La liturgia de hoy nos invita a reconocer la presencia viva del Resucitado y a servir al Señor con alegría, con la confianza de quienes comprenden su verdadera misión, pues Jesús nos recuerda: «no sois del mundo, sino que yo os he elegido sacándolos del mundo».
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Liturgia del 8 de mayo 2026. Vivir el Evangelio desde el Amor: sin cargas y con gratitud
La liturgia nos invita a la alegría que nace de descubrir que la fe no es una carga de reglas, sino la libertad de la amistad con Dios
María y el Poder de Escuchar: La Identidad de Betania en el Silencio
Hoy siguiendo en nuestro proceso de dejarnos amar, vamos a reflexionar acerca de cómo de transformar nuestra comunicación en un puente hacia lo sagrado, inspiradas por el modelo de María
Liturgia del 7 de mayo 2026. Contar cómo las Maravillas del Señor son para Todos.
La liturgia de hoy nos enseña que el verdadero encuentro con Dios se vive al eliminar barreras y priorizar la caridad para manifestar sus maravillas en la unidad.
Liturgia del 6 de mayo 2026. De la Unión Interior al Testimonio Compartido.
La liturgia de hoy nos enseña que solo permaneciendo unidos a Cristo, como sarmientos a la vid, podemos dar un fruto verdadero que no se seque porque nuestra fe deja de ser individual para convertirse en un testimonio compartido de unidad, caridad y alegría.
Liturgia del 5 de mayo 2026.
Hoy la Palabra nos invita a sumergirnos en un misterio de fortaleza y consuelo profundo.
Liturgia del 4 de mayo 2026. La Complejidad de Misterio Divino y la Grandeza de la Naturaleza Humana.
La liturgia nos invita a contemplar un equilibrio paradójico: la inmensidad del misterio divino y la dignidad sublime de la naturaleza humana.
Liturgia del 3 demayo 2026. La Belleza de Nuestra Meta.
Hoy la liturgia nos sumerge en la belleza de nuestra meta, la esperanza de nuestro destino final, recordándonos que la resurrección de Jesús abre un horizonte de plenitud
Liturgia del 2 de mayo 2026. Encuentro de Amor y Gracia
La liturgia nos habla de un encuentro profundo con la misericordia divina, invitándonos a silenciar el ruido exterior para escuchar la voz del Señor.