Al ser el viernes previo al Domingo de Ramos, el tono de la liturgia es de una creciente tensión ante la inminencia de la Pasión, sin embargo, las lecturas nos invitan a confiar en Dios aun en momentos de crisis o incomprensión.
Hoy la liturgia Jesús se identifica con el nombre de Dios (“Yo Soy”), revelando su divinidad. Y nos invita a reflexionar en la fidelidad de la Alianza del Señor con Abraham y con nosotros
La liturgia nos invita a reflexionar sobre la importancia de las decisiones en nuestra vida. La Virgen decidió libremente aceptar el ofrecimiento de Dios, y ese Sí cambio el destino de la humanidad.
La liturgia nos presenta el contraste entre la ceguera de quienes rechazan la verdad y la valentía de quienes se atreven a buscarla a pesar de las dificultades
y se nos invita a confiar nuestra causa al Señor, el justo juez.