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Regalos de la Cruz ¿Qué vamos a dejar nosotros en la Cruz como agradecimiento?

Posted on marzo 30, 2026

Iniciamos este tema con la siguiente frase: “Hagámonos una pregunta: ¿por qué nosotros damos regalos? Seguramente para expresar nuestro afecto y nuestro aprecio para la persona regalada.”

En el libro de Max Lucado El Escogió Los Clavos, nos explica que  Jesús nos os dejó tantos regalos que jamás habíamos soñado, ni mucho menos que íbamos a abrir,  cada regalo nos dejó una promesa cumplida:

  1. El regalo de la escupida de los soldados, con la que cumplió la promesa: “Yo compartiré tu lado oscuro”.
  2. Nos dejó el regalo de la corona de espinas, con la promesa: “Yo los amé tanto que me hice uno con ustedes”
  3. Nos dejó el regalo de los clavos, con la promesa ”Los amo tanto que dejé en los clavos el perdón de nuestros pecados”.
  4. Nos dejó el regalo del letrero: una señal que nos muestra que Dios puede usar cualquier persona que Él quiera para cumplir con Sus propósitos eternos, y que puede hablar en cualquier idioma que sea necesaria para ser escuchado y entendido.
  5. Nos dejó el regalo del trío de cruces y su promesa “Te dejaré que escojas”
  6. Nos dejó el regalo de la Caminata, con la promesa: “No te abandonaré!”
  7. Nos dejó el regalo de la túnica: su disposición de quitar la túnica de perfección que tenía puesta desde la eternidad para cubrirse con la túnica de la indignidad del pecado; en cambio, nos ofrece a nosotros una vestidura blanca y sin mancha, la vestidura de salvación, la vestidura de Cristo mismo.
  8.   Nos dejó el regalo del velo rasgado: simbolizado por su carne lacerada, y con ellos abriéndonos la puerta para poder acercarnos confiadamente ante el trono de la gracia.
  9. Nos dejó el regalo de la esponja empapada de vinagre: a través de la sed que El sufrió en la cruz, nos muestra que El nos entiende completamente y así nosotros podemos confiar en El plenamente
  10. Nos dejó el regalo en la Sangre y agua, donde nos promete: “Yo te he redimido y te guardaré”.
  11. Nos dio el regalo de la cruz misma: el símbolo universal del amor que Dios tiene para el mundo.
  12. Nos dejó el regalo de los lienzos del sepulcro: para mostrarnos que nuestras tragedias también se pueden transformar en victorias.
  13. Nos dejó el mejor regalo: Su Madre como modelo de fe.

 Entonces con todo lo que Jesús trajo a la cruz, cabe preguntarnos en estos días de Semana Santa que nos invita a la reflexión: ¿qué llevaremos nosotros? No se nos pidió que nos pusiéramos la corona de espinas, o que lleváramos los clavos. No se nos pidió que pintáramos el letrero, o que echáramos suerte sobre Su túnica. Pero se nos ha pedido que lo sigamos en el camino hasta Gólgota, y que allí dejemos algo en la cruz.

¿Quieres que te sugiera algo que podrías dejar en la cruz? ¿Por qué no comienzas con tus malos momentos: tus malas actitudes, tus malos hábitos, tus malas palabras, tus malas conductas, tus caídas y fracasos?

Dios quiere que llevemos nuestros pecados a la cruz para poder perdonarnos. Romanos 11:27 dice: “Y éste será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados.” En realidad, Dios hace más que perdonar nuestras faltas: Él las quita. Lo que nosotros sencillamente tenemos que hacer es llevárselas a Él. Y Él no solo quiere las faltas que hemos cometido en el pasado. También quiere las que estamos cometiendo en este momento de la vida.

¿Podrías dejar tus momentos de dolor, de ira, de ansiedad, de resentimiento y de temor en la cruz? La próxima vez que sientes uno de estos, emprende un viaje mental al cerro. Pasa allí unos momentos mirando de nuevo las cosas relacionadas con la Pasión. Balancea un clavo en la palma de tu mano. Lee el letrero escrito en tu propio idioma. Y mientras haces esto, toca el suelo sucio, manchado con la sangre de Dios. Sangre que derramó por ti. El letrero que dejó allí por ti. Los clavos cuyo dolor sintió por ti. Todo esto lo hizo por ti. Sabiendo esto, sabiendo todo lo que hizo por ti allí, ¿todavía piensas que no tendrá cuidado de ti aquí y ahora?

Como escribió Pablo a los romanos: “(Dios) que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con El todas las cosas?” (Romanos 8:32)

¿Y podría sugerirte una cosa más para dejar en la cruz? Deje allí también tu momento final. “Salvo que Cristo regrese antes, tú y yo tendremos un momento final. Un último suspiro. Un momento en que nuestros ojos se cerrarán y nuestro corazón dejará de latir. En una fracción de segundos dejarás lo que conoces y entrarás en lo que no conoces.” Y como no lo conoces, no estás seguro de querer irte. Pero deja que Jesús te tranquilice con estas palabras: “No se turbe vuestro corazón: creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomare a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” (Juan 14:2,3)

¿Qué tal entonces si dejamos todos nuestros malos momentos en la cruz? Nos quedaremos solo con los momentos buenos, ¿no es así? ¿Qué te parece? Buen negocio, ¿no?

¿Puedes imaginar tu mensaje final a tus seres amados, postrado en tu lecho? ¿Tus últimas palabras a tu esposo o a tus hijos? ¿Qué les dirías? ¿Cómo lo dirías? Aun si no pudieras contestar la primera pregunta, quizás puedas contestar la segunda. ¿Cómo dirías tus últimas palabras? ¿Con calma? ¿Cuidadosamente? ¿Con seriedad y sinceridad? Seguramente que sí. Porque es que la mayoría de nosotros solo tenemos una oportunidad para decir nuestras palabras finales.

Y el mensaje que Él te quería dejar, sus últimas palabras para ti son, nos dice Max Lucado: “LO HICE POR TI. TODO LO HICE POR TI. YO QUERIA GANARME TU CORAZON. POR ESO, , ESCOGI LOS CLAVOS.”

Sor Evelia, nuestra madre espiritual , nos decía en la reunión del 14 de julio 2015, que ella sentía que  su hermana le decía para el novenario: “VINE DE DIOS Y ME FUI CON DIOS. ESTOY FELIZ CON DIOS Y CON DIOS DESDE AQUÍ ESTOY AMANDO.”

Meditemos ¿Cuál puede ser el nuestro? ¿Qué podemos dejarle de regalo a nuestros seres queridos?

Tomado de: 

Él escogió los Clavos. Libro. Max Lucado

El escogió los Clavos, Reflexión por Beverly Ramirez.

Él lo hizo por ti. Pr. Willmer Alvarez y Sugey Villasmil de Alvarez

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