LITURGIA DE LA PALABRA.
Introducción:
Lectura del libro de los Proverbios 30, 5-9
Toda palabra de Dios es acrisolada, Dios es un escudo para el que se refugia en Él. No añadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y seas tenido por mentiroso. Hay dos cosas que yo te pido, no me las niegues antes que muera: aleja de mí la falsedad y la mentira; no me des ni pobreza ni riqueza, dame la ración necesaria, no sea que, al sentirme satisfecho, reniegue y diga: “¿Quién es el Señor?”, o que, siendo pobre, me ponga a robar y atente contra el Nombre de mi Dios.
Reflexión:
Este texto nos invita a sumergirnos en la sabiduría cotidiana del pueblo, donde la Palabra de Dios se convierte en un escudo de verdad absoluta. El autor sagrado eleva una oración profundamente sensata al suplicar que lo aleje de la falsedad y que no le conceda ni pobreza ni riqueza material. Al pedir únicamente la ración de pan necesaria para vivir dignamente, se evitan los peligros de ambos extremos y se frena la cultura del descarte. Esta sobriedad personal cultiva una libertad interior indispensable, transformando el sustento diario en un don sagrado que está hecho para ser compartido. Así, la justicia bíblica se hace realidad en la comunidad, garantizando que la mesa permanezca abierta y equitativa para que a nadie le falte lo suficiente.
SALMO RESPONSORIAL 118, 29. 72. 89. 101. 104. 163
¡Tu palabra es una lámpara para mis pasos, Señor!
Apártame del camino de la mentira, y dame la gracia de conocer tu ley. Para mí vale más la ley de tus labios que todo el oro y la plata.
Tu palabra, Señor, permanece para siempre, está firme en el cielo. Yo aparto mis pies del mal camino, para cumplir tu palabra.
Tus preceptos me hacen comprender: por eso aborrezco el camino de la mentira. Odio y aborrezco la mentira; en cambio, amo tu ley.
Reflexión:
Este Salmo actúa como la respuesta orante perfecta a la primera lectura, consolidando la confianza absoluta en la verdad divina. Mientras Proverbios suplica ser alejado de la falsedad y la mentira, el salmista sella esta petición clamando: «Apártame del camino falso y dame la gracia de tu ley». Ambos textos convergen en que la Palabra de Dios es un escudo de fiar y un deleite superior a cualquier riqueza material. Así, la sobriedad y la rectitud solicitadas por el sabio encuentran en el salmo su fundamento espiritual e inspirador. Al responder con estas estrofas, la comunidad reafirma que vivir con lo suficiente es posible cuando la ley del Señor guía cada paso.
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 9, 1-6
Jesús convocó a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para sanar las enfermedades. Y los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos, diciéndoles: “No lleven nada para el camino, ni bastón, ni provisiones, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos túnicas cada uno. Permanezcan en la casa donde se alojen, hasta el momento de partir. Si no los reciben, al salir de esa ciudad sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos”. Fueron entonces de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y sanando enfermos en todas partes.
Reflexión:
El Evangelio de hoy nos revela que la misión nace de la intimidad con Jesús, quien comparte su potestad para sanar y anunciar el Reino con absoluta confianza en su providencia, sin bastón ni morral. Al ordenar nuestras prioridades, Cristo nos llama a iniciar el anuncio a través de las obras de misericordia, especialmente el cuidado cercano de los que sufren. En este sentido, el Papa Francisco nos recordaba con firmeza que la verdadera tarea y gloria de la Iglesia no es perderse en habladurías, sino ayudar, consolar y estar siempre al lado de los enfermos.
Así, al curar y aliviar la fragilidad humana, la comunidad eclesial visibiliza el Reino y testifica que la fuerza de su caminar radica únicamente en Aquel que la envía.
Conclusión:
- Cultivar la sobriedad y la justicia: Aprender a vivir con lo suficiente, rechazando la codicia y el descarte, para garantizar que la mesa comunitaria permanezca abierta y equitativa para los más necesitados.
- Cimentar la vida en la verdad divina: Abrazar la honradez absoluta frente a la falsedad y la mentira, reconociendo que el mayor escudo y refugio es la fidelidad a los mandatos del Señor.
- Priorizar la misericordia activa: Entender que la fuerza del enviado nace de la intimidad con Dios y se demuestra aliviando, consolando y cuidando a los enfermos antes de perderse en habladurías.
Oración Final:
Señor Jesús, que nos llamas a ser prolongación de tu misma entrega en el mundo, te pedimos la gracia de responder con generosidad a tu mandato. Concédenos un corazón desprendido que aprecie la sencillez de la vida cotidiana, para que nuestros bienes estén siempre al servicio del bien común y de la equidad fraterna.
Líbranos del autoengaño y de las ilusiones mundanas, permitiendo que tu sabiduría sea la única brújula que guíe nuestras decisiones y acciones. Queremos arraigarnos firmemente en tu amor mediante la oración constante, traduciendo ese encuentro en gestos concretos que devuelvan la dignidad a quienes experimentan dolor, abandono o debilidad física.
Fortalece nuestra fe para caminar despojados de seguridades falsas, confiando en que tú eres nuestra única porción y la fuente insustituible de toda nuestra labor apostólica.
Amén.
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Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día.
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-09-23
- Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos.
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/09/23
- https://evangelizacion.org.mx/lecturas/evangelio/23-09-2026
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy
Palabra de Vida Mes de Setiembre 2026. «La caridad no hace ningún mal al prójimo: por tanto, la plenitud de la Ley es la caridad» (Rm 13, 10). https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/