LITURGIA DE LA PALABRA.
Introducción:
La Liturgia de hoy se vincula profundamente con la Palabra de Vida que nos invita a practicar el Movimiento Los Focolares en este mes: «La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud», al recordarnos que somos colaboradores en el crecimiento que solo Dios concede.
El servicio concreto y gratuito, manifestado en las acciones sanadoras del Evangelio, nos compromete a poner el amor en el centro de nuestra vida diaria. De este modo, la misericordia divina nos une en comunidad, impulsándonos a vivir la caridad evangélica con una escucha profunda. Así, superamos cualquier división humana y cumplimos plenamente el mandato de hacer presente su Reino.
Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 3, 1-9
Hermanos:
Yo no pude hablarles a ustedes como a hombres espirituales, sino como a hombres carnales, como a quienes todavía son niños en Cristo. Los alimenté con leche y no con alimento sólido, porque aún no podían tolerarlo, como tampoco ahora, ya que siguen siendo carnales. Los celos y discordias que hay entre ustedes, ¿no prueban acaso, que todavía son carnales y se comportan de una manera puramente humana?
Cuando uno dice: “Yo soy de Pablo”, y el otro: “Yo de Apolo”, ¿acaso no están procediendo como lo haría cualquier hombre?
Después de todo, ¿quién es Apolo, quién es Pablo? Simples servidores, por medio de los cuales ustedes han creído, y cada uno de ellos lo es según lo que ha recibido del Señor. Yo planté y Apolo regó, pero el que ha hecho crecer es Dios. Ni el que planta ni el que riega valen algo, sino Dios, que hace crecer. No hay ninguna diferencia entre el que planta y el que riega; sin embargo, cada uno recibirá su salario de acuerdo con el trabajo que haya realizado.
Porque nosotros somos cooperadores de Dios, y ustedes son el campo de Dios, el edificio de Dios.
Reflexión:
La primera lectura condena el orgullo y las discordias de los corintios, quienes actuaban con los valores competitivos e individualistas del mundo. San Pablo aclara que los líderes son solo siervos cooperando en un proyecto común, donde no cabe la rivalidad sino la complementariedad. El apóstol fundamenta la comunidad en el poder de Dios, el mensaje de la cruz y la armonía mutua. Así, nos exhorta a superar criterios humanos para vivir con madurez espiritual unificados en el pensar y sentir.
SALMO RESPONSORIAL 32, 12-15. 20-21
¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!
¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que Él se eligió como herencia! El Señor observa desde el cielo y contempla a todos los hombres.
Él mira desde su trono a todos los habitantes de la tierra; modela el corazón de cada uno y conoce a fondo todas sus acciones.
Nuestra alma espera en el Señor; Él es nuestra ayuda y nuestro escudo. Nuestro corazón se regocija en Él: nosotros confiamos en su santo Nombre.
Reflexión:
El salmo nos invita a responder con confianza absoluta al proyecto común de unidad que Dios nos propone. Frente al individualismo humano, la comunidad creyente reconoce la soberanía del Creador que vigila y sostiene con misericordia a su pueblo elegido. La frase central “Nosotros aguardamos al Señor: Él es nuestro auxilio y escudo” sella este compromiso de fe comunitaria.
Así, la oración litúrgica se convierte en el amparo seguro frente a las divisiones del mundo presente. Al proclamar este canto, fortalecemos la esperanza colectiva y renovamos nuestra total dependencia del poder divino.
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 4, 38-44
Al salir de la sinagoga, Jesús entró en la casa de Simón. La suegra de Simón tenía mucha fiebre, y le pidieron que hiciera algo por ella. Inclinándose sobre ella, Jesús increpó a la fiebre y ésta desapareció. En seguida, ella se levantó y se puso a servirlos.
Al atardecer, todos los que tenían enfermos afectados de diversas dolencias se los llevaron, y Él, imponiendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. De muchos salían demonios, gritando: “¡Tú eres el Hijo de Dios!” Pero Él los increpaba y no los dejaba hablar, porque ellos sabían que era el Mesías.
Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar desierto. La multitud comenzó a buscarlo y, cuando lo encontraron, querían retenerlo para que no se alejara de ellos. Pero Él les dijo: “También a las otras ciudades debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado”. Y predicaba en las sinagogas de toda la Judea.
Reflexión:
El Papa Benedicto XVI nos enseñaba que …2el enfermo necesita cercanía serena, rostro compasivo que Jesús manifiesta al sanar uno a uno a quienes sufren.” La inmediata respuesta de la suegra de Pedro, quien al ser curada se pone a servir, nos muestra que el toque del Señor transforma la sanación en misión activa.
En la intimidad de la oración, el Maestro discierne su marcha y rechaza el sensacionalismo espiritual para anunciar el Reino en camino.
Este Evangelio nos impulsa a salir de nuestras zonas de confort, confirmando que la misericordia divina es un encuentro personal que renueva la historia.
Conclusión:
- Destierra el orgullo y la rivalidad: Servir al Evangelio exige purificar la intención para cooperar armónicamente, entendiendo que el crecimiento espiritual lo concede Dios y no nuestros méritos.
- Abraza la confianza comunitaria: La misión se sostiene cuando renunciamos al individualismo para aguardar juntos en el Señor, reconociendo que su auxilio y protección unifican al pueblo.
- Transforma la gracia en servicio: El encuentro personal con la misericordia divina sana nuestras fiebres egoístas y nos impulsa a ponernos de inmediato al servicio de los demás.
- Evita el sensacionalismo propio: La labor pastoral debe realizarse desde la cercanía sincera, el silencio orante y el discernimiento, huyendo del atajo de la fama y del poder humano.
- Rompe las zonas de confort: Anunciar el Reino requiere caminar bajo la guía del Espíritu Santo hacia donde la palabra de vida aún no ha sido escuchada, sin retener la misión para beneficio personal.
Oración final:
Padre de Misericordia, concédenos la gracia de ser instrumentos dóciles en tu viña, despojados de toda vanidad y deseo de protagonismo humano. Te pedimos que fortalezcas nuestros vínculos fraternos para trabajar en santa concordia, depositando siempre nuestra seguridad en tu amorosa protección y no en nuestras propias fuerzas.
Sana nuestros corazones del egoísmo que nos encierra en nosotros mismos, para que, transformados por tu gracia, nos entreguemos al bien de los hermanos con humildad y prontitud.
Concédenos un espíritu de oración y discernimiento que nos libre de buscar el aplauso del mundo, impulsándonos a salir al encuentro de quienes sufren. Envíanos con la fuerza de tu Espíritu a ser testigos de tu amor dondequiera que nos llames, ensanchando las fronteras de tu gracia para que tu luz llegue a todos los rincones.
Amén.
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Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día.
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-09-02.
- Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos.
- https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
- https://evangeli.net/evangelio/dia/2026-09-02
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy
- https://ciudadnueva.com.ar/septiembre-2026/
Palabra de Vida Mes de Setiembre 2026. «La caridad no hace ningún mal al prójimo: por tanto, la plenitud de la Ley es la caridad» (Rm 13, 10). https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/