LITURGIA DE LA PALABRA.
I
Introducción:
Hoy celebramos la memoria de los santos Ángeles Custodios, espíritus celestiales llamados a contemplar la gloria de Dios y a asistir con presencia invisible pero solícita a los hombres. Esta festividad nos invita a contemplar la maravillosa belleza de la creación y cómo el Creador, en su amor expansivo, comparte con sus criaturas la responsabilidad del cuidado mutuo. Así, el Señor nos asigna a estos seres personales como centinelas y fieles guardaespaldas para guiar nuestros pasos por sendas seguras. Conocer su ministerio a través de la Sagrada Escritura nos ayuda a mantener una relación viva y llena de confianza con nuestro ángel protector.
Lectura del libro de Job 38, 1.12-21; 40, 3-5.
El Señor habló a Job desde la tormenta: «¿Has mandado en tu vida a la mañana o señalado su puesto a la aurora, para que agarre la tierra por los bordes y sacuda de ella a los malvados; para marcarla como arcilla bajo el sello y teñirla lo mismo que un vestido; para negar la luz a los malvados y quebrar el brazo sublevado?
¿Has entrado por las fuentes del Mar o paseado por la hondura del Océano?
¿Te han enseñado las puertas de la Muerte o has visto los portales de las Sombras?
¿Has examinado la anchura de la tierra?
Cuéntamelo, si lo sabes todo.
¿Por dónde se va a la casa de la luz?, ¿dónde viven las tinieblas?
¿Podrías conducirlas a su tierra o enseñarles el camino de su casa?
Lo sabrás, pues ya habías nacido y has cumplido tantísimos años».
Job respondió al Señor: «Me siento pequeño, ¿qué replicaré?
Me taparé la boca con la mano. Hablé una vez, no insistiré; dos veces, nada añadiré».
Reflexión:
En este texto, Dios manifiesta su soberana grandeza y sabiduría infinita al interrogar al hombre sobre los misterios de una creación que lo supera por completo. Esta revelación de la majestuosidad divina conecta profundamente con la memoria de los Ángeles Custodios, quienes reflejan el amor expansivo de un Creador que no solo gobierna el universo, sino que cuida minuciosamente de nosotros. Ante la inmensidad de la Providencia, que despliega tanto el orden cósmico como el auxilio invisible de sus espíritus puros, la actitud de Job se transforma en el camino ideal para el cristiano. Reconociendo nuestra pequeñez, somos invitados a guardar un silencio reverente y humilde, agradeciendo el tierno amparo de Dios y de los centinelas celestiales que guían nuestros pasos.
Sal 138, 1b-3. 7 8. 9-10. 13-14ab
Guíame, Señor, por el camino eterno.
Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro.
Si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.
Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias, porque me has plasmado portentosamente,
porque son admirables tus obras.
Reflexión:
El Salmista transforma el misterio de la omnipresencia divina en un canto de confianza y alabanza, respondiendo a la lectura de Job al celebrar que Dios conoce y protege al ser humano desde el vientre materno.
Esta cercanía providencial invita a la asamblea a reconocer su pequeñez y a caminar con la seguridad de que el cuidado del Señor nunca los abandona.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18, 1-5. 10
En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
«¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?».
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
«En verdad os digo que, si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ese es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge en mí.
Cuidado con despreciar a uno estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial».
Reflexión:
La enseñanza del Papa Francisco nos recuerda que el ángel custodio es una realidad cotidiana y un consejero real enviado por Dios para guiarnos en el camino. Al conectar esta verdad con el Evangelio, Jesús destruye la lógica humana del poder poniendo a un niño como icono de la vulnerabilidad y la dependencia absoluta necesarias para entrar en el Reino. Ser el más grande implica abajarse voluntariamente, reconociendo que la forma en que la Iglesia trata a los más débiles es la medida de cómo trata al mismo Jesucristo. Finalmente, el Maestro advierte contra el desprecio a los pequeños, pues sus ángeles, cuyo memorial celebramos hoy, gozan de acceso directo al rostro del Padre, transformando la ambición comunitaria en una urgencia de servicio y cuidado mutuo.
Conclusión:
- Vivir desde la confianza y la humildad, reconociendo nuestra pequeñez ante los misterios divinos y aceptando nuestra total dependencia de Dios.
- Cultivar una relación viva y diaria con nuestro ángel custodio, escuchando sus sutiles consejos y agradeciendo su invisible pero constante protección.
- Transformar nuestras ambiciones en servicio, renunciando a la búsqueda de poder o estatus social para asumir la lógica de la gratuidad divina.
- Priorizar el cuidado de los más vulnerables, acogiendo y defendiendo a los marginados o débiles en la fe como si recibiéramos a Cristo mismo.
- Erradicar todo desprecio en el trato comunitario, sustituyendo el orgullo y la indiferencia por una cultura de fraternidad y responsabilidad mutua.
Oración Final:
Señor y Dios nuestro, encomendamos a los Angeles que has dispuesto a nuestro lado, la conversión profunda de nuestros corazones.
Te suplicamos, por intercesión de estos fieles guardianes, que nos concedan la docilidad necesaria para abrazar la sencillez evangélica y caminar con rectitud bajo su constante inspiración.
Que su auxilio oportuno nos libre de la soberbia, mueva nuestras manos a socorrer al desamparado y nos impulse a construir entornos donde reine la concordia y el mutuo respeto.
Amén.
_____________________________________________________________________________________________________
Tomado de :
- Folleto La Misa de Cada Día.
- https://servicioskoinonia.org/leccionario/texto/4359PTOV26.htm
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/10/02/02
- https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy/2026/10/02.html
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy
Palabra de Vida Mes de Setiembre 2026. «No maltratarás al extranjero ni lo oprimirás, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto» (Ex 22, 20) https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/