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Liturgia del 21 de agosto 2026. San Pío X y el triple Mandato del Amor: Del Espíritu que da vida a la comunión en Cristo

Posted on agosto 21, 2026agosto 20, 2026

LITURGIA DE LA PALABRA. 

Introducción: 

La Liturgia de hoy nos muestra el poder de Dios que infunde su Espíritu para dar vida nueva a lo que parecía seco y perdido.

En san Pío X, a quien recordamos hoy,  contemplamos este soplo divino, pues con simplicidad y pobreza guio a la Iglesia para recapitular todo en Cristo. Su empeño por renovar la liturgia y la Eucaristía brota de una fe viva que transforma los corazones cansados. El amor a Dios y al prójimo se convierte así en el motor que restaura y une a la comunidad cristiana. Alabamos al Señor que cumple sus promesas de salvación y nos levanta con su gracia para caminar en santidad.

 

Lectura de la profecía de Ezequiel 37, 1-14

La mano del Señor se posó sobre mí, y el Señor me sacó afuera por medio de su espíritu y me puso en el valle, que estaba lleno de huesos. Luego me hizo pasar a través de ellos en todas las direcciones, y vi que los huesos tendidos en el valle eran muy numerosos y estaban resecos.

El Señor me dijo: “Hijo de hombre, ¿podrán revivir estos huesos?” Yo respondí: “Tú lo sabes, Señor”.

Él me dijo: “Profetiza sobre estos huesos, diciéndoles: ‘Huesos secos, escuchen la palabra del Señor. Así habla el Señor a estos huesos: Yo voy a hacer que un espíritu penetre en ustedes, y vivirán. Pondré nervios en ustedes, haré crecer carne sobre ustedes, los recubriré de piel, les infundiré un espíritu, y vivirán. Así sabrán que Yo soy el Señor’”.

Yo profeticé como se me había ordenado, y mientras profetizaba, se produjo un temblor, y los huesos se juntaron unos con otros. Al mirar, vi que los huesos se cubrían de nervios, que brotaba la carne y se recubrían de piel, pero no había espíritu en ellos. Entonces el Señor me dijo: “Convoca proféticamente al espíritu, profetiza, hijo de hombre, tú dirás al espíritu: ‘Así habla el Señor: Ven, espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos para que revivan’”.

Yo profeticé como Él me lo había ordenado, y el espíritu penetró en ellos. Así revivieron y se incorporaron sobre sus pies. Era un ejército inmenso.

Luego el Señor me dijo: “Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos dicen: ‘Se han secado nuestros huesos y se ha desvanecido nuestra esperanza. ¡Estamos perdidos!’

Por eso, profetiza diciéndoles: ‘Así habla el Señor: Yo voy a abrir las tumbas de ustedes, los haré salir de ellas, y los haré volver, Pueblo mío, a la tierra de Israel. Y cuando abra sus tumbas y los haga salir de ellas, ustedes, mi Pueblo, sabrán que Yo soy el Señor. Yo pondré mi espíritu en ustedes, y vivirán; los estableceré de nuevo en su propio suelo, y así sabrán que Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré’”.

Reflexión:       

El Papa Francisco describe a la Iglesia como la obra maestra del Espíritu Santo, tomando la visión de Ezequiel de huesos secos que reviven para ilustrar la vida nueva infundida por el Resucitado. Este soplo divino une a los creyentes en comunión y amor, formando un solo cuerpo vivo. A través del Bautismo, los fieles son acogidos en el misterio pascual, regenerándose como nuevas criaturas íntimamente unidas. Así nace y se reconoce la Iglesia, una comunidad viva donde cada miembro permanece injertado a Cristo como cabeza.      

 

SALMO RESPONSORIAL 106, 2-9

¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! 

Que lo digan los redimidos por el Señor, los que Él rescató del poder del enemigo y congregó de todas las regiones: del norte y del sur, del oriente y el occidente. 

Los que iban errantes por el desierto solitario, sin hallar el camino hacia un lugar habitable estaban hambrientos, tenían sed y ya les faltaba el aliento.  

Pero en la angustia invocaron al Señor, y Él los libró de sus tribulaciones:  los llevó por el camino recto, y así llegaron a un lugar habitable.  

Den gracias al Señor por su misericordia y por sus maravillas en favor de los hombres, porque él sació a los que sufrían sed y colmó de bienes a los hambrientos.  

Reflexión:

Frente a los huesos secos que reviven por el Espíritu, el salmo nos invita a responder con un corazón sin miedo que confía plenamente en Dios. Quien siembra la fe y se fía de su amor vence cualquier temor, experimentando una profunda alegría interior. Esta confianza nos mueve a dar gracias por su eterna misericordia y por las maravillas que realiza constantemente en favor de los hombres. El soplo divino que nos levanta se convierte así en una alabanza continua por la vida restaurada.

 

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 22, 34-40

Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron con Él, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?” Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Éste es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas”.

Reflexión: 

Jesús nos lleva al corazón de la catequesis al enseñarnos que el amor se despliega en tres dimensiones inseparables y mutuamente reclamadas. La primera es el amor total a Dios, que va más allá de los ritos y se traduce en el servicio diario. Este amor divino se refleja en la segunda dimensión, el amor al prójimo, vivido con paciencia en la familia y con honestidad en el trabajo. Finalmente, el texto evoca la tercera dimensión: el sano amor a sí mismo, necesario para poder donarse rectamente a los demás. Como pueblo en camino, descubrimos que cuidar estas tres facetas es la clave definitiva para vivir plenamente.

 

Conclusión: 

Para aplicar hoy el amor tridimensional que Jesús nos propone, debemos dejarnos renovar por el Espíritu Santo para pasar de la sequedad espiritual a una vida comunitaria unida y llena de esperanza.

Al confiar plenamente en la misericordia divina, perdemos el miedo y sembramos una fe alegre que nos impulsa a amar a Dios sobre todas las cosas.

San Pío X encarnó perfectamente este mandato al recapitular todo en Cristo mediante la sencillez, la integridad doctrinal y el fomento de la Eucaristía. Siguiendo su ejemplo, cultivamos el amor propio al nutrir nuestra alma con los sacramentos, y manifestamos el amor al prójimo sirviendo pacientemente en el hogar y con honestidad en el trabajo.

Así, entrelazando la fe con la caridad diaria, transformamos nuestro entorno y caminamos como un solo cuerpo hacia el Reino.

Oración Final: 

Señor Dios nuestro, que por tu Santo Espíritu nos levantas de la sequedad para darnos vida nueva en comunión, te pedimos que expulses el miedo de nuestros corazones para que sembremos con alegría una fe confiada en tu misericordia.

Por la intercesión de san Pío X, el humilde pastor que se entregó a restaurar todas las cosas en Cristo, concédenos la gracia de encarnar plenamente en nuestro diario vivir las tres dimensiones del amor que hoy nos propones: amarte a Ti sobre todas las cosas nutriendo nuestra alma con una participación fervorosa en la Eucaristía, amar al prójimo con paciencia y servicio constante en el hogar y en el trabajo, y amarnos a nosotros mismos rectamente custodiando nuestra dignidad como templos de tu gracia.

Que la sencillez y la fortaleza de este santo Papa nos guíen en cada acción cotidiana para transformarnos en un solo cuerpo unido por la caridad, edificando así tu Reino desde el laboratorio de nuestra rutina. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

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Tomado de: 

  • Folleto La Misa de Cada Día.
  • https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-08-21
  • Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos.
  • https://www.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2014/documents/papa-francesco_20141022_udienza-generale.html
  • Libro Busco Tu Rostro. autor Carlos G. Vallés
  • https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
  • https://evangeli.net/evangelio
  • https://catequesis.archimadrid.es/el-dado-del-amor/

Palabra de Vida Mes de Agosto: «Engrandece mi alma al Señor» (Lc 1, 46) https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/

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