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Liturgia del 19 de junio 2026. Anclar el Corazón en lo Eterno: Fidelidad, Pureza y Tesoros en el Reino de Dios

Posted on junio 19, 2026junio 19, 2026

LITURGIA DE LA PALABRA. 

Introducción: 

La Liturgia de hoy celebra la soberanía divina que resguarda su alianza y preserva el linaje de la fe frente a las amenazas del poder terrenal. Dios ratifica su promesa eterna de habitar y reinar entre los hombres, invitando a mantener una confianza absoluta en su fidelidad. Frente a lo efímero de las riquezas mundanas, se exhorta a poner la mirada y el corazón en los tesoros incorruptibles del cielo. De este modo, la pureza interior se convierte en la luz que ilumina toda la existencia humana para caminar bajo la justicia del Creador.

 

PRIMERA LECTURA del segundo libro de los Reyes 11, 1-4. 9-18. 20

Atalía, la madre de Ocozías, al ver que había muerto su hijo, empezó a exterminar a todo el linaje real. Pero Josebá, hija del rey Jorám y hermana de Ocozías, tomó a Joás, hijo de Ocozías,  lo sacó secretamente de en medio de los hijos del rey que iban a ser masacrados, y lo puso con su nodriza en la sala que servía de dormitorio. Así lo ocultó a los ojos de Atalía y no lo mataron. Él estuvo con ella en la Casa del Señor, oculto durante seis años, mientras Atalía reinaba sobre el país.

El séptimo año, Iehoiadá mandó buscar a los centuriones de la región de Caria y de la guardia, y los hizo comparecer ante él en la Casa del Señor. Hizo con ellos un pacto, comprometiéndolos bajo juramento, y les mostró al hijo del rey. Los centuriones ejecutaron exactamente todo lo que les había ordenado el sacerdote Iehoiadá.

Cada uno de ellos tomó a sus hombres -los que entraban de servicio y los que eran relevados el día sábado- y se presentaron ante el sacerdote Iehoiadá. El sacerdote entregó a los centuriones las lanzas y los escudos del rey David que estaban en la Casa del Señor. Los guardias se apostaron, cada uno con sus armas en la mano, desde el lado sur hasta el lado norte de la Casa, delante del altar y delante de la Casa, para formar un círculo alrededor del rey. Entonces Iehoiadá hizo salir al hijo del rey y le impuso la diadema y el Testimonio. Se lo constituyó rey, se lo ungió, y todos aplaudieron, aclamando: “¡Viva el rey!”

Atalía oyó el griterío de la gente que corría, y se dirigió a la Casa del Señor, donde estaba el pueblo. Y al ver al rey de pie sobre el estrado, como era costumbre, a los jefes y las trompetas junto al rey, y a todo el pueblo del país que estaba de fiesta y tocaba las trompetas, rasgó sus vestiduras y gritó: “¡Traición!” Entonces el sacerdote Iehoiadá impartió órdenes a los centuriones encargados de la tropa, diciéndoles: “¡Háganla salir de entre las filas! Si alguien la sigue, que sea pasado al filo de la espada”. Porque el sacerdote había dicho: “Que no la maten en la Casa del Señor”. La llevaron a empujones, y por el camino de la entrada de los Caballos llegó a la casa del rey; allí la mataron.

Iehoiadá selló la alianza entre el Señor, el rey y el pueblo, comprometiéndose éste a ser el pueblo del Señor; y también selló una alianza entre el rey y el pueblo. Luego, todo el pueblo del país se dirigió al templo de Baal, lo derribó y destrozó por completo sus altares y sus imágenes. Y a Matán, el sacerdote de Baal, lo mataron delante de los altares.

El sacerdote estableció puestos de guardia en la Casa del Señor.

Toda la gente del país se alegró y la ciudad permaneció en calma. A Atalía la habían pasado al filo de la espada en la casa del rey.

Reflexión: 

Este pasaje ilustra cómo, en medio de una historia oscurecida por la idolatría y la ambición de poder terrenal de la reina Atalía, la providencia divina actúa en la clandestinidad para preservar su alianza. La crisis y la persecución política se convierten en el escenario donde la fe de Israel madura, purificándose de la falsa seguridad que dan la prosperidad y el dominio mundano. La restauración del joven rey Joás y la derrota de la tiranía demuestran que las promesas del Creador prevalecen por encima de las infidelidades humanas y los reinos pasajeros. Así, el sufrimiento y la dificultad forjan una espiritualidad auténtica que aprende a custodiar el linaje de la fe y a depender exclusivamente de la fidelidad de Dios.

 

SALMO RESPONSORIAL 131, 11-14. 17-18

 El Señor hizo de Sión su Morada.

El Señor hizo un juramento a David, una firme promesa, de la que no se retractará:  “Yo pondré sobre tu trono a uno de tus descendientes. 

Si tus descendientes observan mi alianza y los preceptos que Yo les enseñaré, también se sentarán sus hijos en tu trono para siempre”. 

Porque el Señor eligió a Sión, y la deseó para que fuera su Morada.  “Éste es mi Reposo para siempre; aquí habitaré, porque lo he deseado. 

Allí haré germinar el poder de David: Yo preparé una lámpara para mi Ungido.  Cubriré de vergüenza a sus enemigos, y su insignia real florecerá sobre él”. 

Reflexión:

El salmo canta con júbilo el juramento eterno de la alianza, recordando que Dios hizo de Sión su morada digna, convirtiéndola en la mansión del Señor, la gloria y el orgullo de Israel. A pesar de los fallos humanos, la nobleza de las reacciones redime los impulsos de las pasiones, permitiendo que la soberanía divina permanezca inquebrantable ante la fragilidad de la tierra. Así, se invoca la fidelidad del Creador hacia las promesas hechas a David, invitando a contemplar con confianza cómo la gracia habita y reina por siempre entre los hombres.

 

EVANGELIO  según san Mateo 6, 19-23

Jesús dijo a sus discípulos:

 No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban. Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben. Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón.

La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará iluminado. Pero si tu ojo está enfermo, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Si la luz que hay en ti se oscurece, ¡cuánta oscuridad habrá!

Reflexión: 

El Evangelio advierte sobre la idolatría del dinero y la codicia que ciegan el alma, recordando que donde está nuestro tesoro, allí estará también nuestro corazón. Jesús enseña que la pureza de intención y la generosidad iluminan la existencia, mientras que el lucro injusto y el egoísmo sumergen la vida en la oscuridad. Atendiendo al llamado del Papa León XIV, al escribir su primer documento importante de su pontificado: …” denunció la “dictadura” del poder y la desigualdad económica. La acumulación de la riqueza en manos de unos pocos. Aún resuena en nuestros oídos y en nuestro corazón el grito ”¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero!” La idolatría ciega, el Dios vivo ilumina. “Un Reino en el que no hay espadas, ni lucro injusto, sino solo dignidad, comprensión y perdón”. contra la desigualdad económica, se exhorta a acumular bienes celestiales mediante la dignidad, las buenas obras y el perdón”. De este modo, al desterrar las falsas seguridades materiales, el corazón se ancla en el verdadero tesoro de las bienaventuranzas que da vida y felicidad.

 

Conclusión: 

La liturgia de hoy; 

  • Nos enseña que debemos rechazar las falsas seguridades del poder y el dinero, purificando la intención del corazón para anclar nuestra vida en los tesoros incorruptibles del cielo.
  • Nos invita a confiar plenamente en la fidelidad inquebrantable de la alianza divina, la cual actúa de forma providencial para sostenernos en medio de las crisis, las dificultades y la oscuridad del mundo.
  • Nos exhorta a edificar un Reino basado en la dignidad, el perdón y la generosidad, permitiendo que la fe madure a través de la obediencia y el desapego material.

Al responder con nobleza a este llamado, nos convertimos en templos vivos donde habita la gloria del Creador y en reflejos de su luz transformadora.

Oración Final: 

Señor y Dios nuestro, te pedimos que nos envíes al mundo con un corazón renovado y una mirada pura, libres de la codicia y de las falsas seguridades materiales.

Concédenos la valentía para defender tu verdad en medio de las dificultades y la docilidad para custodiar fielmente las promesas de tu alianza en nuestra vida cotidiana.

Que cada día seamos constructores activos de tu Reino, acumulando tesoros de dignidad, generosidad y perdón sincero hacia nuestros hermanos

. Envíanos a ser antorchas vivas que iluminen la oscuridad de la historia, reflejando siempre la luz, la justicia y la gloria de tu santo nombre.

Amén.

Tomado de:

  • Folleto La Misa de Cada Día.
  • https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-06-19
  • Libro Busco Tu Rostro. Autor Carlos G. Vallés.
  • https://www.evangelizacion.org.mx/lecturas/evangelio/19-06-2026
  • https://evangeli.net/evangelio/dia/2026-06-19.
  • https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/06/19.
  • https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy

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