LITURGIA DE LA PALABRA.
Introducción:
La Liturgia de hoy nos invita a contemplar el valor de la fidelidad profética en medio de la persecución y el sufrimiento, reflejado en la firmeza ante el martirio por proclamar la verdad y la justicia. San Alfonso María de Ligorio, Obispo y Doctor de l glesia, a quien recordamos hoy, encarna este mismo celo apostólico, respondiendo con valentía a las dificultades para pastorear y evangelizar incansablemente a las almas más necesitadas de formación. Ante la hostilidad del mundo, el creyente encuentra su fortaleza en el auxilio divino, transformando el dolor en una alabanza agradecida. Esta entrega generosa nos impulsa a sostener la misión con una palabra firme y un testimonio coherente que edifique la vida cristiana del pueblo. Así, la Iglesia nos convoca a renovar nuestra confianza en el Señor, reconociendo que el sacrificio por el Reino es fecundo y salva.
Lectura del libro de Jeremías 26, 11-15. 24
Los sacerdotes y los profetas dijeron a los jefes y a todo el pueblo: “Jeremías es reo de muerte, porque ha profetizado contra esta ciudad, como ustedes lo han escuchado con sus propios oídos”. Pero Jeremías dijo a los jefes y a todo el pueblo: “El Señor es el que me envió a profetizar contra esta Casa y contra esta ciudad todas las palabras que ustedes han oído. Y ahora, enmienden su conducta y sus acciones, y escuchen la voz del Señor, su Dios, y el Señor se arrepentirá del mal con que los ha amenazado. En cuanto a mí, hagan conmigo lo que les parezca bueno y justo. Pero sepan que si ustedes me hacen morir, arrojan sangre inocente sobre ustedes mismos, sobre esta ciudad y sobre sus habitantes. Porque verdaderamente el Señor me ha enviado a ustedes para decirles todas estas palabras”. Ajicám, hijo de Safán, protegió a Jeremías e impidió que fuera entregado en manos del pueblo para ser ejecutado.
Reflexión:
Este pasaje nos muestra el choque entre la soberbia humana y la obediencia radical de Jeremías, quien comunica el mandato divino con valentía a pesar del rechazo. El orgullo mundano levanta barreras que aíslan al pueblo, llevándolo a acallar y desautorizar al mensajero para evadir su propio alejamiento espiritual. Frente a la hostilidad, el profeta no se retracta, sino que se confía enteramente en las manos del Señor y de sus jueces. Dios responde a esta fidelidad levantando personas justas y protectoras (como Ajicam, hijo de Safán) que actúan como instrumentos de salvación en medio del peligro. Así, se nos recuerda que servir al Señor exige asumir riesgos, impulsados por una caridad que nos urge a cumplir su voluntad.
Salmo 68, 15-16. 30-31. 33-34
¡Respóndeme, Dios mío, por tu gran amor!
Sácame del lodo para que no me hunda, líbrame de los que me odian y de las aguas profundas; que no me arrastre la corriente, que no me trague el Abismo, que el Pozo no se cierre sobre mí.
Yo soy un pobre desdichado, Dios mío, que tu ayuda me proteja: así alabaré con cantos el nombre de Dios, y proclamaré su grandeza dando gracias.
Que lo vean los humildes y se alegren, que vivan los que buscan al Señor: porque el Señor escucha a los pobres y no desprecia a sus cautivos.
Reflexión:
Ante el sufrimiento y el rechazo del mundo, el clamor «¡Respóndeme, Dios mío, por tu gran amor!» se convierte en la fuerza del justo perseguido. Esta súplica une la angustia del profeta Jeremías, quien confió su vida a la justicia divina frente a sus acusadores, con el abandono confiado de San Alfonso María de Ligorio. Ambos convirtieron las pruebas y los múltiples obstáculos de sus misiones en una entrega fecunda sostenida únicamente por el auxilio del Señor. Así, el salmo nos enseña que el amor de Dios es el refugio definitivo que transforma el dolor en fidelidad inquebrantable.
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 14, 1-12
La fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes, y él dijo a sus allegados: “Éste es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos”.
Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, porque Juan le decía: “No te es lícito tenerla”. Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta.
El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, su hija, también llamada Herodías, bailó en público, y le agradó tanto a Herodes que prometió bajo juramento darle lo que pidiera.
Instigada por su madre, ella dijo: “Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan elBautista”. El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y ésta la presentó a su madre. Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús.
Reflexión:
La figura de Herodes expone la tristeza de quien, esclavo del poder, rechaza la conversión y acalla la verdad, cayendo en una cobardía espiritual que hoy la liturgia nos convoca a rechazar. San Alfonso María de Ligorio encarna la respuesta opuesta a este contratestigo: en lugar de buscar la aprobación del mundo, renunció a su prestigiosa carrera de abogado para abrazar el Evangelio sin miedos. Mientras Herodes se dejó encadenar por sus riquezas y respetos humanos, el santo fundó la Congregación del Santísimo Redentor para evangelizar a los más abandonados, superando grandes persecuciones y obstáculos. Asimismo, frente al rigorismo de su época que infundía temor a Dios, Alfonso defendió con valentía la teología moral de la misericordia, ofreciendo un testimonio claro que devolvió la esperanza al pueblo.
Conclusión:
Como nos explicaba el Papa Benedicto XVI: «San Juan Bautista nos recuerda también a nosotros, cristianos de nuestro tiempo, que el amor a Cristo, a su Palabra, a la Verdad, no admite componendas. La Verdad es Verdad, no hay componendas». Esta firmeza nos interpela directamente frente a las tres interrogantes de nuestra vida de fe:
- ¿Cuántas oportunidades nos ha puesto el Señor a la mano para ayudarnos en nuestra conversión y nosotros seguimos resistiéndonos al llamado? Dios nos habla constantemente a través de su Palabra y envía a personas providenciales en nuestro camino para protegernos y guiarnos, pero a menudo el orgullo mundano y el deseo de mantener nuestra comodidad nos hacen levantar barreras, desautorizar al mensajero y resistirnos con terquedad a un cambio de vida genuino.
- ¿Qué estamos esperando para seguir creciendo en nuestra santidad? No podemos vivir encadenados al miedo, la cobardía espiritual ni a las falsas seguridades del poder o las riquezas que paralizan el alma. Al igual que este santo que hoy recordamos, estamos llamados a abandonar los respetos humanos, romper con el rigorismo que infunde temor y desgastarnos con alegría por los más necesitados, confiando siempre en que el amor divino es el refugio definitivo.
- ¿Anuncio con valentía la Palabra de Dios, invito a los demás a acercarse a Él? El auténtico compromiso cristiano exige cumplir el mandato del Señor sin retractarse ante la hostilidad o el peligro, asumiendo los riesgos que la caridad nos urge a tomar. Debemos ofrecer un testimonio claro, concreto y sin componendas que denuncie las injusticias y anuncie la misericordia, convirtiendo nuestra palabra y ejemplo en una fuente viva de esperanza para el pueblo.
Oración Final:
Señor Jesús, al concluir esta reflexión, te pedimos que la fuerza de tu Palabra y el ejemplo de San Alfonso María de Ligorio enciendan en nuestros corazones un verdadero celo por las almas. Envíanos a las realidades de nuestro mundo como testigos valientes, libres de cobardías, respetos humanos o componendas que diluyan la Verdad.
Que impulsados por la caridad que nos urge, salgamos sin miedo a buscar a los más alejados y desamparados, llevando el anuncio consolador de tu infinita misericordia.
Haz que nuestra vida sea un testimonio claro que disipe los temores del mundo y devuelva la esperanza al pueblo.
Amén.
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Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día.
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-08-01
- https://evangeli.net/evangelio
- https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/08/01/
Palabra de Vida Mes de Julio: «Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto» (Mt 13, https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/