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Liturgia del 19 de agosto 2026. El Salario del Buen Pastor es su Misericordia

Posted on agosto 19, 2026agosto 18, 2026

LITURGIA DE LA PALABRA.

Introducción:

La Liturgia de hoy nos invita a contemplar el amor compasivo de Dios, quien actúa como el verdadero guía y protector de su pueblo. El Señor sale al encuentro de los más vulnerables, asume directamente el cuidado de nuestras vidas y transforma los criterios humanos con su infinita generosidad. Su justicia supera todo cálculo terrenal, ofreciendo a cada persona la misma gracia salvadora sin importar el momento en que responda a su llamado. De este modo, somos convocados a confiar plenamente en su provisión divina, reconociendo que bajo su amparo absoluto nada nos habrá de faltar.

 

Lectura de la profecía de Ezequiel 34, 1-11

La palabra del Señor me llegó en estos términos: “¡Profetiza, hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel! Tú dirás a esos pastores: Así habla el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿Acaso los pastores no deben apacentar el rebaño? Pero ustedes se alimentan con la leche, se visten con la lana, sacrifican a las ovejas más gordas, y no apacientan el rebaño. No han fortalecido a la oveja débil, no han curado a la enferma, no han vendado a la herida, no han hecho volver a la descarriada, ni han buscado a la que estaba perdida. Al contrario, las han dominado con rigor y crueldad. Ellas se han dispersado por falta de pastor, y se han convertido en presa de todas las bestias salvajes. Mis ovejas se han dispersado, y andan errantes por todas las montañas y por todas las colinas elevadas. ¡Mis ovejas están dispersas por toda la tierra, y nadie se ocupa de ellas ni trata de buscarlas!

Por eso, pastores, oigan la palabra del Señor. Lo juro por mi vida -oráculo del Señor-: Porquemis ovejas han sido expuestas a la depredación y se han convertido en presa de todas las fieras salvajes por falta de pastor; porque mis pastores no cuidan a mis ovejas; porque ellos se

apacientan a sí mismos, y no a mis ovejas; por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor:

Así habla el Señor: Aquí estoy Yo contra los pastores. Yo buscaré a mis ovejas para

quitárselas de sus manos, y no les dejaré apacentar mi rebaño. Así los pastores no se apacentarán más a sí mismos. Arrancaré a las ovejas de su boca, y nunca más ellas serán su presa”.

Porque así habla el Señor: “¡Aquí estoy Yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él”.

 Reflexión:

El profeta Ezequiel utiliza la imagen del pastor para revelarnos un Dios cercano, cuyo amor concreto se manifiesta al denunciar a los falsos guías que se apacentaron a sí mismos. Estos malos líderes, al buscar su propio beneficio y actuar con violencia, dejaron a las ovejas débiles, enfermas y dispersas, convirtiéndolas en presa fácil de las fuerzas destructivas del mundo. Ante esta dolorosa realidad, la severa queja divina se transforma en una promesa de salvación definitiva que se cumple plenamente en Jesús. Él asume el verdadero pastoreo orientando, curando y vendando nuestras heridas para conducir al pueblo con una ternura y cuidado que transforman la vida.

 

SALMO RESPONSORIAL 22, 1-6

 ¡El Señor es mi pastor, nada me puede faltar!

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas,  me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas. 

Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas,  no temeré ningún mal, porque Tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. 

Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. 

Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. 

Reflexión: 

El Salmo nos invita a renovar la confianza en el Señor como nuestro pastor eterno, una imagen bíblica que evoca guía, protección y cuidado fiel frente a las dificultades. Al confesar con audacia que nada nos falta, trascendemos la experiencia inmediata del sufrimiento gracias a la presencia de Jesús, el Buen Pastor que caminó hacia la cruz por amor. Su cuidado se transforma luego en la hospitalidad de un padre de familia que prepara nuestra mesa, unge nuestra cabeza y hace rebosar nuestra copa de consuelo. Así, aun en medio de las tinieblas de la existencia, su bondad y misericordia nos aseguran que habitaremos para siempre en su casa, llenos de bendición.

 

Evangelo de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 19, 30-20,16

Jesús dijo a sus discípulos:

Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros. Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envió a su viña. Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: “Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo”. Y ellos fueron.

Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y,encontrando todavía a otros, les dijo: “¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer

nada?” Ellos les respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Entonces les dijo: “Vayan también ustedes a mi viña”.

Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: “Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros”.

Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: “Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada”.

El propietario respondió a uno de ellos: “Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿O no tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?” Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.”

Reflexión:

El Evangelio nos revela que la lógica divina supera los criterios humanos de merecimiento, mostrándonos un Dios incansable que llama a todos a su viña en diferentes momentos del día. Al respecto, el Papa León XIV reflexiona sobre este gesto generoso, destacando que el patrón no se detiene y vuelve a la plaza buscando incluso a los últimos que ya habían perdido la esperanza. Su justicia no calcula un salario proporcional al esfuerzo, sino que ofrece a cada persona lo que verdaderamente necesita para el sustento de su vida. Ante este llamado constante que no exige calificaciones previas, estamos invitados a dar un paso adelante sin importar el tamaño de nuestra fe. Hoy podemos responder con un “sí” confiado a su voluntad, seguros de que su amor paternal otorga siempre la misma recompensa de gracia y salvación.

 

Conclusión: 

Nadie se puede quedar afuera de este trabajo, en la viña del Señor, todos tenemos algo para aportar, un don, una virtud, todos recibimos esta llamada del Señor. Al asumir esta misión, se vuelve fundamental cuestionarnos el corazón:
  • ¿busco servir o servirme? Caemos en el error de servirnos cuando trabajamos esperando recompensas proporcionales a nuestro esfuerzo o cuando nos creemos con más derechos que los demás. El verdadero servicio se inspira en el Buen Pastor, quien lejos de buscar su propio beneficio, se vacía a sí mismo por amor, asumiendo nuestras fatigas, curando nuestras heridas y pastoreándonos con una ternura infinita que derriba cualquier actitud egoísta o competitiva en la comunidad.
  • Por lo tanto, ¿qué me ayudaría a comprender cada vez más esta inaudita bondad de Dios? Nos ayudaría contemplar la perfecta unidad entre el Buen Pastor de las ovejas y el Patrono Justo de la viña, quienes revelan una misma y asombrosa lógica divina. Su amor y ternura no se rigen por la justicia humana del intercambio o el mérito terrenal; por el contrario, la distribución de su “salario” —que es la gracia y la salvación eterna— se otorga por igual a todos los que acuden a su llamado, sin importar la hora del día ni el tiempo trabajado. Comprenderemos su bondad cuando aceptemos que ante este Dios providente, que nos busca incansablemente y hace rebosar nuestra copa de bendición, nadie es merecedor por sus propias fuerzas, sino que todos somos mendigos de su infinita e inmerecida misericordia.

Oración Final: 

Oh Espíritu Santo, Consolador y Guía de nuestras almas, te pedimos que desciendas hoy sobre nosotros con la fuerza de tu amor. Ven a transformar nuestra mente y nuestro corazón para que podamos comprender la inaudita bondad de Dios, que se nos revela como el Buen Pastor y el Patrono Justo de nuestras vidas.
Sana nuestro egoísmo y ayúdanos a discernir en nuestras acciones cotidianas si verdaderamente buscamos servir a los hermanos o servirnos de ellos. Concédenos la gracia de desprendernos de la lógica humana del cálculo, el mérito y la recompensa, para abrazar con gratitud la maravillosa justicia de tu gracia, que a todos nos cobija por igual con la misma ternura y salvación.
Tú que eres el soplo de vida, danos la docilidad para dejarnos guiar, curar y vendar por el Pastor Divino. Infúndenos la generosidad necesaria para trabajar incansablemente en su viña, aportando nuestros dones con alegría y sin reclamos, confiando siempre en que su amor providente nunca nos dejará faltar nada y hará rebosar nuestra copa de bendición. Te lo pedimos a ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
 
______________________________________________________________________________________________________________________________________________
Tomado de: 
  • Folleto La Misa de Cada Día
  • https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-08-19
  • https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
  • https://evangeli.net/evangelio/dia/2026-08-19
  • https://santaescolastica.com.ar/salmo-22/
  • https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy

Palabra de Vida Mes de Agosto: «Engrandece mi alma al Señor» (Lc 1, 46) https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/

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