Hoy la reflexión de la liturgia nos tendría que hacer pensar en cómo, muchas veces y en muy diversas circunstancias, utilizamos a Dios exclusivamente para nuestros intereses, pero nuestro corazón está muy alejado de Él.
Iniciamos el Tiempo Ordinario. El propósito de la liturgia es celebrar a Cristo en todos los sentidos: su vida, sus enseñanzas, sus parábolas, sus milagros.
Hoy que celebramos el Bautismo del Señor, la liturgia nos invita a meditar acerca de que quien se acerca a escuchar a Dios tendrá vida, pues El nos trae la Salvación.
La Epifanía es una fiesta eminentemente misionera. Los magos de oriente representan a todos los pueblos gentiles y en la liturgia de hoy, descubriremos que la universalidad de la Salvación es una exigencia de la Redención.