LITURGIA DE LA PALABRA.
Introducción:
Los cristianos siempre estamos en camino, y vivimos en medio de una sociedad que ejerce constantemente una gran influencia sobre nosotros. Por eso las lecturas de hoy, nos instan a preguntarnos; a dónde vamos, o quiénes somos. En otras palabras, cuál es esa característica que nos identifica.
También nos anima a profundizar en la Jornada mundial contra el hambre y que todos los años nos ofrece Manos Unidas (Asociación de la Iglesia Carólica española queontra la pobreza, el hambre, la desnutrición y la falta de educación en países empobrecido) . En esta ocasión el lema de la Jornada adquiere la fuerza de esta invitación: «¡Declara la guerra al hambre!». El lema se inspira en el Papa Francisco, cuando nos animó con valentía y determinación a «usar los recursos disponibles para ayudar a los necesitados, a combatir el hambre y a promover iniciativas que impulsen el desarrollo. Estas son las ‘armas de la paz’», apostilló.
PRIMERA LECTURA del libro de Isaías 58,7-10
Así habla el Señor: Si compartes tu pan con el hambriento y albergas a los pobres sin techo, si cubres al que ves desnudo y no te despreocupas de tu propia carne, entonces despuntará tu luz como la aurora y tu llaga no tardará en cicatrizar; delante de ti avanzará tu justicia y detrás de ti irá la gloria del Señor. Entonces llamarás, y el Señor responderá; pedirás auxilio, y Él dirá: “¡Aquí estoy!” Si eliminas de ti todos los yugos, el gesto amenazador y la palabra maligna; si ofreces tu pan al hambriento y sacias al que vive en la penuria, tu luz se alzará en las tinieblas y tu oscuridad será como al mediodía.
Reflexión:
En esta línea que nos propone esta jornada, el profeta Isaias, nos invita a «partir el pan con el hambriento, a hospedar a los pobres sin techo, a cubrir a quien va desnudo y a no destendernos de los nuestros», porque todo ser humano, independientemente de su condición, forma parte de nosotros, de cada uno. Todo ser humano ‘es de los nuestros’.
Esta visión universal de lo humano nos invita a salir de nuestro confort, de nuestras seguridades. Nos anima, incluso, a vencer nuestra propia egolatría y a romper nuestro propio narcisismo, cuando estamos demasiado concentrados en nosotros mismos y en nuestros propios problemas e intereses. No estamos llamados a vivir aislados; tampoco a buscar protagonismos personales, aquellos que nos lleven a pensar que somos mejores que los demás por el simple hecho de vivir más o menos cómodamente.
SALMO RESPONSORIAL 111, 4-9
Para los buenos brilla una luz en las tinieblas.
Para los buenos brilla una luz en las tinieblas: es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo. Dichoso el que se compadece y da prestado, y administra sus negocios con rectitud.
El justo no vacilará jamás, su recuerdo permanecerá para siempre. No tendrá que temer malas noticias: su corazón está firme, confiado en el Señor.
Su ánimo está seguro, y no temerá. Él da abundantemente a los pobres: su generosidad permanecerá para siempre, y alzará su frente con dignidad.
Reflexión:
Este es un himno de alabanza que presenta a Dios como excelso, pero compasivo, destacando su acción de levantar a los pobres y menesterosos de la miseria para sentarlos con los príncipes. Es un canto a la condescendencia divina, mostrando que el Dios altísimo se humilla para mirar y cuidar a los frágiles.
SEGUNDA LECTURA de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 2, 1-5
Hermanos, cuando los visité para anunciarles el misterio de Dios, no llegué con el prestigio de la elocuencia o de la sabiduría. Al contrario, no quise saber nada, fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado.
Por eso, me presenté ante ustedes débil, temeroso y vacilante. Mi palabra y mi predicación no tenían nada de la argumentación persuasiva de la sabiduría humana, sino que eran demostración del poder del Espíritu, para que
ustedes no basaran su fe en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
Reflexión:
San Pablo, se presenta débil y temeroso. No demasiado seguro de sí mismo, aunque convencido de lo que anuncia: «a Jesucristo y éste crucificado». El Apóstol adquiere en su vida personal la sabiduría de quién es consciente de que su predicación está en el poder y la fuerza de Dios, más que en sus propios méritos.
EVANGELIO según san Mateo 5, 13-16
Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.
Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en el cielo
Reflexión:
Ambos textos, el del profeta y el del Apóstol, nos ayudan a profundizar en el mensaje del evangelista Mateo. Mateo nos invita a ser ‘luz del mundo’ y ‘sal de la tierra’. Dos imágenes bíblicas para expresar cómo la acción de Dios y la respuesta humana son necesarias a la hora de avanzar en una mayor dignidad para todas las personas, especialmente para las más vulnerables y necesitadas.
Hoy, el Evangelio nos hace una gran llamada a ser testimonios de Cristo. Y nos invita a serlo de dos maneras, aparentemente, contradictorias: como la sal y como la luz. Jesús no dice «tenéis que ser luz, tenéis que ser sal» sino «sois»; vosotros sois la sal de la tierra, vosotros sois la luz del mundo. Y que nadie se venga arriba, esto no nos hace especiales ni mejores a nadie. Somos luz reflejada, no somos fuente de luz, nuestra luz no es propia, es reflejo de Cristo. Pero somos sal y somos luz.
La sal no se ve, pero se nota; se hace gustar, paladear. Hay muchas personas que “no se dejan ver”, porque son como “hormiguitas” que no paran de trabajar y de hacer el bien. A su lado se puede paladear la paz, la serenidad, la alegría. Tienen —como está de moda decir hoy— “buenas radiaciones”.
La luz no se puede esconder. Todos estamos llamados a ser sal y luz. Jesús mismo fue “sal” durante treinta años de vida oculta en Nazaret.
Conclusión y Oración:
Ante nuestro cuestionamiento inicial ¿Cuál es la Característica que nos Identifica? Las palabras del Papa Leon XIV, a los jóvenes en el Jubileo, hoy nos deben animar también a nosotros : “El Señor os dice, vosotros sois la sal de la tierra, la luz del mundo. Hoy vuestras voces, vuestro entusiasmo y gritos, que todos son por Jesucristo, se van a escuchar hasta el fin del mundo. Hoy están empezando un camino, el Jubileo de la Esperanza, el mundo necesita mensajes de esperanza. Vosotros sois la esperanza”.
La característica que nos debe identificar es la de sembradores de esperanza, necesarias a la hora de avanzar en una mayor dignidad para todas las personas, especialmente para las más vulnerables y necesitadas.
Pidamos hoy al Señor que nos ayude a salir de una fe cómoda, silenciosa o insípida, que nos dé una fe que dé sabor de esperanza para todos y que sea capaz de transformar la convivencia cotidiana. Recuerda, el mundo no necesita más cristianos invisibles, necesita discípulos con sabor al Evangelio.
Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia.php
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/02/08/no-sosos-ni-apagaos/
- https://unadeca.ac.cr/teologia/2023/08/27
- https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
- https://comshalom.org/es/papa-leon-xiv-sois-la-luz-del-mundo-y-la-sal-de-la-tierra-por-vuestro-entusiasmo-os-van-a-escuchar-hasta-el-fin-del-mundo/
- https://evangeli.net/evangelio
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/02/08/no-sosos-ni-apagaos/
Palabra de Vida Mes de Febrero: «Mira que hago nuevas todas las cosas» (Ap 21, 5). https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/