LITURGIA DE LA PALABRA:
Introducción:
La meditación de la liturgia de hoy nos confronta ante la pregunta: ¿Obedezco a los hombres más que a Dios?
Yo obedezco a Dios antes que a los hombres” es la “gran respuesta cristiana” según el Papa Francisco. Esto significa “escuchar a Dios sin reservas, sin reenvíos, sin cálculos” y por eso hay que pedirle al Espíritu Santo “que nos de la fuerza de no asustarnos ante quien nos manda a callar, nos calumnia e incluso atenta contra nuestra vida.
PRIMERA LECTURA de los Hechos de los Apóstoles 4, 13-21
Los miembros del Sanedrín estaban asombrados de la seguridad con que Pedro y Juan hablaban, a pesar de ser personas poco instruidas y sin cultura. Reconocieron que eran los que habían acompañado a Jesús, pero no podían replicarles nada, porque el hombre que había sido sanado estaba de pie, al lado de ellos.
Entonces les ordenaron salir del Sanedrín y comenzaron a deliberar, diciendo: “¿Qué haremos con estos hombres? Porque no podemos negar que han realizado un signo bien patente, que es notorio para todos los habitantes de Jerusalén. A fin de evitar que la cosa se divulgue más entre el pueblo, debemos amenazarlos, para que de ahora en adelante no hablen de ese Nombre”.
Los llamaron y les prohibieron terminantemente que dijeran una sola palabra o enseñaran en el Nombre de Jesús. Pedro y Juan les respondieron: “Juzguen si está bien a los ojos del Señor que les obedezcamos a ustedes antes que a Dios. Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído”.
Después de amenazarlos nuevamente, los dejaron en libertad, ya que no sabían cómo castigarlos, por temor al pueblo que alababa a Dios al ver lo que había sucedido.
Reflexión:
El Papa Francisco, indicó que entre los apóstoles emerge Pedro, quien tiene preeminencia en el grupo apostólico por la primacía y la misión recibida del Resucitado: él pasa entre los enfermos, haciendo “lo mismo” que Jesús, “asumiendo en sí las enfermedades y dolencias”. Pero Pedro, advierte el Pontífce, “permite que otro se manifieste”, es decir, permite que “el Cristo vivo y operante” se manifieste a través de él. Esto porque el testigo, de hecho, “es aquel que manifiesta a Cristo, tanto con las palabras como con la presencia corpórea, lo que le permite relacionarse y ser una extensión del Verbo hecho carne en la historia”.
Pedro lleno del Espíritu del Señor, pasaba caminando y, sin que él hiciera nada, su sombra se convertía en caricia sanadora, efusión de la ternura del Resucitado que se inclina sobre enfermos y restituye dignidad, vida y salvación.
Recordó el Pontífice. …”asimismo que la acción sanadora de Pedro despierta el odio de los saduceos, que encarcelan a los apóstoles y les prohíben enseñar. He aquí que Pedro “responde entonces ofreciendo una clave de la vida cristiana”, a saber, “obedecer a Dios en vez de a los hombres”.
SALMO RESPONSORIAL 117, 1. 14-16. 18-21
Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste.
¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! El Señor es mi fuerza y mi protección; Él fue mi salvación. Un grito de alegría y de victoria resuena en las carpas de los justos.
“La mano del Señor hace proezas, la mano del Señor es sublime, la mano del Señor hace proezas”. El Señor me castigó duramente, pero no me entregó a la muerte.
“Abran las puertas de la justicia y entraré para dar gracias al Señor”. “Esta es la puerta del Señor: sólo los justos entran por ella”. Yo te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación.
Reflexión:
Este es el canto pascual por excelencia, utilizado para celebrar la victoria definitiva de Cristo sobre la muerte: “este es el día que hizo el Señor”, en este grito de alegría del texto se cumple cuando los discípulos finalmente ven al Señor y son enviados a proclamar la buena noticia a todo el mundo.
EVANGELIO según san Marcos 16, 9-15
Jesús, que había resucitado a la mañana del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, aquélla de quien había echado siete demonios. Ella fue a contarlo a los que siempre lo habían acompañado, que estaban afligidos y lloraban. Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.
Después, se mostró con otro aspecto a dos de ellos, que iban caminando hacia un poblado. Y ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero tampoco les creyeron. Enseguida, se apareció a los Once, mientras estaban comiendo, y les reprochó su incredulidad y su obstinación porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado. Entonces les dijo: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación”.
Reflexión:
En El Evangelio vemos siempre a Jesús rompiendo moldes. El primer día de la semana se aparece resucitado a María Magdalena. Una mujer que había sido pecadora. Es ella la encargada de anunciar su resurrección a los Apóstoles. Es la primera en tener experiencia del Resucitado. Pero ¿cómo iban a creer el testimonio de una mujer? Ni siquiera creyeron a los que iban de camino.
Jesús les echa en cara a los discípulos su dureza de corazón e incredulidad. Hace falta que Él mismo en persona se siente a la mesa con ellos y que les envíe al mundo entero para anunciar el Evangelio, para que crean.
También nosotros somos llamados a creer en Jesucristo Resucitado. Su resurrección es el centro de nuestra fe, pero ¿realmente creemos en Jesucristo Resucitado? o ante los misterios de la fe ¿sou incrédulo? ¿Estoy dispuesta a anunciar el Reino de Dios y asumir las consecuencias que me pueda traer? ¿A quién obedezco primero: a Dios o a los hombres?.
Conclusión:
Hoy el Papa nos pide rezar por la paz mundial. Estoy convencido que si mañana los dirigentes del mundo se levantasen diciendo: “Es verdad, nos hemos equivocado. Acabamos con la guerra entre los pueblos, nos ponemos en marcha para acabar con la pobreza, vamos a defender la vida desde su concepción a la muerte natural, no permitiremos discriminaciones ni abusos y se acabó la corrupción en todo el mundo”, sería portada de todos los informativos y no sólo durante un día.
Si de verdad creemos en la resurrección de Jesucristo no podemos callarnos. Esta no es una noticia exclusivamente “para mí”, al igual que la paz mundial no me afectaría “a mi” demasiado, que no estoy en guerra con nadie. Pero si Cristo ha resucitado (que yo digo que sí, hará que no queden dudas), cambia radicalmente la vida del pecador, del orgulloso, del soberbio, del que no encuentra sentido a su vida, del desesperado, del drogadicto, del enfermo, del bebé y del anciano. Y ano tenemos un vivir para morir, sino un vivir para Vivir. Nos daríamos cuenta que el pecado y la muerte ya han sido vencidos, que no tienen la última palabra.
Por eso, si de verdad creemos no podemos callárnoslo, no podemos vivir como si no hubiera pasado, tendremos que ir al mundo entero y proclamar el Evangelio a toda la creación.
Si callamos gritarán las piedras. Cristo ha resucitado, sí, verdaderamente ha resucitado, pues entonces, que nuestra vida hable de que si yo creo en el Evangelio y creo en que Cristo está vivo y presente en la Eucaristía y tocó mi corazón y transformó mi corazón; que de eso hable mi vida.
Que mi vida, vivida en alegría, con entusiasmo, con ilusión, con perdón, sabiendo que yo sigo a un Cristo vivo y resucitado. Que eso sea lo que transforme. Que mi vida, como decía San Francisco, predique el amor de Cristo. El mandato es claro y sencillo: ‘Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura’.
San Francisco de Asís nos decía, prediquen el Evangelio todo el tiempo y cuando sea necesario, abran el Evangelio. Es decir, hay que predicar con el ejemplo, con nuestras actitudes. Aprovechemos estos días de la Pascua para compartir la alegría de que Cristo vive; ahí se encierra toda la doctrina del amor.
Oración para el Tiempo de Pascua
Señor Jesús Resucitado, Tú que venciste a la muerte y nos llenas de esperanza, renueva en nosotros la alegría de tu presencia viva.
Danos un corazón abierto para reconocer Tu Luz en cada hermano y hermana, en medio de nuestras comunidades y en el caminar de la historia.
Que la fuerza de Tu Resurrección nos impulse a llevar Tu Paz y Tu Amor a todos los rincones del mundo, siendo testigos valientes de Tu Evangelio. Amén.
Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día.
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-04-11
- Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos.
- https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/04/11/tu-crees/
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/
- https://www.gotquestions.org/Espanol/este-es-el-dia-que-el-Senor-ha-hecho.html#
- https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2019-08/papa-catequesis-obedecer-a-dios-antes-que-a-los-hombres.html
Palabra de Vida Mes de Abril: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba” (Lucas 24, 29) https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/