se une al pensamiento de Pablo al recordarnos que somos obra de Dios y le pertenecemos, una hermosa realidad consolidada en Cristo al asumir nuestra condición humana. Caer en la cuenta de que somos ovejas de su rebaño nos impulsa a aceptar la cercanía del Buen Pastor, encontrando fuerza y seguridad en la vida comunitaria. Esta pertenencia nos desafía a salir juntos hacia los pastos comunes, amando la comunidad, contribuyendo al bienestar de los demás y dejándonos enriquecer por ellos. Así, el salmo responde a la primera lectura celebrando con gratitud el don de ser creados, salvados y sostenidos en fraternidad por el Creador.

 

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 12, 13-21. 

Uno de la multitud dijo a Jesús: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia”.

Jesús le respondió: “Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?” Después les dijo: “Cuídense de toda avaricia, porque aun en medio de la abundancia, la vida de unhombre no está asegurada por sus riquezas”.

Les dijo entonces una parábola: “Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho, y se preguntaba a sí mismo: “¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha”.

Después pensó: “Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida”.

Pero Dios le dijo: “Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?”

Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios”.

Reflexión:

El papa Benedicto XVI nos explicaba que” las realidades de la verdad y del amor no se encuentran en el mundo de las cantidades”, partiendo de esto,  el error del rico insensato fue centrar su abundancia solo en sí mismo sin convertirla en acción de gracias ni en servicio. Al encerrarse en sus propias seguridades y prosperidad material, este hombre construyó su vida de espaldas a Dios y a las necesidades del prójimo.

El Evangelio nos advierte que es una locura acumular bienes creyendo tener el futuro asegurado, cuando el verdadero sentido de la existencia radica en imitar la entrega de Jesús. Por tanto, estamos llamados a no encerrarnos en nuestros pequeños graneros personales, sino a reconocer que la vida es un don recibido para ser generosamente entregado por amor.

 

Conclusión: 

La Palabra de hoy no pretende condenarnos, sino despertarnos a la verdadera sabiduría: recibir su amor, compartir los bienes y vivir abiertos a Dios y a los pobres. Podemos cumplir con este mensaje mediante las siguientes acciones:

  • Acoger la gratuidad divina: Reconocer con humildad que la salvación y la vida son un regalo inmerecido de la Gracia, desterrando el orgullo de creer que nos salvamos por nuestros propios méritos.
  • Vivir en comunión activa: Fortalecer los lazos fraternos dentro de la comunidad, caminando juntos hacia los pastos comunes para contribuir al bienestar del prójimo y dejarnos enriquecer por los demás.
  • Evitar la autorreferencialidad material: Renunciar al deseo de acumular riquezas o seguridades egoístas, derribando los graneros personales que nos encierran en el individualismo y nos apartan de Dios.
  • Transformar la abundancia en servicio: Utilizar los dones, talentos y bienes recibidos no para el provecho propio, sino como una ofrenda de gratitud que se traduce en una donación generosa a los necesitados.

Oración Final: 

Padre celestial, fuente eterna de bondad, te suplicamos que derrames tu Espíritu sobre nosotros para que abracemos la existencia como un permanente acto de alabanza.

Concédenos un espíritu desprendido que nos mueva a caminar unidos en la fe, apartando el deseo de acumular falsas seguridades que marchitan el alma. Haznos dóciles ante Tu Soberanía, de modo que cada instante terrenal refleje el desinterés absoluto que brota de Tu mirada paternal.

Permite que nuestra fragilidad humana encuentre refugio en Tu compasión y que, al mirar el horizonte de la eternidad, sepamos gastar los días en sembrar justicia y consuelo.

Te lo pedimos por tu Hijo, que se despojó de todo para rescatarnos y reina contigo por los siglos de los siglos.

Amén.

_________________________________________________________________________________________________________________

Tomado de: 

  • Folleto La Misa de Cada Día.
  • https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-10-19
  • Libro Busco Tu Rostro, autor Carlos G. Vallés.
  • https://evangeli.net/evangelio/dia/2026-10-19
  • https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy
  • https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/10/19
  • https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy

 

Palabra de Vida Mes de Octubre 2026. «No maltratarás al extranjero ni lo oprimirás, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto» (Ex 22, 20) https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/

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