LITURGIA DE LA PALABRA.
Introducción:
La liturgia de hoy nos recuerda que fuimos liberados de una conducta inútil mediante la sangre de Cristo, reorientando nuestra fe y esperanza hacia Dios. Al reflexionar cada día, nos unimos al canto de Jerusalén para glorificar al Señor, reconociendo cómo bendice nuestra vida interior y transforma nuestras peticiones. Este caminar cotidiano nos confronta con nuestras falsas expectativas y nos moldea, enseñándonos que la verdadera grandeza radica en hacernos servidores de todos.
PRIMERA LECTURA de la primera carta del Apóstol san Pedro 1, 18-25
Hermanos:
Ustedes saben que fueron rescatados de la vana conducta heredada de sus padres, no con bienes corruptibles, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin mancha y sin defecto, predestinado antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos para bien de ustedes. Por Él, ustedes creen en Dios, que lo ha resucitado y lo ha glorificado, de manera que la fe y la esperanza de ustedes estén puestas en Dios.
Por su obediencia a la verdad, ustedes se han purificado para amarse sinceramente como hermanos. Ámense intensamente los unos a los otros con un corazón puro, como quienes han sido engendrados de nuevo, no por un germen corruptible, sino incorruptible: la Palabra de Dios, viva y eterna. Porque toda “carne es como hierba y toda su gloria como flor del campo: la hierba se seca y su flor se marchita, pero la Palabra del Señor permanece para siempre”
Esta es la Palabra que les ha sido anunciada, la Buena Noticia.
Reflexión:
Como vemos en este texto, Jesús no rechaza ni condena de inmediato nuestras debilidades, sino que las abraza con paciencia divina para transformarlas en oportunidades de aprendizaje. Ante la ambición de Santiago y Juan por sobresalir refleja un deseo humano que generó divisiones con los demás discípulos. Esta petición egoísta evidencia que el grupo aún esperaba un mesianismo terreno sin comprender del todo la verdadera misión de su Maestro. Ante esto, Jesús no los reprende, sino que aprovecha la disputa para iluminar la situación con una enseñanza profunda: el Señor establece el verdadero sentido de la autoridad, fundado en el servicio para quienes deciden seguir sus pasos.
SALMO RESPONSORIAL 147, 12-15. 19-20
¡Glorifica al Señor, Jerusalén!
¡Glorifica al Señor, Jerusalén, alaba a tu Dios, Sión! Él reforzó los cerrojos de tus puertas y bendijo a tus hijos dentro de ti.
Él asegura la paz en tus fronteras y te sacia con lo mejor del trigo. Envía su mensaje a la tierra, su palabra corre velozmente.
Revela su palabra a Jacob, sus preceptos y mandatos a Israel: a ningún otro pueblo trató así ni le dio a conocer sus mandamientos.
Reflexión:
Este salmo responde a la paciencia divina invitando a Jerusalén a glorificar al Señor, reconociendo que Él bendice a sus hijos desde el interior de sus flaquezas. Al asegurar la paz en nuestras fronteras espirituales, Dios no nos castiga por desear la grandeza terrenal, sino que nos sacia con la delicadeza de su palabra. Así, la alabanza se convierte en el refugio donde nuestra debilidad humana es transformada con amor en un servicio generoso.
EVANGELIO según san Marcos 10, 32-45
Mientras iban de camino para subir a Jerusalén, Jesús se adelantaba a sus discípulos; ellos estaban asombrados y los que lo seguían tenían miedo. Entonces reunió nuevamente a los Doce y comenzó a decirles lo que le iba a suceder: “Ahora subimos a Jerusalén; allí el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos: ellos se burlarán de Él, lo escupirán, lo azotarán y lo matarán. Y tres días después, resucitará”. Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: “Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”.
Él les respondió: “¿Qué quieren que haga por ustedes?” Ellos le dijeron: “Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria”. Jesús les dijo: “¡No saben lo que piden! ¿Pueden beber el cáliz que Yo beberé y recibir el bautismo que Yo recibiré?” “Podemos”, le respondieron.
Entonces Jesús agregó: “Ustedes beberán el cáliz que Yo beberé y recibirán el mismo bautismo que Yo. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados”.
Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos. Jesús los llamó y les dijo: “Ustedes saben que aquéllos a quienes se considera gobernantes dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande que se haga servidor de ustedes, y el que quiera ser el primero que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una Multitud”.
Reflexión:
Acabamos de leer en este texto que Jesús va subiendo a Jerusalén y sabe lo que le espera; no escapa, sino que camina decidido y, mientras Él habla de amor, de cruz, de entrega, de muerte, Santiago y Juan le piden poder, prestigio, reconocimiento. Esto no es un problema del pasado, puede ser nuestro problema, también nosotros seguimos a Cristo, pero muchas veces buscamos que nos sirva, no servir; buscamos seguridad, no entrega; buscamos gloria sin cruz.
Nos explicaba el Papa Benedicto XVI: “Jesús indica a los discípulos un modo completamente distinto: «No ha de ser así entre vosotros». Su comunidad sigue otra regla, otra lógica, otro modelo: «El que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos». El criterio de la grandeza y del primado según Dios no es el dominio, sino el servicio.” Sólo si abrazamos la cruz de cada día, negando nuestros gustos para servir a los demás, conseguiremos identificarnos con Cristo. De esta manera, se rompen los lazos opresores y se realza la ayuda de un hermano hacia los otros hermanos. La autoridad crea fraternidad.
Conclusión:
Para hacer vida estas enseñanzas hoy debemos renunciar a la búsqueda de poder, prestigio o seguridad personal, abrazando con paciencia nuestra cruz cotidiana. Al transformar nuestras debilidades y falsas expectativas en el refugio de la oración, permitimos que Dios reoriente nuestra fe hacia una entrega generosa. La verdadera grandeza no radica en dominar a los demás ni en esperar que Cristo nos sirva, sino en hacernos esclavos de todos. De este modo, la autoridad se convierte en un servicio que rompe lazos opresores y construye una auténtica fraternidad entre hermanos.
Oración:
Gracias, Señor Jesús, porque en tu paciencia divina no nos condenas, sino que abrazas nuestras debilidades para transformarlas con amor. Te agradecemos el don de tu Palabra, que sacia nuestra alma y destruye nuestras falsas expectativas de gloria y poder terrenal. Gracias por liberarnos de una conducta inútil mediante tu sangre y por enseñarnos, con tu ejemplo camino a la cruz, que la verdadera grandeza nace del servicio. Recibe nuestra gratitud por llamarnos a vivir en una fraternidad donde tu amor rompe las opresiones y bendice nuestra vida interior. Amén.
Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día.
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-05-27
- https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy/2026/05/27.html
- https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
- https://evangeli.net/evangelio
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy
Palabra de Vida Mes de Mayo. “Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes”. Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: “Reciban al Espíritu Santo” (Jn 20, 21-22… https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/