LITURGIA DE LA PALABRA
Introducción:
La liturgia de hoy nos invita a reconocer con profunda alegría que somos estirpe suya, recordándonos nuestra dignidad como hijos nacidos del amor de Dios y destinados a su gloria. Esta certeza nos mueve a unir nuestras voces a toda la creación para que alaben el nombre del Señor, el único nombre sublime, reconociendo que solo en Él se encuentra la verdadera paz y el sentido de nuestra existencia. En la fiesta de la Virgen de Fátima, esto lo podemos aplicar al comprender que María se aparece a los pastorcitos precisamente para rescatar esa estirpe divina del pecado y reconducirnos a la adoración exclusiva de Dios. Ella, como Madre y Maestra, nos prepara el corazón para que, cuando venga el Espíritu de la verdad, nos guíe hasta la verdad plena, permitiéndonos descifrar los signos de los tiempos y vivir con fidelidad el mensaje de conversión y oración que nos confió en Cova de Iria.
PRIMERA LECTURA de los Hechos de los Apóstoles 17, 15. 22—18, 1
Los que acompañaban a Pablo lo condujeron hasta Atenas, y luego volvieron con la orden de que Silas y Timoteo se reunieran con él lo más pronto posible.
Pablo, de pie, en medio del Aréopago, dijo: “Atenienses, veo que ustedes son, desde todo punto de vista, los más religiosos de todos los hombres. En efecto, mientras me paseaba mirando los monumentos sagrados que ustedes tienen, encontré entre otras cosas un altar con esta inscripción: “Al dios desconocido”. Ahora, yo vengo a anunciarles eso que ustedes adoran sin conocer.
El Dios que ha hecho el mundo y todo lo que hay en él no habita en templos hechos por manos de hombre, porque es el Señor del cielo y de la tierra. Tampoco puede ser servido por manos humanas como si tuviera necesidad de algo, ya que Él da a todos la vida, el aliento y todas las cosas.
Él hizo salir de un solo principio a todo el género humano para que habite sobre toda la tierra, y señaló de antemano a cada pueblo sus épocas y sus fronteras, para que ellos busquen a Dios, aunque sea a tientas, y puedan encontrarlo. Porque en realidad, Él no está lejos de cada uno de nosotros. En efecto, en Él vivimos, nos movemos y existimos, como muy bien lo dijeron algunos poetas de ustedes: “Nosotros somos también de su raza”.
Y si nosotros somos de la raza de Dios, no debemos creer que la divinidad es semejante al oro, la plata o la piedra, trabajados por el arte y el genio del hombre.
Pero ha llegado el momento en que Dios, pasando por alto el tiempo de la ignorancia, manda a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan. Porque Él ha establecido un día para juzgar al universo con justicia, por medio de un Hombre que Él ha destinado y acreditado delante de todos, haciéndolo resucitar de entre los muertos”.
Al oír las palabras “resurrección de los muertos”, unos se burlaban y otros decían: “Otro día te oiremos hablar sobre esto”. Así fue cómo Pablo se alejó de ellos. Sin embargo, algunos lo siguieron y abrazaron la fe. Entre ellos, estaban Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos otros. Después de esto, Pablo dejó Atenas y fue a Corinto.
Reflexión:
La reflexión de este texto nos muestra que, aunque somos estirpe del Señor, el anuncio de la Resurrección choca con culturas que desprecian la corporeidad o la trascendencia. San Pablo nos enseña la necesidad de un diálogo que no solo hable de Dios, sino que rescate la verdadera dignidad del ser humano.
En Fátima, la Virgen actúa como esa “nueva Atenas”: ella baja del cielo para recordarnos que la salvación incluye nuestra historia y nuestra carne. Ante un mundo que, como los griegos, prefiere dejar la fe “para otra ocasión”, el mensaje de Fátima es una llamada urgente a la conversión, recordándonos que el Espíritu Santo es quien nos sostiene cuando el anuncio de Jesucristo parece un disparate ante los ojos de la modernidad.
SALMO RESPONSORIAL 148, 1-2. 11-14.
¡Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria!
Alaben al Señor desde el cielo, alábenlo en las alturas; alábenlo, todos sus ángeles, alábenlo, todos sus ejércitos. R/.
Los reyes de la tierra y todas las naciones, los príncipes y los gobernantes de la tierra; los ancianos, los jóvenes y los niños, alaben el Nombre del Señor.
Alaben el Nombre del Señor. Porque sólo su Nombre es sublime; su majestad está sobre el cielo y la tierra, y Él exalta la fuerza de su pueblo.
¡A Él, la alabanza de todos sus fieles, y de Israel, el pueblo de sus amigos!
Reflexión:
El salmo nos invita a que todos alaben el nombre del Señor, el único nombre sublime, reconociendo que la creación entera encuentra su orden en Él. En Fátima, María nos enseña que esta alabanza no es solo de labios, sino el reconocimiento de que somos estirpe suya
EVANGELIO según san Juan 16, 12-15
A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos:
Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, Él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes. Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: “Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes”.
Reflexión:
Conclusión:
La celebración de hoy nos confirma nuestra altísima dignidad como hijos nacidos del amor del Padre, una identidad que María en Fátima salió a proteger frente a los errores del mundo. Al contemplar su ejemplo, comprendemos que nuestra vida solo alcanza su plenitud cuando reconocemos la soberanía de Dios y nos dejamos transformar por esa luz divina que no se agota. Que la intercesión de la Virgen nos ayude a ser dóciles a la acción interior del Paráclito, para que las enseñanzas de la Iglesia y la fuerza de la Resurrección no sean conceptos lejanos, sino la brújula que guíe nuestra historia hacia el encuentro definitivo con la Verdad.
Oración para el Tiempo de Pascua
Señor Jesús Resucitado, Tú que venciste a la muerte y nos llenas de esperanza, renueva en nosotros la alegría de tu presencia viva.
Danos un corazón abierto para reconocer Tu Luz en cada hermano y hermana, en medio de nuestras comunidades y en el caminar de la historia.
Que la fuerza de Tu Resurrección nos impulse a llevar Tu Paz y Tu Amor a todos los rincones del mundo, siendo testigos valientes de Tu Evangelio. Amén.
Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día.
- Diaro Bíblico 2026. Misioneros Claretianos
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-05-13
- https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy/2026/05/13.html
- https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/05/13
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/
Palabra de Vida Mes de Mayo. “Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes”. Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: “Reciban al Espíritu Santo” (Jn 20, 21-22… https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/