LITURGIA DE LA PALABRA
Introducción:
En la liturgia de hoy encontramos la gran diferencia entre lo que Dios ve en nosostros y lo que nosotros vemos ¡Cuántas veces pretendemos dar lecciones a Dios! Vemos, juzgamos la idoneidad según nuestro criterio!
No terminamos de escuchar a Jesús que nos dice que los últimos serán los primeros y los primeros quedarán de últimos. Seguimos creyendo, todo convencidos de nuestra razón, que nuestros criterios tienen que serlo también por el Señor, y, una vez más, comprobaremos que nuestros caminos no son los suyos, y finalmente tengamos que aceptar que sus caminos tienen que ser los nuestros. Es de lo que nos habla hoy el texto de la primera lectura con la elección de David y el texto del evangelio con la crítica de los fariseos acerca del ayuno.
PRIMERA LECTURA del primer libro de Samuel 16, 1-13
El Señor dijo a Samuel: “¿Hasta cuándo vas a estar lamentándote por Saúl, si Yo lo he rechazado para que no reine más sobre Israel? ¡Llena tu frasco de aceite y parte! Yo te envío a Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos al que quiero como rey”.
Samuel respondió: “¿Cómo voy a ir? Si se entera Saúl, me matará”.Pero el Señor replicó: “Llevarás contigo una ternera y dirás: “Vengo a ofrecer un sacrificio al Señor”. Invitarás a Jesé al sacrificio, y Yo te indicaré lo que debes hacer: tú me ungirás al que Yo te diga”.
Samuel hizo lo que el Señor le había dicho. Cuando llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron a su encuentro muy atemorizados, y le dijeron: “¿Vienes en son de paz, vidente?”
“Sí, respondió él; vengo a ofrecer un sacrificio al Señor. Purifíquense y vengan conmigo al sacrificio”. Luego purificó a Jesé y a sus hijos y los invitó al sacrificio.
Cuando ellos se presentaron, Samuel vio a Eliab y pensó: “Seguro que el Señor tiene ante Él a su ungido”. Pero el Señor dijo a Samuel: “No te fijes en su aspecto ni en lo elevado de su estatura, porque Yo lo he descartado. Dios no mira como mira el hombre; porque el hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón”.
Jesé llamó a Abinadab y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: “Tampoco a éste ha elegido el Señor”. Luego hizo pasar a Sammá; pero Samuel dijo: “Tampoco a éste ha elegido el Señor”.
Así Jesé hizo pasar ante Samuel a siete de sus hijos, pero Samuel dijo a Jesé: “El Señor no ha elegido a ninguno de éstos”.
Entonces Samuel preguntó a Jesé: “¿Están aquí todos los muchachos?” Él respondió: “Queda todavía el más joven, que ahora está apacentando el rebaño”. Samuel dijo a Jesé: “Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que llegue aquí”.
Jesé lo hizo venir: era de tez clara, de hermosos ojos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: “Levántate y úngelo, porque es éste”.
Samuel tomó el frasco de óleo y lo ungió en presencia de sus hermanos. Y desde aquel día, el espíritu del Señor descendió sobre David. Samuel, por su parte, partió y se fue a Ramá.
Reflexión:
Dios nunca permitirá que su obra muera con la muerte o el fracaso de un hombre. Si es la obra de Dios, va mucho más allá de cualquier hombre.
Tal vez Samuel estaba paralizado por el duelo de la trágica rebelión de Saúl, pero Dios no estaba paralizado. El futuro rey de Israel sería encontrado entre sus hijos, los hijos de Isaí. Isaí era el nieto de Rut y Booz. Ciertamente podemos entender el miedo de Samuel. No hay ninguna duda de que Saúl consideraría esto como traición. Al mismo tiempo, muestra una nota de miedo en Samuel que casi nos sorprende ver. Quizás el excesivo duelo de Samuel por Saúl introdujo un elemento de temor e incredulidad en su corazón. Samuel no tenía nada de qué preocuparse, porque Dios prometió: yo te enseñaré lo que has de hacer. ¿Le estaba diciendo Dios a Samuel que mintiera? Para nada. Era estrictamente cierto; Samuel sí ofreció un sacrificio; y no parece que hubiera podido hacer la obra que Dios diseñó,
a menos que hubiera ofrecido este sacrificio, y hubiera reunido a los ancianos del pueblo, y que esto reuniera a los hijos de Isaí. Pero no contó el motivo principal de su venida; si lo hubiera hecho, hubiera producido mal en
vez de bien.
La simple realidad es que Dios gobernaba Israel. El primer rey de Israel fue ungido por el pueblo. Él fue el “rey de la central de reparto”, el tipo de rey que el pueblo deseaba. Ahora la “elección del pueblo” había fallado y se había descalificado a sí mismo. Ahora Dios dijo, “es tiempo de un rey para mí”. Dios iba a mostrarle Su rey a Israel. Belén era una pequeña ciudad no muy lejos de Jerusalén.
La verdadera unción sucedió cuando el Espíritu Santo vino sobre David. El aceite en la cabeza fue solo una señal de la realidad interna. Samuel no comenzó con un partido político de “coronemos a David” y no comenzó a socavar el trono de Saúl, buscando una manera de establecer a David como rey. Samuel vio a David y reaccionó exactamente como Dios quería que reaccionara.
David significa “querido” o “amado”. David se convertiría en uno de los hombres más grandes de la biblia. Desde cualquier ángulo que veamos la vida de David, es extraordinaria. Puede ser que Abraham lo haya sobrepasado en fe, y Moisés en el poder de una concentrada comunión con Dios, y Elías en la intensa fuerza de su entusiasmo. Pero ninguno de estos fue tan polifacético como el grandemente dotado hijo de Jesé.
SALMO RESPONSORIAL 88, 20-22. 27-28
R/. Encontré a David, mi servidor
Tú hablaste una vez en una visión y dijiste a tus amigos: “Impuse la corona a un valiente, exalté a un guerrero del pueblo. R/.
Encontré a David, mi servidor, y lo ungí con el óleo sagrado, para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga poderoso. R/.
Él me dirá: “Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora”. Yo lo constituiré mi primogénito, el más alto de los reyes de la tierra”. R/.
Reflexión:
El Salmista nos presenta una alabanza sobre la fidelidad de Dios en el cumplimiento de la promesa hecha del trono de David.
EVANGELIO según san Marcos 2, 23-28
Un sábado en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le dijeron: “¡Mira! ¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?”
Él les respondió: “¿Ustedes no han leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus compañeros se vieron obligados por el hambre, cómo entró en la Casa de Dios, en el tiempo del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió y dio a sus compañeros los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes?”
Y agregó: “El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado. De manera que el Hijo del hombre es dueño también del sábado”.
Reflexión:
En estre pasaje, Jesús entra nuevamente en conflicto con los fariseos, quienes veían sus acciones como una amenza a sus creencias y costumbres. El Papa Benedicto XVI, nos lo explicaba: “El reposo del “sábado” pretende la participación en el descanso y en la paz de Dios. Pero, cuando el hombre se niega al “ocio por Dios” (esto es, a la adoración), entonces entra en la esclavitud del “negocio”
Jesús inaugura una vivencia en la que es imprescindible la libertad y la responsabilidad personal. La gran noticia liberadora que nos trae Jesús es que nada, ni nadie debe ocupar en nuestra vida el lugar que el corresponde El es el Señor! Jesús nos enseña que nuestra vida se relaciona con un Dios que es Abba, que es Padre, que es compasivo y misericordioso.
Es lo que recoge la famosa poesía mística con la que concluyo: «No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves, Señor, muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido, muéveme ver tu cuerpo tan herido, muéveme tus afrentas y tu muerte. Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que, aunque no hubiera cielo, yo te amara, y aunque no hubiera infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera, pues, aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera».
Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día.
- Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos.
- https://www.eucaristiadiaria.cl/
- https://evangeli.net/evangelio
- https://house.life.cr/en-mi-tiempo-con-dios-de-hoy-1-samuel-16-1-13/
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/01/20/el-hijo-del-hombre-es-senor/
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/
Palabra de Vida Mes de Enero “Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida.” (Ef 4, 4) https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/