LITURGIA DE LA PALABRA.
Introducción:
Primero que nada, quiero desearles a todos ustedes y a sus familias que la alegría desbordante de la resurrección sea una realidad y que nuestro paso por la pascua nos ayude a consolidar nuestra experiencia del amor del Dios, que nos ha amado tanto, que entregó a su Hijo amado para que tengamos vida y la tengamos en abundancia.
El Papa León XIV nos invita “a no tener miedo de apartar las piedras que nos encierran en nuestros sepulcros y que parecen inamovibles: la desconfianza, el miedo, el egoísmo, el rencor, la guerra, la injusticia, el aislamiento entre pueblos y naciones. ¡No dejemos que nos paralicen!»
Y la liturgia nos introduce en el centro del Misterio Pascual que reclama nuestra ahesión de fe; hemos resucitado con Cristo, debemos buscar los bienes de allá arriba y convertirnos en testigos de Resurrección, pues este es el día que hizo el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo.
PRIMERA LECTURA de los Hechos de los Apóstoles 10, 34a. 37-43
Pedro, tomando la palabra, dijo: “Ustedes ya saben qué ha ocurrido en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicaba Juan: cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, llenándolo de poder. Él pasó haciendo el bien y sanando a todos los que habían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con Él.
Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en el país de los judíos y en Jerusalén. Y ellos lo mataron, suspendiéndolo de un patíbulo. Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió que se manifestara, no a todo el pueblo, sino a testigos elegidos de antemano por Dios: a nosotros, que comimos y bebimos con Él, después de su resurrección.
Y nos envió a predicar al pueblo, y a atestiguar que Él fue constituido por Dios Juez de vivos y muertos. Todos los profetas dan testimonio de Él, declarando que los que creen en Él reciben el perdón de los pecados, en virtud de su Nombre”.
Reflexión:
Este texto corresponde al discurso de Pedro ante la familia de Cornelio, una familia pagana (“temerosos de Dios”, simpatizantes del judaísmo, pero no “prosélitos”, porque no llegaban a aceptar la circuncisión) que, con su conversión, viene a ser el primer eslabón de una apertura decisiva en el proyecto universal de salvación de todos los hombres. Con este discurso se pretende exponer ante esta familia pagana, simpatizante de la religiosidad judía, la novedad del camino que los cristianos han emprendido después de la resurrección.
Es un discurso de tipo kerygmático, que tiene su eje en el anuncio pascual: muerte y resurrección del Señor.
SALMO RESPONSORIAL 117, 1-2. 16-17. 22-23
Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él.
¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! Que lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor!
La mano del Señor es sublime, la mano del Señor hace proezas. No, no moriré: viviré para publicar lo que hizo el Señor.
La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos.
Reflexión:
Este es un Salmo lleno de voces y gritos de victoria sobre la muerte, confianza en el poder de Dios, regocijo en el triunfo común y proclamación de este día como el más grande que ha hecho el Señor. Una invitación para que la verdad de fe penetre en nuestra mente y florezca en nuestros actos.
SEGUNDA LECTURA de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas 3, 1-4
Hermanos: Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra. Porque ustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, que es la vida de ustedes, entonces ustedes también aparecerán con Él, llenos de gloria.
Reflexión:
El texto saca las consecuencias que para los cristianos tiene el creer y aceptar el misterio pascual: pasar de la muerte a la vida; del mundo de abajo al mundo de arriba. Por el bautismo, pues, nos incorporamos a la vida de Cristo y estamos en la estela de su futuro.
O bien se puede ser la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 5, 6b-8
Hermanos: ¿No saben que “un poco de levadura hace fermentar toda la masa”? Despójense de la vieja levadura, para ser una nueva masa, ya que ustedes mismos son como el pan sin levadura. Porque Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado. Celebramos, entonces, nuestra Pascua, no con la vieja levadura de la malicia y la perversidad, sino con los panes sin levadura de la pureza y la verdad.
SECUENCIA
Cristianos, ofrezcamos al Cordero pascual nuestro sacrificio de alabanza. El Cordero ha redimido a las ovejas: Cristo, el inocente, reconcilió a los pecadores con el Padre.
La muerte y la vida se enfrentaron en un duelo admirable: el Rey de la vida estuvo muerto, y ahora vive.
Dinos, María Magdalena, ¿qué viste en el camino? He visto el sepulcro del Cristo viviente y la gloria del Señor resucitado.
He visto a los ángeles, testigos del milagro, he visto el sudario y las vestiduras. Ha resucitado Cristo, mi esperanza, y precederá a los discípulos en Galilea.
Sabemos que Cristo resucitó realmente; Tú, Rey victorioso, ten piedad de nosotros.
EVANGELIO según san Juan 20, 1-9
El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”.
Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte. Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: Él también vio y creyó. Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, Él debía resucitar de entre los muertos.
Reflexión:
Este texto nos quiere llevar a reflexionar acerca de que verdaderamente la fe es caminar sin ver, sin tener evidencia. Podemos decir que Pedro representa una fe sincera, pero todavía en proceso; avanza más que María, pero aún no llega a la fe plena. Muchas veces esto también nos pasa a nosotros pues generalmente:
– creemos, pero con dudas,
– buscamos, pero con inseguridad,
– caminamos, pero sin claridad.
En otras palabras, al entrar Juan y ver la evidencia, nos dice el Evangelio que: ‘Vio y creyó’; con esta evidencia Juan creyó lo que ya Jesús les había dicho: ‘El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres. Lo matarán, pero al tercer día resucitará’.
¿Qué hace la diferencia entre los otros dos? Algo muy simple: el amor. Esta característica cambia todas las cosas; en este día en que celebramos la resurrección, tendríamos que preguntarnos si nuestra fe es aún la de María, o quizás la de Pedro, pero ¿realmente nosotros creemos que Jesús está vivo? ¿que está presente entre nosotros y actuando en nuestra vida? ¿y somos capaces de descubrirlo solo por los signos y las evidencias que tenemos? Esto definirá qué tanto amamos al Señor..
Conclusión:
María Magdalena no sabía que era capaz de amar con una calidad de amor tan grande. Junto al sepulcro lloraba porque se había llevado lo que más amaba. No había otra vida más allá de Jesús, una fidelidad, una totalidad, y de repente todo lo que era vacío, todo lo que era desolación se llena de luz, el diálogo con Jesús le vuelve a dar la vida, su mirada, su valoración, su misma misión. Todo vuelve a cobrar sentido. “Era necesario”.
Pues Jesús ha venido a que descubramos como en la historia personal de cada uno de nosotros “era necesario” vivir todas las circunstancias que nos ha tocado pasar. Las que han puesto en crisis todas las seguridades y certezas en las que construimos nuestras vidas.
Oración para el Tiempo de Pascua
Señor Jesús Resucitado, Tú que venciste a la muerte y nos llenas de esperanza, renueva en nosotros la alegría de tu presencia viva.
Danos un corazón abierto para reconocer Tu Luz en cada hermano y hermana, en medio de nuestras comunidades y en el caminar de la historia.
Que la fuerza de Tu Resurrección nos impulse a llevar Tu Paz y Tu Amor a todos los rincones del mundo, siendo testigos valientes de Tu Evangelio. Amén.
Tomado de:
- Folleto La Misa de Cada Día
- https://www.eucaristiadiaria.cl/dia_cal.php?fecha=2026-04-05
- Diario Bíblico 2026. Misioneros Claretianos
- Libro Busco Tu Rostro, autor Carlos G. Vallés
- https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2026-04/leon-xiv-en-la-vigilia-pascual-jesus-ha-resucitado-demos-vida.html
- https://www.evangelizacion.org.mx/evangelio-de-hoy
- https://oracionyliturgia.archimadrid.org/2026/04/05/el-habia-de-resucitar-de-entre-los-muertos/
- https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/hoy/comentario-biblico/miguel-de-burgos-nunez/
Palabra de Vida Mes de Abril: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba” (Lucas 24, 29) https://ciudadnueva.com.ar/categoria/palabra-de-vida/