LITURGIA DE LA PALABRA.
Introducción:
La Liturgia de hoy nos llama a reconocer nuestra constante infidelidad y rebeldía frente al amor de Dios, quien a pesar de nuestro continuo endurecimiento de corazón nos invita a la conversión profunda. Se nos exhorta a romper con las cadenas del egoísmo y el rencor para acoger la misericordia divina como un don gratuito. Así, transformados por su gracia, estamos obligados a reflejar esa misma compasión perdonando de corazón a nuestros hermanos de manera ilimitada.
Lectura de la profecía de Ezequiel 12, 1-12
La palabra del Señor me llegó en estos términos: «Hijo de hombre, tú habitas en medio de un pueblo rebelde: ellos tienen ojos para ver, pero no ven; tienen oídos para oír, pero no oyen; porque son un pueblo rebelde. En cuanto a ti, hijo de hombre, prepara tu equipaje como si tuvieras que ir al exilio, y parte en pleno día, a la vista de ellos. Emigrarás del lugar donde te encuentras hacia otro lugar, a la vista de ellos: tal vez así comprendan que son un pueblo rebelde.
Sacarás tu equipaje en pleno día, a la vista de ellos, y saldrás por la tarde, también a la vista de ellos, como salen los deportados. Abrirás un boquete en el muro y saldrás por él, a la vista de ellos. Cargarás el equipaje sobre tus espaldas y saldrás cuando sea de noche, cubriéndote el rostro para no ver el país, porque Yo te he convertido en un presagio para el pueblo de Israel”.
Yo hice exactamente lo que se me había ordenado: saqué mi equipaje en pleno día como quien parte para el exilio, y por la tarde abrí un boquete en el muro con la mano. Salí cuando estaba oscuro y cargué el equipaje sobre mis espaldas, a la vista de ellos. A la mañana, la palabra del Señor me llegó en estos términos: “Hijo de hombre, ¿no te ha preguntado la casa de Israel, ese pueblo rebelde, qué es lo que estás haciendo? Diles: Así habla el Señor: “Este oráculo se refiere al príncipe que está en Jerusalén y a todo el pueblo de Israel que vive en medio de ella”. Diles también: “Yo soy un presagio para ustedes. Lo mismo que Yo hice se hará con ellos: serán deportados e irán al exilio. El príncipe que está en medio de ellos cargará el equipaje sobre sus espaldas durante la noche, y saldrá por el boquete que abrirán en el muro para hacerlo salir; y él se cubrirá el rostro, para no ver el país”».
Reflexión:
El profeta Ezequiel, que transmite el mensaje de Dios no solo con palabras, sino también mediante acciones simbólicas. La acción al emigrar a la vista de todos representa la inminente destrucción de Jerusalén y el doloroso camino hacia el exilio en Babilonia. Este fuerte testimonio nos recuerda que la fe en Dios no nos exime de las dificultades, sino que nos sostiene en medio de las crisis reales. Sin embargo, la rebeldía del pueblo radica en negarse a ver que Dios camina a su lado en el sufrimiento cotidiano. Al resistirse, se vuelven incapaces de asumir su presente con humildad y de confiar plenamente en el Señor sin buscar glorias humanas. Así, el profeta nos invita hoy a romper esa terquedad para descubrir la presencia divina en nuestras propias oscuridades.
SALMO RESPONSORIAL 77, 56-59. 61-62
¡Recuerden las maravillas del Señor!
Ellos tentaron e irritaron a Dios, no observaron los preceptos del Altísimo; desertaron y fueron traidores como sus padres, se desviaron como un arco fallido.
Lo afligieron con sus lugares de culto, le provocaron celos con sus ídolos: Dios lo advirtió y se llenó de indignación, y rechazó duramente a Israel. *
Entregó su Fortaleza al cautiverio, su Arca gloriosa en manos del enemigo. Entregó su pueblo a la espada, se enfureció contra su herencia.
Reflexión:
El salmo responde a la primera lectura confrontando la rebeldía histórica del pueblo, que a pesar de los prodigios divinos continuó tentando y traicionando al Señor. Al recordar esta dolorosa infidelidad y el abandono temporal que sufrieron, la liturgia nos mueve a la conversión ante el anuncio del exilio. Así, la oración salmódica se convierte en un eco de advertencia que nos invita a sanar la dureza del corazón. De este modo, reconocemos que el sufrimiento es consecuencia de apartarse de Dios y no de su olvido.
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 18, 21—19, 1
Se acercó Pedro y le preguntó a Jesús: “Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?”.
Jesús le respondió: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: “Dame un plazo y te pagaré
todo”. El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.
Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: “Págame lo que me debes”. El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: “Dame un plazo y te pagaré la deuda”. Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. Éste lo mandó llamar y le dijo: ‘¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda.
¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?’ E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía.
Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos”.
Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, dejó la Galilea y fue al territorio de Judea, más allá del Jordán.
Reflexión:
El Evangelio nos revela la grandeza del perdón ilimitado frente al “antirreino” de violencia, deudas injustas y deseos de revancha creados por el ser humano. Jesús rompe la lógica del cálculo e introduce la paciencia y la misericordia divina como el único camino para construir el Reino de Dios. En la parábola, la intemperancia del deudor despiadado provoca su propia ruina moral, mientras que la compasión del rey salva y engrandece. Solo cuando experimentamos el perdón inagotable del Padre somos capaces de liberar a otros y comenzar siempre de nuevo. De este modo, la propuesta de Jesús nos humaniza, invitándonos a no contabilizar las ofensas sino a reflejar la gracia recibida.
Conclusión:
La enseñanza del Papa Francisco nos recuerda que la justicia divina está impregnada de misericordia, superando la rigidez del cálculo humano para abrirnos valientemente al poder sanador del perdón. A la luz de esta verdad, el Dios del amor nos confronta hoy a través de tres llamadas urgentes:
- Asumir el presente con humildad: El Señor nos cuestiona si somos capaces de romper la rebeldía de nuestro corazón, aceptando caminar con Él en medio de las crisis cotidianas y del sufrimiento, en lugar de endurecernos frente a las dificultades de la vida.
- Reconocer nuestra propia fragilidad: Dios nos expone nuestro historial de infidelidades y caídas para preguntarnos si recordamos cuántas veces hemos sido consolados y perdonados por Él, moviéndonos a sanar la dureza con la que juzgamos a los demás.
- Romper la lógica de la revancha: Se nos interroga directamente si estamos dispuestos a abandonar el “antirreino” del cobro y la violencia para sumergirnos en la gracia del perdón ilimitado, el cual humaniza nuestras relaciones y salva de la ruina moral.
Ante este panorama, el Dios del amor nos lanza la pregunta definitiva: ¿Y tú, estás dispuesto a perdonar? Tu respuesta no puede ser una simple teoría jurídica; debe ser un acto de valentía que decida si prefieres aplicar la fría justicia humana o reflejar la paciencia infinita del Padre.
Oración Final:
Señor y Dios nuestro, fuente inagotable de paciencia y de amor, derrama tu bendición sobre esta comunidad que hoy ha reflexionado tu Palabra.
Sana la rebeldía de nuestros corazones, ayúdanos a caminar contigo en la dificultad y danos la valentía de romper la fría justicia humana para vivir en tu divina misericordia.
Que por tu Gracia seamos transformados por el don de tu perdón gratuito, y entonces podamos perdonar de corazón y sin medida a todos nuestros hermanos.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Amén
______________________________________________________________________________________________________________________________________________
Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día.
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-08-13
- Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos.
- https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy/2026/08/13.html
- https://www.augustinus.it/spagnolo/esposizioni_salmi/esposizione_salmo_096_testo.htm
- https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
- https://evangeli.net/evangelio/dia/2026-08-13
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/08/13/acciones-simbolicas/
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy
Palabra de Vida Mes de Agosto: «Engrandece mi alma al Señor» (Lc 1, 46) https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/