LITURGIA DE LA PALABRA.
Introducción:
La Liturgia de hoy nos invita a cultivar un crecimiento espiritual continuo que perfeccione nuestra fe a través de las virtudes esenciales y el amor fraterno. Para sostener este camino de santidad, la Palabra nos alienta a refugiarnos con total confianza en Dios como nuestro firme baluarte protector. Asimismo, el Evangelio nos recuerda con ternura el inmenso amor del Padre al enviarnos a su Hijo, invitándonos a acoger su mensaje con un corazón abierto y agradecido y así convertirnos en servidores fieles de su Viña.
PRIMERA LECTURA de la segunda carta del Apóstol san Pedro 1, 2-7
Hermanos:
Lleguen a ustedes la gracia y la paz en abundancia, por medio del conocimiento de Dios y de Jesucristo, nuestro Señor.
Su poder divino, en efecto, nos ha concedido gratuitamente todo lo necesario para la vida y la piedad, haciéndonos conocer Aquél que nos llamó por la fuerza de su propia gloria. Gracias a ella, se nos han concedido las más grandes y valiosas promesas, a fin de que ustedes lleguen a participar de la naturaleza divina, sustrayéndose a la corrupción que reina en el mundo a causa de los malos deseos.
Por esta misma razón, pongan todo el empeño posible en unir a la fe, la virtud; a la virtud, el conocimiento; al conocimiento, la templanza; a la templanza, la perseverancia, a la perseverancia, la piedad; a la piedad, el espíritu fraternal; y al espíritu fraternal, el amor.
Reflexión:
SALMO RESPONSORIAL 90,1-2.14-16
¡Dios mío, confío en ti!
Tú que vives al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Todopoderoso, di al Señor: “Mi refugio y mi baluarte, mi Dios, en quien confío”.
“Él se entregó a mí, por eso, Yo lo glorificaré; lo protegeré, porque conoce mi Nombre; me invocará, y Yo le responderé.
Estaré con él en el peligro, lo defenderé y lo glorificaré; le haré gozar de una larga vida y le haré ver mi salvación”.
Reflexión:
El salmista, nos invita a depositar una confianza absoluta en Dios, reconociéndolo como nuestro refugio seguro y baluarte frente a las debilidades humanas. Al corresponder a su tierno amor, el Señor nos promete protección, salvación y su presencia constante en los momentos de dificultad. Esta certeza divina fortalece nuestro espíritu para vencer el egoísmo y mantenernos fieles en el servicio a los hermanos.
EVANGELIO según san Marcos 12, 1-12
Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y les dijo:
“Un hombre plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. A su debido tiempo, envió a un servidor para percibir de los viñadores la parte de los frutos que le correspondía. Pero ellos lo tomaron, lo golpearon y lo echaron con las manos vacías.
De nuevo les envió a otro servidor, y a éste también lo maltrataron y lo llenaron de ultrajes.
Envió a un tercero, y a éste lo mataron. Y también golpearon o mataron a muchos otros. Todavía le quedaba alguien, su hijo, a quien quería mucho, y lo mandó en último término, pensando: “Respetarán a mi hijo”. Pero los viñadores se dijeron: “Éste es el heredero: vamos a matarlo y la herencia será nuestra”. Y apoderándose de él, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.
¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, acabará con los viñadores y entregará la viña a otros.
¿No han leído este pasaje de la Escritura: “La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: ésta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?”
Entonces buscaban la manera de detener a Jesús, porque comprendían que esta parábola la había dicho por ellos, pero tenían miedo de la multitud. Y dejándolo, se fueron.
Reflexión:
Este Evangelio nos invita a dar frutos de santidad y apostolado en la viña de nuestro espíritu, de la Iglesia y del mundo, santificando el trabajo diario.
Sin embargo, confronta la actitud hostil de las autoridades judías que, al sentirse molestas e interpeladas por la parábola de Jesús, planearon su posterior ejecución; pero ante el rechazo humano que llevó al Hijo a la muerte, Dios transforma el mal en salvación convirtiendo a Cristo en la piedra angular de nuestra fe.
Nos comentaba el Papa Francisco: “Él nos ha llamado con amor, nos protege. Pero luego nos da la libertad, nos da todo este amor “en alquiler”. Es como si nos dijera: Cuida y custodia tú mi amor como yo te custodio a ti. Es el diálogo entre Dios y nosotros: custodiar el amor»
Esta parábola nos insta a cuestionarnos: ¿estamos dispuestos a abrir el corazón y trabajar por un mundo donde el Amor de Dios sea visible en cada acción?
Conclusión:
significa, en definitiva, como servidores fieles de su Viña, continuar la tarea apostólica de proclamar con palabras y hechos la cercanía del Reino, anunciando gratuitamente a un mundo afligido el mensaje de esperanza de que Dios nos ama inmensamente a todos.
Oración Final:
Señor Jesús, concédenos la gracia de vivir como resucitados, uniendo la fe a la honradez y al amor fraterno para dar frutos de santidad en nuestro trabajo y vida diaria.
Fortalece nuestra confianza en el Padre, líbranos del egoísmo y ayúdanos a proclamar con alegría y gratuidad la esperanza de tu Reino a un mundo necesitado de tu amor.
Amén.
Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-06-01
- Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos.
- https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/06/01/invitacion-a-crecer/
- https://evangeli.net/evangelio/dia/2026-06-01
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy
- https://focolares.es/palabra-de-vida/junio-2026/
Palabra de Vida Mes de Junio: «Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis» (Mt 10, 7-8). https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/