La liturgia nos está insistiendo en que urge dar señales de que Jesús es el Viviente y que ser testigos supone multiplicar en el mundo el movimiento de la Resurrección.
En la Octava de Pascua de Pascua, muy particularmente, la liturgia nos recuerda que siempre tenemos la oportunidad de volver al primer día. ¡Esa es la invitación también para hoy!
Hoy la liturgia nos indica que el Señor manifiesta el poder que tiene para transformarnos y darnos la salvación al convertirnos en sus Hijos y gracias a ello, realizar lo que sin El es imposible, recoger una pesca milagrosa.
Al igual que los discípulos, nosotros somos testigos de Jesús Resucitado, por ello somos invitados a testimoniar que Dios en su locura de Amor, se convierte en el Viviente que nos trae la bendición, apartándonos de nuestras maldades.
¡He visto al Señor!, es el anuncio que hoy debe llenar nuestro corazón de esperanza y motivarnos a continuar nuestro camino de conversión, e convencer a otros con nuestro testimonio.
Hoy iniciamos la Octava de Pascua y las lecturas nos hablan del Señor que ha sido exaltado por la diestra de Dios y a recibido de Dios la promesa del Espíritu Santo y nos invitan a ir a Galilea.