Introducción:
La Liturgia de hoy nos invita a depositar nuestra entera confianza en el Señor, el único juez justo. Él es nuestra salvación y guía constante si caminamos con rectitud y encomendamos a Él nuestra vida.
Nos llama a ser administradores fieles de sus misterios, transformando el corazón en un odre nuevo. Al abandonar los juicios humanos y las viejas estructuras, nos abrimos a la novedad de su gracia.
Así, renovados por su espíritu, damos un testimonio auténtico que brota de la alegría de su presencia.
Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 4, 1-5
Hermanos:
Los hombres deben considerarnos simplemente como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se pide a un administrador es que sea fiel.
En cuanto a mí, poco me importa que me juzguen ustedes o un tribunal humano; ni siquiera yo mismo me juzgo. Es verdad que mi conciencia nada me reprocha, pero no por eso estoy justificado: mi juez es el Señor. Por eso, no hagan juicios prematuros. Dejen que venga el Señor: Él sacará a la luz lo que está oculto en las tinieblas y manifestará las intenciones secretas de los corazones. Entonces, cada uno recibirá de Dios la alabanza que le corresponda.
Reflexión:
El apóstol Pablo nos enseña que el verdadero ejercicio pastoral se vive en comunidad y sin protagonismos. Nuestra identidad consiste en ser servidores de Cristo y fieles administradores de los misterios divinos. Todo lo que recibimos nos ha sido confiado para el beneficio de los hermanos y no para bien personal
El único Salvador es Jesús, y cooperamos en su misión simplemente porque Él nos ha llamado con amor.
Así, superando divisiones, la comunidad eclesial refleja el humilde talante de quien solo busca dar testimonio.
SALMO RESPONSORIAL 36, 3-6. 27-28a. 39-40
¡La salvación de los justos viene del Señor!
Confía en el Señor y practica el bien; habita en la tierra y vive tranquilo: que el Señor sea tu único deleite, y Él colmará los deseos de tu corazón.
Encomienda tu suerte al Señor, confía en Él, y Él hará su obra; hará brillar tu justicia como el sol y tu derecho, como la luz del mediodía.
Aléjate del mal, practica el bien, y siempre tendrás una morada, porque el Señor ama la justicia y nunca abandona a sus fieles.
La salvación de los justos viene del Señor él es su refugio en el momento del peligro;el Señor los ayuda y los libera los salva porque confiaron en Él.
Reflexión:
Como respuesta al texto de la primera lectur, la Iglesia nos invita a orar con este Salmo, el cual nos indica que el secreto de la acción cristiana no consiste en el hacer frenético, sino en permitirle actuar a Dios.y confiar en el Señor con fe suficiente, esa es la clave para que Él nos conceda los deseos del corazón. Esta entrega total exige cultivar la paciencia, puesto que saber esperar es también una forma de creer y amar.
Cuando dejamos que el Señor guíe nuestros pasos, su gracia transforma el esfuerzo humano en fruto divino. Así, la verdadera obra surge del abandono confiado en las manos de aquel que nunca defrauda a sus hijos.
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 5, 33-39
Los escribas y los fariseos dijeron a Jesús: “Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y hacen oración, lo mismo que los discípulos de los fariseos; en cambio, los tuyos comen y beben”.
Jesús les contestó: “¿Ustedes pretenden hacer ayunar a los amigos del esposo mientras él está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado; entonces tendrán que ayunar”.
Les hizo además esta comparación: “Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque se romperá el nuevo, y el pedazo sacado a éste no quedará bien en el vestido viejo. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres; entonces el vino se derramará y los odres ya no servirán más. El vino nuevo se pone en odres nuevos. Nadie, después de haber gustado el vino viejo, quiere vino nuevo, porque dice: el añejo es mejor.
Reflexión:
El Papa Benedicto XVI nos explicaba con sabiduría: “¡El Evangelio es fiesta! Y sólo se puede vivir plenamente en un corazón alegre y renovado”. Sus palabras nos invitan a recibir la gracia de la libertad y a no permanecer prisioneros de estructuras externas o normas rígidas.
Al encontrarnos con Jesús, descubrimos que la fe no es una carga pesada, sino un acontecimiento transformador que llena la vida. De este modo, la conversión interior que el Señor nos pide brota espontáneamente como una auténtica celebración del espíritu. Así, renovados por el amor, dejamos que la novedad del mensaje de Cristo guíe con alegría cada una de nuestras obras.
Conclusión:
Jesús hoy nos hace una invitación a la renovación total y no a los cambios a medias, la cual podemos plasmar en nuestra vida diaria a través de estas acciones concretas:
- Servir con humildad: Asumiendo nuestras responsabilidades diarias como colaboradores y administradores de los dones de Dios, rechazando el protagonismo y buscando siempre el bien de la comunidad.
- Confiar y soltar el control: Descansando en la certeza de que el secreto del éxito no es nuestro hacer frenético, sino aprender a esperar con fe y permitir que sea el Señor quien guíe y actúe en nuestras vidas.
- Vivir la fe con alegría: Dejando atrás los formalismos rígidos y las rutinas vacías para abrir el corazón a la libertad y la novedad del Evangelio, transformando cada jornada en una auténtica fiesta del espíritu.
Oración Final:
- Folleto La Misa de Cada Día.
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-09-04
- Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos.
- Libro Busco Tu Rostro, autor, Carlos G. Vallés.
- https://evangeli.net/evangelio/dia/2026-09-04
- https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy.
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/09/04
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy
Palabra de Vida Mes de Setiembre 2026. «La caridad no hace ningún mal al prójimo: por tanto, la plenitud de la Ley es la caridad» (Rm 13, 10). https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/